La megarreforma para la reconstrucción y el desarrollo económico de José Antonio Kast cruzó la Cámara de Diputados el martes con 90 votos a favor, pero el alivio del Ejecutivo duró poco.
En el Senado, donde la oposición tiene más peso y la aritmética es más estrecha, los senadores de centroizquierda ya están fijando sus condiciones: más comisiones, tramitación pausada y, sobre todo, cambios en el corazón tributario del proyecto. Sin eso, advierten, no hay negociación posible.
El senador democratacristiano Iván Flores fue el más categórico. “La Democracia Cristiana no va a apoyar este proyecto porque no hay ninguna certeza de que efectivamente haya una recuperación económica”, dijo el DC.
En ese sentido, Flores advirtió que en la Cámara Alta la situación será diferente a cómo cedió la tramitación en la Cámara de Diputados donde el Gobierno pactó con el PDG.
“En el Senado, a diferencia de la Cámara, donde hay algunos que negocian pañales, nosotros vamos a tener una negociación face to face”, afirmó, y fue tajante sobre el margen que le dará al Ejecutivo: “Si el gobierno no afloja lo que es el corazón del proyecto y se va por los costados, al final no hay mucho que conversar”.
El “corazón” al que se refiere Flores es precisamente lo que el Gobierno blindó con más empeño durante la tramitación en la Cámara: la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23% en cuatro años, y la reintegración del sistema tributario —con plena vigencia al año tributario 2031—.
Ambas medidas son, para el oficialismo, el núcleo de la estrategia de crecimiento. Para la oposición, en cambio, representan “un regalo a los grandes empresarios” sin garantías de retorno para el Estado.
Más comisiones y más tiempo para el análisis
En paralelo, el senador socialista Gastón Saavedra planteó que la tramitación en el Senado debe ser radicalmente distinta a la que hubo en la Cámara, donde el proyecto fue aprobado con celeridad en las tres comisiones que lo revisaron.
Saavedra exigió que la reforma sea revisada en cuatro comisiones —Hacienda, Medio Ambiente, Economía y Trabajo— y con tiempo suficiente para analizar cada arista. “Acá en el Senado tenemos que estudiar muy bien todo este proyecto que viene de la Cámara de Diputados para poder entonces a Chile abrirle posibilidades ciertas”, dijo.
Asimismo, el senador apuntó a lo que considera la contradicción central de la iniciativa: “Cuando usted le regala 1.400 millones de dólares para pagar menos a los empresarios, la verdad es que no se entiende. ¿Qué es lo que gana el Estado?”, señaló.
El escenario que se abre tras la cuenta pública del 1 de junio, cuando el Gobierno tiene previsto comenzar la tramitación de la reforma en el Senado, también es de celeridad puesto que el Ejecutivo busca despachar la megarreforma antes de septiembre cuando comienza la confección de la Ley de Presupuestos.