Un grupo de encapuchados, tras una barricada que interrumpió el tránsito en Estación Central, quemó un bus RED de transporte público. El hecho motivó al nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau, junto al delegado presidencial, Germán Codina, a trasladarse al lugar de los disturbios.
Registros audiovisuales muestran a uno de los encapuchados rociar un líquido acelerante cerca de la cabina del chofer, que en ese momento no se encontraba en su puesto, debido a que momentos antes había sido obligado a descender junto a los pasajeros.
Sobre el incidente registrado en las cercanías de la Universidad de Santiago (Usach), Arrau sostuvo desde calle Matucana que fueron cinco personas a rostro cubierto las involucradas. “Esto es efectivamente un hecho gravísimo, que no vamos a tolerar. Desde el ministerio vamos a tomar todas las medidas que podamos, no solamente inmediatas como podrían ser querellas o hacernos parte de causas, sino que también las modificaciones legales que están en tránsito, que consideren este tipo de acciones para que el nivel de pena y persecución sea más efectiva”, dijo.
“Habrá una labor policial, investigativa, que tendrá que mandatar el Ministerio Público. Ellos son quienes tienen que liderar esta investigación y ya tendremos más antecedentes”, añadió.
Junto con informar que no hubo heridos y que la treintena de pasajeros fueron “obligados a bajar a la fuerza, de manera muy violenta”, el secretario de Estado acotó que “todavía hay personas que están dispuestas a hacer de todo, de todo, para reivindicar ciertas causas”.
“Efectivamente esto es gravísimo, por eso estamos acá. Vamos a estar donde sea necesario para relevar la gravedad de estos hechos“, zanjó.