Una semana ha transcurrido desde que Ghislain Quiroz Carrizo dijo ante Carabineros que él había sido el responsable de la muerte de Mariana Loreto Sepúlveda León, la joven de 19 años que desapareció tras dirigirse a su colegio en Conchalí en 2008.
Desde entonces, las diligencias se han concentrado en el domicilio del imputado, donde se encontró un resto óseo que continúa siendo analizado para determinar si corresponde a Mariana Sepúlveda. El imputado, en tanto, quedó en libertad luego de que el Segundo Juzgado de Garantía determinara que el crimen había prescrito y con ello, anulara la medida cautelar de internación provisoria que horas antes había dictado el Segundo Juzgado de Garantía de Santiago.
T13 dio a conocer en la noche del sábado parte del testimonio que Quiroz entregó a Carabineros. “Y ella entró caminando a la casa y yo tenía mucha rabia. Entonces, la tomé apenas cruzó la puerta con mucha ira y rabia y la arrastré. La llevé hasta la pieza y la asesiné brutalmente”, relató. Según ha trascendido, Quiroz dijo a la policía que tenía una relación sentimental con Mariana Sepúlveda, algo que ha sido desmentido por la familia de la víctima.
“Cuando la asesiné brutalmente, ella se apagó y se murió. Cavé un hoyo muy profundo y la enterré en mi pieza debajo del piso. No dormí en la pieza porque estaba maldita. Después de cinco años, la tomé y la eché a una bolsa, la cargué y saqué a la basura. Pasó el camión y se la llevó con la evidencia, porque no podía con la pena”, añadió.
“Hoy se cumplen 18 años que la asesiné. Quiero el perdón de la familia y de los amigos, porque nos vamos a morir. Siento que me voy a morir“, manifestó el imputado, quien había sufrido un accidente cerebrovascular hace un par de años.