Secciones
Política

Tricel declara inadmisible renuncia de Aldo Sanhueza al Consejo Constitucional

El organismo explicó que Aldo Sanhueza debe primero asumir su cargo en el Consejo Constitucional, para posteriormente renunciar.

El Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel) declaró inadmisible la renuncia de Aldo Sanhueza (ex Republicanos), acusado de acoso sexual, al Consejo Constitucional.

Carmen Gloria Valladares, secretaria relatora del Tricel, explicó a la prensa que se desestimó la renuncia de Sanhueza por “carecer de competencia el Tribunal Calificador de Elecciones para pronunciarse sobre la presentación que hizo”.

“No tiene competencia por no existir norma expresa que autorice la renuncia de los candidatos. Ellos tuvieron la oportunidad para ser retirados, digamos por decisión de los partidos y los pactos correspondientes que no sucedió. Eso venció en el momento en el que el Servicio Electoral formó el registro definitivo de los candidatos; hasta ese momento ellos podrían ser retirados, y después ya no pueden serlo a cuando estén ocupando el cargo en propiedad”, detalló Valladares.

La representante del Tricel sostuvo que Aldo Sanhueza debe ser proclamado como consejero constitucional en el organismo, para posteriormente poder renunciar.

Sanhueza, quien reconoció los cargos en su contra para obtener una salida judicial alternativa, había expresado el pasado viernes, en una declaración pública, que “no ha sido una decisión fácil, pero he llegado al convencimiento de que mi renuncia es un paso indispensable para que el proceso constitucional siga el curso esperado con la posibilidad de lograr un gran acuerdo, y no me gustaría que sectores radicales me utilicen con el fin de impedirlo”.

Notas relacionadas








El bolero que no pidió permiso

El bolero que no pidió permiso

Lo que duele y conmueve es que Lui Alberto Martínez se va justo cuando esa estética vuelve a ser valorada sin pedir perdón. Bloque Depresivo es el síntoma más visible: llenan, convocan, hacen coro colectivo con el melodrama que antes se escuchaba a escondidas. Cantan desde el mismo árbol genealógico: la pena como celebración comunitaria, el drama como lugar de encuentro.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen