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La DC, nuevamente en la encrucijada: el abanico de nombres para suceder a Huenchumilla y la discusión sobre con quién aliarse

La elección, en marzo próximo, de la directiva de la DC será clave para determinar cómo la falange se posicionará frente al gobierno de Kast.

El martes pasado, Francisco Huenchumilla recibió una visita inesperada en el comité de senadores de la DC. Un grupo de diputados y consejeros nacionales del partido se le acercó para plantearle una solicitud concreta: que se presentara a la elección partidista fijada para marzo de este año.

Según comentan algunos de los asistentes, Huenchumilla se comprometió a reflexionar sobre una eventual candidatura.

Por eso, cuando comenzó a circular en los chats de la DC la carta de su renuncia a la presidencia de la directiva durante la noche del domingo, muchos se sorprendieron, pues daban por sentado que el histórico dirigente falangista mantendría la conducción del partido por los próximos dos años.

En la misiva, Huenchumilla esgrimió varias razones para dejar el cargo: la necesidad de renovar los liderazgos, de modernizar el partido y de repensar el rol de la DC en la política nacional. Pero también aludió a la dinámica adversarial que se ha tomado la interna del partido durante los últimos años.

“En el curso de estos meses me he percatado de que somos presos de una inercia anclada en el pasado, en un conjunto y subconjunto de grupos y lotes que forman un verdadero archipiélago, sin propósitos comunes, en una lucha interna en que no prima la fraternidad de un proyecto común“, planteó el senador en su carta de renuncia.

Desde el primer proceso constitucional, pasando por la fracasada candidatura de Alberto Undurraga, hasta el apoyo del partido a la candidatura de Jeannette Jara, la DC ha transitado un largo camino de desmembramiento y tensión interna que ha derivado en públicos desencuentros entre las facciones que predominan en la falange.

El último capítulo: la denuncia ante el tribunal supremo del partido que presentó la directiva encabezada por Huenchumilla contra el expresidente Eduardo Frei.

Desde ya, en la interna de la DC se anticipa una áspera disputa por la directiva que no solo definirá el nombre del futuro presidente (o presidenta), sino también la manera en que el partido se posicionará frente al gobierno de José Antonio Kast y qué alianzas establecerá con la izquierda.

Abanico de nombres para tomar las riendas de la DC

La mañana del lunes ha sido movida para la dirigencia demócrata cristiana, ya que la renuncia de Huenchumilla fue una sorpresa.

Varios nombres han comenzado a sonar y perfilarse: algunos en busca de tomar relevancia en la próxima directiva, otros llamados a asumir la responsabilidad que les confiere su cargo de representación, ya sea en el Parlamento o en alguna municipalidad.

Huenchumilla, en su carta de renuncia, estableció los criterios que —a su juicio— debería tener el nuevo presidente de la DC: ser de la nueva generación falangista y pertenecer a la bancada parlamentaria.

“Una nueva generación tiene que asumir la conducción partidaria y me atrevo a señalar que los ocho diputados tienen una palabra que decir al respecto, puesto que la política se hará fundamentalmente en las grandes decisiones en el Parlamento”, mencionó el senador en la misiva.

Dentro de la nueva generación de liderazgos de la DC se encuentra el actual jefe de bancada, Héctor Barría; el alcalde de Coyhaique, Carlos Gatica; y el diputado electo Cristián Mella, quienes se han posicionado en el sector contrario a la idea de hacer alianza con el sector más duro de la izquierda. También suena el nombre de la alcaldesa de La Pintana, Claudia Pizarro.

Consultado por EL DÍNAMO, Barría se dice abierto a asumir algún cargo, aunque hace hincapié en que el factor generacional o el cargo de representación no son necesariamente un requisito para liderar el partido.

“Una directiva debe tener gente del mundo municipal, del mundo sindical, del mundo de las pymes, además de lo que pasa en el Parlamento. Por ahí va el rumbo: no solamente haber estado en política partidista, sino tener representatividad popular y también al interior del partido. Creo que ambos elementos son la clave”, dice el jefe de bancada de la DC.

Otro factor que ronda la definición de la falange es con qué fuerzas políticas se conformará una alianza para plantearse como oposición al gobierno de Kast. Fuentes del partido aseguran que existe una parte importante que no ve con malos ojos la posibilidad de replicar la coalición que apoyó a Jeannette Jara; es decir, hacerse socios permanentes del Frente Amplio y el Partido Comunista.

En dicha postura estaría Alejandra Krauss, secretaria general del partido, quien se proyecta como posible líder de una lista a la directiva.

Nicolás Preuss, consejero nacional —también sindicado como una posible carta para asumir un rol en la próxima directiva— sostiene que la elección “no es solo un recambio de nombres, también debe haber una renovación de contenido y de ideas. En marzo, la DC debe elegir una nueva directiva nacional y esa decisión se va a basar en elegir ser un apéndice del Frente Amplio y el Partido Comunista, o pensar más bien en una DC como lo fue en los años de la Concertación“.

Y acota: “La decisión de la directiva conlleva obligatoriamente una discusión sobre qué tipo de oposición queremos ser en los próximos cuatro años”.

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