Desde que el viernes pasado se conoció que la administración del presidente Donald Trump impuso sanciones a tres funcionarios del gobierno chileno por, supuestamente, participar en actividades con China que irían en contra de los intereses y la seguridad de Estados Unidos, La Moneda y sus principales figuras se han entregado a una larga sucesión de contradicciones e imprecisiones.
Una de las primeras incongruencias tiene que ver con la firma por parte del ministro Muñoz del decreto que aprobó la concesión del cable submarino entre Hong Kong y Concón a la empresa CMI Chile SpA.
Aunque desde el Ejecutivo se planteó inicialmente que la iniciativa se encontraba en evaluación y no se había tomado una decisión al respecto, luego se supo que el ministro Muñoz firmó el decreto de aprobación el 27 de febrero, aunque lo congeló 48 horas más tarde. De hecho, el mismo secretario de Estado admitió después que le había informado al presidente Gabriel Boric sobre la aprobación de la concesión.
Al abordar la decisión de anular el decreto, el titular de Transportes explicó que lo hizo porque “necesitaban recabar más antecedentes”, mientras que el jefe de gabinete del ministro, Guillermo Petersen, aludió a “razones de error técnico o en su tipeo“.
Otra de las contradicciones evidenciadas a raíz del tema tiene que ver con el momento en que Muñoz optó por congelar el proyecto, ya que según el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, lo hizo “antes de que se reuniera con el embajador de Estados Unidos“, a propósito de una reunión que había tenido con un asesor de su ministerio”, mientras que la ministra Macarena Lobos indicó que “Muñoz tuvo una audiencia con el embajador, quien levantó algunas preocupaciones y a raíz de eso, el ministro decidió hacer una revisión más exhaustiva respecto de los antecedentes“.
La presión de Estados Unidos por el proyecto del cable submarino
MIentras tanto, el mismo viernes el presidente Gabriel Boric se manifestó “sorprendido” con la decisión de Estados Unidos de suspender las visas a Muñoz y los otros dos funcionarios del Ejecutivo, y durante su visita a Isla de Pascua aseveró que “como jefe de Estado, como Presidente de Chile, digo que nuestro Gobierno jamás ha realizado ningún tipo de actividad que socave la seguridad ni de Chile, por supuesto, ni de ningún otro país“.
Sin embargo, lo cierto es que el país norteamericano ya había entregado numerosas señales en esa línea, pues hace cerca de un mes funcionarios del Departamento de Estado le recalcaron al embajador de Chile en ese país, Gabriel Valdés, que para la administración de Donald Trump el proyecto era inaceptable.
Lo mismo manifestó el embajador Judd en las reuniones que mantuvo con los ministros de Transportes, Defensa, Seguridad y Relaciones Exteriores, Juan Carlos Muñoz, Adriana Delpiano, Luis Cordero y Alberto Van Klaveren, respectivamente.
Pese a lo anterior, desde el Ejecutivo se insistió en que no hay nada resuelto sobre el tema y, en esa línea, se recalcó que no se ha enviado el decreto a la Contraloría.
Tanto el canciller Van Klaveren como la vocera, Camila Vallejo, reforzaron esa visión tras apuntar que la iniciativa está en etapa de evaluación.
“Cada proyecto o iniciativa que se presenta por parte de un inversor extranjero se evalúa y se analiza en su propio mérito“, indicó el ministro, mientras que la secretaria de Estado señaló que “frente a solicitudes de concesiones y de inversión en materia de cables submarinos, Chile tiene una institucionalidad normada”.
Subsecretario contradijo a los ministros
Esta versión quedó en entredicho el pasado sábado, luego de que el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, afirmó en una entrevista que “estamos en la recta final y, si se cumplen los elementos técnicos, el cable debería autorizarse“.
Una información que contradijo nuevamente el presidente Gabriel Boric este martes, tras insistir que el proyecto del cable submarino “está en evaluación siguiendo la institucionalidad“.
“Durante el proceso he instruido a todas las autoridades sectoriales recabar los antecedentes necesarios para tomar una decisión fundada, que por cierto excede en plazos a nuestro mandato y deberá ser continuada o desechada por las próximas autoridades“, posteó en su cuenta de X.
Pero incluso desde el interior del oficialismo han apuntado a las inconsistencias entre las versiones entregadas sobre el tema, lo que el jefe de la bancada de diputados del PPD, Raúl Soto, definió como “versiones contrapuestas entre autoridades, informaciones parciales e incompletas“.
Lo concreto, más allá de todas las contradicciones evidenciadas al interior del Gobierno, es que el proyecto del cable submarino que uniría Chile con China se encuentra paralizado y, según se prevé, es muy difícil que vea la luz durante el mandato de Boric, mientras que el presidente electo, José Antonio Kast, ha evitado abordar la materia de forma directa y solo planteó que “los temas internacionales los estamos viendo como corresponde con las autoridades que van a ir asumiendo“.