Una jornada frenética, con variadas emociones y polémicas incluidas. Así se podría resumir la mañana del 11 de marzo en que José Antonio Kast asumió la Presidencia de la República y comenzó un nuevo ciclo político y legislativo.
Si bien el cambio de mando entre Gabriel Boric, ahora exmandatario, y el presidente Kast se dio con total normalidad —como se habían comprometido días antes, pese a los roces previos a la ceremonia— la elección de las mesas de la Cámara de Diputados y el Senado proporcionó la cuota de fervor al hito democrático.
El protagonismo de Javier Milei, la despedida de Boric, las “barras bravas” en la asunción de diputados y el primer quiebre en la Cámara Baja fueron otras de las escenas que quedaron grabadas en el hito más importante del año político.
Senado mantiene su estatus de acuerdos
Tres horas antes del cambio de mando, la Cámara de Diputados y el Senado dieron inicio a sus respectivas sesiones, con dos objetivos claros: el juramento de los nuevos legisladores y la elección de las respectivas presidencias y vicepresidencias.
En el caso del Senado, la sesión se desarrolló con tranquilidad absoluta y de forma expedita. Al ser solo 23 los nuevos senadores, el juramento se dio con rapidez. En las gradas, los aplausos fueron mesurados, y solo algunos rostros resaltaron: Arturo Longton, hermano del senador Andrés Longton, y Johannes Kaiser, que acompañó a su hermana Vanessa.
El acuerdo transversal entre Chile Vamos, el Partido Republicano y el Socialismo Democrático permitió que la elección de Paulina Núñez (RN) como presidenta e Iván Moreira (UDI) como vicepresidente se diera sin mayores contratiempos. La DC, el FA y el PC quedaron excluidos, mientras que Alejandro Kusanovic (IND) decidió votar por sí mismo tras su quiebre con el presidente Kast. Vanessa Kaiser, del Partido Nacional Libertario, reafirmó la posición de su partido de constituirse como oposición y se restó del acuerdo suscrito por las fuerzas que respaldan al nuevo mandatario.
La sensación que quedó fue clara: en la Cámara Alta se mantiene la tradición de los acuerdos y la templanza, marcando distancia con lo que ocurriría horas después en la Cámara de Diputados.
Las barras bravas en la Cámara
Un ambiente radicalmente distinto se vivió en la Cámara de Diputados. Los 155 diputados debieron jurar, incluyendo nuevos legisladores y quienes renovaron su período.
El protocolo permitía hasta dos invitados por diputado, quienes se ubicaron en las gradas según la bancada del legislador al que fueron a apoyar. La distribución generó “barras improvisadas” que aplaudían fervorosamente —o guardaban silencio— según quién pasaba ante la testera a jurar cumplir la Constitución.
Dos fueron los momentos de mayor fervor: el juramento de Gustavo Gatica (IND-PC), quien perdió la vista durante las protestas de 2019, y el de Sebastián Zamora, absuelto en el Caso Pío Nono.
También hubo señales de impaciencia: abucheos y frases como “ya pues, apúrate” se hicieron cada vez más frecuentes conforme avanzaban los juramentos de diputados que extendieron en exceso su intervención.
La “performance” de la diputada Rodríguez que desató polémica
El momento más polémico llegó cuando pasó al frente la recién asumida diputada Javiera Rodríguez (Partido Republicano).
La “capitana” Rodríguez —como se hace llamar en redes sociales— se presentó con un traje que simulaba un uniforme de Carabineros, con un cóndor bordado y la frase “chao pensiones de gracia” en la espalda. Como accesorio, lució una cartera con la forma de la Dirección de la institución en que ejercieron sus padres.
La vestimenta desató críticas desde la oposición. El diputado Nelson Venegas (PS) tildó de “cruel” la actitud de Rodríguez, considerando que el diputado Gatica recibe precisamente una pensión de gracia, y remató: “¿Se puede legislar con tanto odio en el corazón?”
Las críticas no vinieron solo de ese sector. Un diputado de Chile Vamos comentó fuera de micrófono que “Chile no está para ese tipo de performance”.
Cámara protagoniza su primer quiebre
La historia que marcó a la Cámara en su primera sesión ya es conocida: los diputados Camaño y Mulet votaron con la derecha en contra de sus propias bancadas, entregándole la presidencia a Alessandri (UDI). Como retribución, Camaño obtuvo la primera vicepresidencia.
Lo que no captaron las cámaras de la transmisión oficial fue la airada reacción de quienes se sintieron traicionados. Al segundo de conocerse el resultado, Zandra Parisi (PDG) se levantó a encarar a Camaño. La discusión fue tan intensa que Juan Marcelo Valenzuela, jefe de bancada del PDG, debió intervenir.
Mientras Camaño se acercaba a la testera, las bancadas de oposición le gritaron “vendido” y “traidor”. Hoy, el diputado arriesga ser expulsado de la bancada de la DC, al igual que Mulet.
Javier Milei, el rockstar del cambio de mando
Quien se robó las miradas fue, indiscutiblemente, el presidente argentino Javier Milei.
Varios diputados y senadores se acercaron en busca de un saludo, abrazo o una selfie. Ese fue el caso de la senadora Camila Flores (RN), una de las autoridades encargadas de recepcionar a los invitados en el Salón de Honor, quien rompió el protocolo —estaba prohibido solicitar fotografías— para tomarse una foto con el mandatario trasandino.
Más llamativo fue el caso de la senadora Loreto Carvajal (PPD), quien también pidió una selfie a Milei, pese a pertenecer a un partido de centroizquierda. La actitud le valió recriminaciones de sus propios pares de coalición.
El paso de Milei no estuvo exento de polémica: uno de sus hombres de seguridad empujó a un camerógrafo contra un muro durante un tenso intercambio con la prensa apostada en la entrada.
Boric y sus ministros se retiraron como ciudadanos
Gabriel Boric entró al Congreso como presidente —con toda la seguridad y el protocolo que eso implica— y se fue como un ciudadano más, junto a su hija y su pareja Paula Carrasco, en un vehículo particular. Con todo, Boric no es un ciudadano cualquiera: la investidura de expresidente está consagrada en la Constitución.
Álvaro Elizalde, por ejemplo, retornó a Santiago en bus y luego se le vio viajando en Metro.
La alerta en el nuevo Gobierno tras el balazo a un carabinero
Un momento de tensión cruzó al nuevo Gobierno durante la jornada: la noticia de que un carabinero había sido baleado en Puerto Varas comenzó a circular en los chats de coordinación mientras aún se desarrollaban las sesiones del Congreso.
La primera reacción fue evaluar un traslado del presidente al sur del país para acompañar a la familia. Arturo Squella confirmó que la medida se estaba estudiando. Sin embargo, la decisión final fue mantener la agenda, dado que los tiempos no permitían el desplazamiento. En su lugar, se optó por enviar a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, a la región de Los Lagos.