31 de mayo. Esa es la fecha que indica el cronograma interno del PPD para la elección de la nueva mesa directiva. Y aunque aún no se presentan listas, en la interna dan por hecho que el diputado Raúl Soto y Cristóbal Barra serán los encargados de tomar las riendas del partido.
Según se comenta, ambos nombres han sido socializados e impulsados por Guido Girardi en una serie de reuniones de camaradería con la cúpula del partido.
A pesar de estar retirado de la primera línea política tras decidir no competir en la elección de diputados por el Distrito 9, Girardi sigue ejerciendo el principal liderazgo del partido. El hecho de ser uno de los fundadores y mantener una fuerte influencia en los principales rostros de la tienda —entre ellos, Carolina Tohá— mantiene intacto su estatus de “controlador” de la tienda alojada en Londres 43.
Por lo mismo, la notificación de Girardi al partido de que serán Soto y Barra quiénes encabezarán la próxima mesa fue aceptada por los otros liderazgos como Francisco Vidal, Jaime Quintana (presidente saliente) y Sergio Bitar. En ese sentido, distintas voces del partido apuntan a que no habrá competencia en la elección interna y se llegará con una lista de unidad.

Además de Soto y Barra, que hasta el momento se desempeña como vicepresidente, en las vicepresidencias estarán José Toro, actual secretario general; el senador Ricardo Celis; Bárbara Sepúlveda, que proviene de las juventudes del PPD; Pía Castelli, histórica militante; y Domingo Namumcura, ex director de la CONADI.
El criterio para la elección de Soto como nuevo presidente, relatan las mismas voces, se debe a que la reflexión en la interna es que quién dirija al partido debe tener presencia en el Congreso donde se está concentrando la agenda política y mediática.
Soto, además de ser el actual jefe de bancada del PPD, se desempeñó como presidente de la Cámara en el pasado periodo y fue una de las primeras mayorías nacionales en las últimas elecciones parlamentarias.
El caso de Barra
Pese al acuerdo transversal, en los últimos días resurgió una vieja polémica protagonizada por Barra. Se trata de una condena por hurto que data de 2015 y que fue reflotada por la exvicepresidenta del PPD, Paz Suárez, quien ya no milita en el partido.
Fue en el programa Sin Filtros donde Suárez aseguró que “el próximo secretario del PPD” estaba condenado por un delito y lo calificó de “mechero”.
Si bien el episodio es conocido en el partido, en la interna del PPD causó cierta preocupación que se volviera a ventilar por la prensa.
El expediente indica que Barra fue acusado de “sustraer y apropiarse con ánimo de lucro de una camiseta avaluada en $9.990, para luego salir del local comercial sin pagar el valor”, pero la explicación del próximo secretario general a la interna fue otra: habría entrado a un outlet en La Florida que ofertaba prendas 2×1 y eso generó la confusión que decantó en la condena.
En todo caso, los líderes del partido le restan importancia al hecho. Además, dicen otras fuentes, Barra está blindado por Jaime Quintana de quién fue jefe de gabinete en el Senado hasta marzo pasado.
A dónde apunta el PPD
Más allá de los nombres, en el PPD apuntan a volver a reestructurar el partido y retomar la relevancia que tuvo la tienda en sus mejores años.
El hecho de que no se presenten más listas también responde a esa realidad: se estima que votarán entre 3 mil y 4 mil militantes en la elección interna, lejos de los 15 mil que se registraba en los mejores años del partido en que milita el expresidente Ricardo Lagos.
La idea es que la mesa tenga como tarea principal fortalecer el partido a nivel regional —por eso participarán representantes de las zonas norte y centro—, y reforzar la militancia en el parlamento donde la bancada está integrada mayoritariamente por independientes.
También se baraja la posibilidad de constituir una especie de “consejo” en que participen los fundadores y exministros, entre ellos Girardi, Bitar, Vidal, Ricardo Lagos Weber, Álvaro García, entre otros.
En el PPD también hay una reflexión más de fondo sobre el rol que debe jugar el partido en la oposición. La tesis que circula en la interna es que el error de los últimos ciclos fue intentar competir como un bloque único con el resto de la oposición, diluyendo las identidades propias.
La apuesta de cara al próximo período es que la centroizquierda —PS, PPD y liberales— se despliegue hacia su propio electorado histórico, coordinándose pero sin mimetizarse con el Frente Amplio ni con el PC.