La ministra de la Mujer, Judith Marín, abordó la agresión que sufrió esta semana su par de Ciencia, Ximena Lincolao, durante una visita que hizo a la Universidad Austral en Valdivia, Región de Los Ríos.
En conversación con EL DÍNAMO, la secretaria de Estado calificó lo ocurrido como “un hecho gravísimo que no puede quedar en la impunidad“.
“Esto no es sólo un ataque a una autoridad, sino también a una mujer que estaba ejerciendo una función pública, lo cual sienta un terrible precedente para las mujeres que están y estarán a futuro participando de cargos públicos“, añadió.
“Seguiremos en terreno”
–¿Cuál es su reflexión de este episodio y qué implicancias políticas tiene un ataque a una ministra?
-Condenamos y lamentamos profundamente lo vivido por la ministra Lincolao en Valdivia porque es un hecho gravísimo que no puede quedar en la impunidad. Esto no es sólo un ataque a una autoridad, sino también a una mujer que estaba ejerciendo una función pública, lo cual sienta un terrible precedente para las mujeres que están y estarán a futuro participando de cargos públicos.
-Algunos parlamentarios del oficialismo han apuntado a sectores de izquierda como instigadores de estos actos ¿comparte ese análisis? ¿Cree que la condena de la oposición es suficiente?
-Valoramos que figuras públicas de oposición condenen este acto cobarde, es lo mínimo que uno esperaría porque finalmente todos como figuras públicas estamos expuestos a vivir una situación de ese calibre, pero no olvidemos que varios que hoy condenaron este hecho, anteriormente respaldaban situaciones similares.
-Ayer el presidente Kast afirmó que la ministra Sedini también ha sido víctima de agresiones políticas. ¿Comparte ese análisis? ¿Cuándo se traspasa la crítica y se pasa a una agresión como él Presidente sostuvo?
-Al asumir cargos de esta magnitud una entiende que está expuesta a la opinión pública, pero en muchas oportunidades las críticas dejan de ser políticas y dejan de ser constructivas convirtiéndose en ataques contra la persona o contra su familia, con lo cual me parece que traspasa un límite.
-Del gabinete, precisamente las ministras -entre ellas, usted- han sido cuestionadas por la oposición. ¿Se lo atribuye a una cuestión de género?
-Es algo que se ha comentado en otras oportunidades. A mí particularmente se me cuestionó bastante por mi fe antes de asumir el cargo, cuando anteriormente nunca había sido tema con ninguna autoridad. Eso también podría interpretarse como una cuestión de género.
-Considerando que usted fue blanco de varios cuestionamientos, ¿teme que pueda recibir una funa de la misma magnitud?
-Lo ideal sería que las críticas sean de carácter político y se hagan de forma respetuosa y no con agresiones verbales ni físicas, pero como dijo la ministra Lincolao seguiremos haciendo nuestro trabajo en terreno.