Tras las presiones de alcaldes, el presidente José Antonio Kast defendió su decisión de no desplegar militares en las calles para labores de control del orden público, luego de la muerte de un niño de 12 años durante una encerrona en San Bernardo.
En el marco de la octava edición de “Presidente Presente” en el Centro Cultural de Lautaro, el mandatario argumentó que no quiere exponer a jóvenes conscriptos a situaciones que puedan derivar en procesos judiciales, recordando el caso de Carlos Robledo Olguín, conocido como “conscripto de La Serena”, quien fue condenado a 10 años de cárcel por la muerte de un manifestante durante el estallido social.
Las razones del presidente Kast para no desplegar militares en las calles
“¿Qué pasó con ese joven? Sigue preso. Y hoy día hay muchas personas que dicen: No, queremos más fuerza militar en la calle. ¿Y qué pasa si un conscripto dispara y mata a alguien? ¿Quién lo va a ir a defender? Porque las Fuerzas Armadas hoy día, su rol es la protección de la soberanía. Lo que nosotros tenemos que hacer es tomar todas las acciones para que la delincuencia tenga claro que cambió la mano”, comenzó diciendo.
Siguiendo en esa línea, Kast afirmó que si bien una medida de este estilo puede tener un gran respaldo ciudadano, su Gobierno actuará con responsabilidad, señalando que “no quiero arriesgar a jóvenes que salen con armamento de guerra a resguardar a la ciudadanía, porque después pueden quedar abandonados“.
A lo que agregó: “Algunos me dicen que tenemos que poner mano dura y estamos poniendo mano justa; va a ser dura y ustedes verán un cambio de mano (…) pero no es de un día para otro“.
Bajo este contexto, el presidente enfatizó que antes de evaluar un despliegue de militares para labores de orden público, hay que avanzar en las Reglas del Uso de la Fuerza (RUF) y en otros proyectos de ley asociados a este ámbito.
Respecto al denominado “conscripto de La Serena”, es uno de los casos que evalúa la administración para un eventual indulto presidencial.