Este martes el canciller Francisco Pérez Mackenna iniciará una visita de cuatro días a China, que incluye paradas en Vietnam y Japón. ¿La razón declarada? El trabajo de avanzada para el viaje que en noviembre próximo hará el presidente José Antonio Kast al gigante asiático, en el marco de la reunión de la APEC. De fondo, sin embargo, hay otros temas de gran calado, como la presión que Estados Unidos está ejerciendo sobre muchos países que tienen como importante socio comercial a China.
Tres analistas consultados por El DÍNAMO estiman que es muy probable que durante la visita de Pérez Mackenna se alcancen algunos acuerdos, pero lo más importante será observar las señales que ambos países manifiesten bajo la atenta mirada de otras naciones que se encuentran en una situación parecida a la chilena.
“Creo que es muy importante, no solo por el momento que se está viviendo, sino que, por las características que está tomando la agenda global, en la que los temas más importantes no son solo económicos comerciales, sino que son estratégicos, en los que se da la competencia entre China y Estados Unidos, ambos socios de Chile“, plantea al respecto el exembajador en el gigante asiático y actual consejero del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica, Pablo Cabrera.
Un aspecto con el que coincide el Senior Research Fellow de AthenaLab, Juan Pablo Toro, quien añade que también será una oportunidad que China empleará para intentar que Santiago aclare “cuáles son las inversiones que desea atraer y el tipo de alineamiento que busca, luego de que el gobierno de Kast pretendió alinearse con el gobierno estadounidense, el que le planteó exigencias en políticas de seguridad y defensa, pero, por otro lado, en materia comercial ha habido un alza del 12,5% en los aranceles”.
Para la doctora en Ciencia Política Pamela Aróstica, a lo anterior se debe sumar el deseo de Chile “de captar una mayor inversión en tecnología y servicios, más allá de la minería extractiva“. En esa línea, descarta la posibilidad de que se traten de encuentros netamente protocolares.
“Claramente van a haber acuerdos. El punto es qué tipo de acuerdos y cuál será la capacidad de negociación de Chile para plantear, por ejemplo, una revisión del TLC 2.0 de cara a los próximos 20 años, donde también pudiese quedar establecido cuál va a ser el resultado de la transferencia tecnológica”, apunta la Directora de la Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM).
Reacción de Estados Unidos al viaje del canciller a China
Respecto de lo que serán los intereses chinos, Juan Pablo Toro prevé que los funcionarios de ese país buscarán conocer “cuál va a ser el trato que van a recibir sus inversiones en el área económica, pero también en las áreas políticas, tecnológicas y de seguridad“.
Por su parte, Cabrera recalca que se trata de la posibilidad “de desarrollar relaciones amistosas y estratégicas con un socio comercial de la categoría de China, que es el primer punto de destino de nuestras exportaciones“.
“Nunca hemos pensado que la relación con Estados Unidos ha estado lesionada. Ha habido tensiones, pero el hilo conductor de la relación se ha mantenido, en cuanto a que el elemento central es la amistad y la cooperación”, sostiene cuando se le pregunta si un eventual acercamiento con China podría generar nuevas molestias en Washington, como ocurrió con el cable que uniría Hong Kong con Concón.
En tanto, Juan Pablo Toro señala que “no creo que Estados Unidos exprese la molestia solo porque se produzca la visita. Por lo demás, Chile es soberano, reunirse con quien quiera y llegar a los acuerdos con quien quiera (…) pero si se generan acuerdos en materia de inversiones, tecnológicas, o si se reposiciona el tema del cable submarino, ahí sí va a haber alguna molestia de Washington“.
Sobre el mismo tema, Pamela Aróstica manifiesta que este tema “hay que observarlo en dos perspectivas: una, la importancia de mantener un diálogo abierto con Estados Unidos, las vías abiertas para evitar nuevas sanciones diplomáticas o comerciales. Por otro lado, mantener un equilibrio con China significa tener una política exterior proactiva, potente, propositiva, en la que también sea muy importante dejar establecida la relevancia de respetar las regulaciones y el marco interno chileno interno”.
Por lo mismo, recalca que, como la principal batalla en este momento es por el control de datos, un aspecto fundamental para el caso de Chile es tener mucho cuidado, “porque los chinos son bastante rápidos en firmar acuerdos sin previo análisis y sin establecer también la importancia de las regulaciones chilenas con respecto a estos temas“.