Un debate sobre el futuro del país se instaló en el mundo municipal. Los alcaldes de Maipú y Providencia, Tomás Vodanovic (FA) y Jaime Bellolio (UDI), abrieron la discusión este fin de semana mediante una columna en El Mercurio.
En la misiva, ambos invitan a pensar en un horizonte común en siete aspectos para los siguientes 30 años. Algunas de las áreas en las que se debe llegar a acuerdos, a juicio de los alcaldes, son una reforma política, regulaciones en torno a la inteligencia artificial, políticas destinadas a la infancia, la vejez y frente al cambio climático, así como medidas en favor del empleo, el crecimiento económico y la seguridad y una modernización del Estado.
Este martes, dos alcaldes asociados a Chile Vamos se sumaron al debate por la misma vía mercurial: Sebastián Sichel (Ñuñoa)y Agustín Iglesias (Independencia). Si bien manifestaron que “nadie podría restarse” de la invitación que hicieron sus pares de Maipú y Providencia, repararon en que “sería un error pensar que la crisis de nuestra democracia se explica principalmente por la forma en que conversamos y que, recuperando el buen trato y la capacidad de llegar a acuerdos, comenzaremos a resolverla. El problema es más profundo”.
“Durante mucho tiempo la política ha medido su éxito por alcanzar acuerdos y no por transformar esos acuerdos en soluciones. Para un ciudadano la diferencia es evidente: un acuerdo que no cambia nada en su vida termina siendo otra promesa incumplida”, añadieron.
“Las personas no llegan al municipio preguntando si existe consenso sobre seguridad, vivienda o salud. Llegan porque tienen un problema y esperan que alguien sea capaz de resolverlo. Esa experiencia debiera recordarnos algo elemental: la legitimidad de las instituciones también depende de su capacidad de funcionar. Lo mismo ocurre con la confianza: se recupera cuando frente a la corrupción se investiga; cuando existen abusos, hay consecuencias; y cuando un compromiso se anuncia, alguien responde por su cumplimiento”, advirtieron.
En ese sentido, hicieron un llamado a tener cuidado con “una política demasiado satisfecha consigo misma, en el claroscuro del aplauso de la élite y la indiferencia del resto. Podemos conseguir grandes acuerdos entre dirigentes y tener una ciudadanía que siente que nadie escucha sus problemas”.
“Chile necesita acuerdos, diálogo y mejor política. Pero el acuerdo es un instrumento, no un resultado. Durante décadas celebramos una democracia capaz de alcanzar acuerdos. Llegó el momento de exigir también una democracia de los resultados: que ponerse de acuerdo no sea el final de la noticia, sino el comienzo. Después hay que ejecutar, medir y demostrar que la vida de las personas mejoró”, cerraron.