El testimonio de Luis Hermosilla ante la Fiscalía Regional de Valparaíso dio cuenta del rol que habría jugado el actual embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik, en una serie de nombramientos en el Poder Judicial.
Según precisó el abogado, Zaliasnik “tenía más acceso que yo, a algunos ministros de la Corte de Apelaciones (de Santiago), incluso Suprema (…) Con Zaliasnik y Donoso conversábamos sobre quiénes eran los candidatos idóneos para asumir ciertos cargo judiciales”.
Ante esto, diversas voces de la oposición surgieron para pedir la salida del abogado como representante diplomático en Israel, a raíz de las polémicas que ha protagonizado, como sus dichos en contra de la comunidad palestina en nuestro país.
El diputado Jaime Mulet (FRVS) declaró a T13 que “los embajadores que representan al Estado de Chile en otras naciones, no le deberían dar problemas al Gobierno por situaciones anteriores a su designación”.
Ante esto, planteó que “lo mejor sería que el embajador Zaliasnik de un paso al costado, le facilite las cosas al país y también al presidente, para que no le tenga que pedir la renuncia, situación que también tiene su complejidad”.
Esta postura fue defendida por su par del PS Daniel Manouchehri: “El caso del señor Zaliasnik es realmente impresentable y también lo es que este gobierno mantenga al señor Zaliasnik como embajador. ¿Qué es lo que le deben al señor Zaliasnik? ¿Cuál es el miedo o será finalmente que este gobierno, que el presidente Kast, tiene al señor Netanyahu y al señor Trump como sus amos?”.
Desde el oficialismo, el diputado Diego Schalper (RN) expresó que “si hay algo en que se expresa la separación de poderes del Estado es en la designación de nuestras representaciones extranjeras. Algunos han presentado proyectos de ley para que seamos nosotros desde el Parlamento quienes elegimos a los embajadores”.
“Pero esto es algo que asiste, de manera exclusiva, al presidente de la República y por lo tanto yo quisiera respetar su exclusiva atribución en esta materia”, cerró.