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La segunda emergencia: los desafíos de cooperación y coordinación de los apoyos tras los incendios en el sur

Mientras las consecuencias de la emergencia en Ñuble y Biobío comienzan a retroceder en la agenda de los medios, el impacto en las comunidades persiste. Con atención clínica, apoyo psicológico y medidas de acceso gratuito a prestaciones de salud, la Achs mantiene activos sus dispositivos en las zonas afectadas, mientras se abre el desafío de sostener estos apoyos mediante una coordinación intersectorial.

A semanas de los incendios forestales que afectaron a las regiones de Ñuble y Biobío, y que dejaron más de 22 mil personas damnificadas, el cierre de la etapa de combate de las llamas y la remoción de escombros en las zonas impactadas dan paso a nuevos desafíos.

Pérdidas materiales y familiares, duelos y procesos de recuperación prolongados son parte de las situaciones que deben abordarse tras la emergencia, para lo que es fundamental la coordinación y cooperación entre todos los actores para dar continuidad al apoyo a las víctimas en las próximas semanas y meses.

“El aprendizaje que deja este tipo de catástrofes es que la recuperación no puede recaer en un solo actor ni limitarse a la fase más visible de la emergencia. Se requiere una colaboración público-privada sostenida, donde las capacidades del sistema se pongan al servicio de las personas de manera coordinada, para que el acceso a la salud y al apoyo emocional no dependa de la contingencia mediática”, señaló Paulina Calfucoy, gerenta de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la Achs.

En este contexto, la Achs ha mantenido su despliegue en las zonas afectadas, reforzando tanto la atención en salud física como el apoyo psicológico para trabajadores, brigadistas y vecinos de las comunidades impactadas.

Los Centros de Atención Achs Salud en la zona continúan operando con horarios extendidos hasta las 20:00 horas, mientras que las Clínicas Achs Salud en Concepción y Los Ángeles mantienen atención continua, apoyando a la red asistencial en las zonas más impactadas. A esto se suma la ampliación de la cobertura de Copago Cero para las personas damnificadas que cuenten con Ficha Básica de Emergencia, permitiendo el acceso gratuito a prestaciones de salud ambulatorias en toda la red Achs mientras se mantenga vigente la alerta sanitaria. Además, se instaló policlínico de campaña en Lirquén, fortaleciendo la atención de urgencias, curaciones y suturas en una de las localidades más afectadas.

Uno de los focos más relevantes del periodo post incendios ha sido y continuará siendo la salud mental. El impacto psicológico ante sucesos de esta magnitud puede intensificarse cuando la urgencia inicial termina y las personas enfrentan la pérdida de su hogar, su entorno y de proyectos de vida. Frente a ese escenario, la Achs activó un servicio gratuito y remoto de atención psicológica para personas afectadas mayores de 18 años, junto con el despliegue de su Unidad de Intervención en Crisis, disponible para los trabajadores de sus entidades adheridas.

“La salud mental post catástrofe no se resuelve con acciones aisladas ni de corto plazo, sino con continuidad, coordinación y una mirada que entiende el bienestar emocional como parte de la reconstrucción”, agrega Paulina Calfucoy, en línea con la necesidad de fortalecer alianzas entre el mundo público, privado y comunidades.

En este sentido, frente a las consecuencias de largo plazo de esta emergencia, el desafío actual es consolidar modelos de colaboración que permitan mantener capacidades activas, ampliar el acceso a los apoyos y articular el trabajo entre autoridades, sector privado, sociedad civil y comunidades, con el objetivo de que la mayor cantidad de personas pueda acceder a estos acompañamientos en un proceso de recuperación que recién comienza.

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Rodrigo León