Frente a la escasez hídrica y el desafío global del cambio climático, la industria minera chilena está adoptando soluciones a gran escala. En este escenario destaca el proyecto de Aguas Horizonte, una megaobra desarrollada por la empresa formada por Marubeni y Transelec, que hoy alcanza un 97% de avance en su construcción y se encuentra en su fase de comisionamiento.
A diferencia de las plantas tradicionales que abastecen a una sola mina, este proyecto es un hito de sostenibilidad hídrica diseñado para abastecer de agua desalinizada al Distrito Norte de Codelco, incluyendo a las divisiones de Radomiro Tomic, Chuquicamata y Ministro Hales. Estas operaciones representan casi el 50% de la producción de Codelco, el cual requiere un mayor suministro hídrico para enfrentar la actual transición operativa hacia la producción de sulfuros, y para abordar los compromisos de su agenda de sostenibilidad 2030.
La magnitud de este proyecto ha empujado los límites de la ingeniería y la logística, superando incluso los retrasos iniciales provocados por el impacto de la pandemia y conflictos bélicos en las cadenas de suministro mundiales.
“La obra abarca 180 kilómetros de territorio, captando agua en el fondo marino para elevarla hasta la alta montaña, a más de 3.000 metros de altura. La complejidad del trazado requirió la colaboración de ingenieros de al menos cinco países, quienes elaboraron más de 10.000 planos y documentos técnicos, llegando a diseñar la instalación de tuberías en acantilados costeros donde habitualmente solo acceden montañistas”, señala Alex Miquel, gerente general de Aguas Horizonte.
Las cifras de su fase de construcción ilustran la gran envergadura de este proyecto. Para conformar la conducción principal se requirió la fabricación de tubos de 80.000 toneladas de acero, que luego fueron transportados de la India a Puerto Angamos en Mejillones. Para ello se usaron 8 barcos, especialmente fletados para su transporte, seguidos de 6.000 viajes de camión para trasladar las tuberías desde el puerto hasta la obra. A esto se suma una red de líneas de distribución de agua que incluye un tramo de 2 km hasta el punto de entrega en Radomiro Tomic, una línea de 21 kilómetros hasta Chuquicamata y un circuito interno de Codelco hacia Ministro Hales.
Además, en la alta cordillera se construyó un inmenso reservorio de 250 millones de litros de agua, un pulmón de agua cuya capacidad equivale a llenar por completo un estadio de fútbol.
El impacto de Aguas Horizonte en la generación de empleo ha sido igualmente monumental. Durante el peak de sus obras, a mediados del año pasado, el proyecto llegó a tener hasta 8.000 trabajadores contratados. Este inmenso desafío humano y logístico obligó a levantar campamentos con dimensiones equivalentes a dos hoteles, que en su conjunto congregaron a casi tres mil trabajadores, con el fin de resolver el alojamiento, la alimentación y el transporte de toda la fuerza laboral.
Protección de ecosistemas marinos
Por otro lado, y ante el incremento de las plantas desaladoras en el norte, la protección de los ecosistemas marinos ha sido una prioridad desde los inicios de la iniciativa. Para ello, se implementó un moderno emisario de 2 metros de diámetro para la descarga de salmuera, el cual se interna casi 600 metros desde la costa hasta llegar a una profundidad de 25 metros. En esta zona profunda, al no llegar la luz solar, se disminuye considerablemente la presencia de vida marina, protegiendo así recursos clave para la pesca artesanal. Además, se incorpora la más moderna tecnología de difusores, que aseguran una mezcla inmediata de la salmuera con el medio marino, lo que según el modelamiento que se usó para diseñarlo, indica que, a 40 metros de distancia del punto de descarga, no habrá efecto alguno en la salinidad del medio marino.
El proyecto transita hoy su “última milla”, realizando las primeras pruebas de bombeo por el farellón costero y ajustando los sistemas. En el plazo de un mes, se llegaría con el agua hasta el reservorio, y se espera que a mediados de año inicie formalmente sus operaciones.