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Estudio chileno confirma que la leche materna reduce el dolor en neonatos

La investigación fue liderada por Vanessa Espejo Mansilla, académica de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, y publicada en la revista científica Biomedicines.

Por generaciones ha circulado entre madres la idea de que amamantar a un bebé antes de una vacuna ayuda a reducir el dolor del proceso. Hoy, la evidencia científica lo respalda plenamente.

Este fenómeno es conocido como “tetanalgesia”, término que hace referencia a la calma que experimentan los lactantes al ser amamantados durante un procedimiento médico. De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) lo promueve como una buena práctica clínica.

Frente a esto, Vanessa Espejo Mansilla, académica de la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello (sede Concepción), lideró un estudio enfocado en recién nacidos prematuros y de término. La investigación comprobó que la leche materna actúa de manera similar a las soluciones azucaradas que se utilizan en clínicas y hospitales para mitigar los dolores de los menores.

En conversación con El Dínamo, la investigadora explicó que el objetivo central fue “evaluar el impacto de esta alternativa no farmacológica en recién nacidos hospitalizados, expuestos a procedimientos dolorosos como punciones venosas para exámenes o vacunaciones”.

Hasta ahora, el manejo habitual del dolor en este grupo de pacientes se realiza mediante soluciones orales de glucosa concentrada entre el 10% y el 25%. Sin embargo, Espejo advierte que el uso de estas sustancias no es homogéneo para los todos los centros de salud.

“No en todos los centros hospitalarios se aplica esta medida. Evaluamos el uso de leche materna extraída porque el exceso de sustancias azucaradas puede conllevar ciertos riesgos. Incluso hay lugares donde no se utiliza ningún recurso para paliar el dolor, ni soluciones azucaradas, ni contención emocional. Por eso buscamos validar la leche materna extraída como alternativa viable”, argumentó la profesional de UNAB.

Un aspecto clave de la investigación es que se centró exclusivamente en la leche extraída. Esto permitió aislar el efecto biológico del alimento, diferenciándolo de otros estímulos físicos propios del amamantamiento directo, como el contacto piel con piel, el olor o la interacción afectiva.

“La leche materna posee estímulos sensoriales y componentes neuroactivos como el triptófano y la melatonina. Se ha observado que estos tienen una actividad similar a la de los opioides, participando en la regulación del estrés y en la respuesta neurofisiológica del recién nacido”, concluyó la académica.

El estudio fue publicado en la revista científica Biomedicines, analizó 17 ensayos clínicos realizados en distintos países e incluyó a 1.572 recién nacidos prematuros y de término.

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