A los imperturbables glaciares de la Laguna San Rafael llegan periódicamente expediciones de todo tipo: lujosos cruceros, catamaranes, kayaks y zodiacs. A esta altura del año, con la llegada de la primavera, estos recorridos comienzan a reactivarse en la Patagonia chilena y alcanzan su punto álgido durante el verano.
En enero de este año, sin embargo, al paisaje habitual llegaron estruendosos visitantes. Un grupo irrumpió a bordo de motos acuáticas, paseándose entre los fiordos, según captaron otros turistas. Esta postal se repitió en otras zonas de la Patagonia como el río Futaleufú y en el islote Conejo de Queilén.
Las alarmas que saltaron en ese entonces no fueron pocas. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) de la Región de Aysén denunció a SLEDEXT, la empresa que ofrecía estos servicios, ante la PDI, la Municipalidad de Futaleufú hizo lo propio ante el Juzgado de Policía Local de Chaitén y el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR) de la región también denunció a la compañía de origen ruso en el Juzgado de Policía Local de Puerto Aysén por no estar inscrita en el Registro Nacional de Prestadores de Servicios Turísticos e incumplir los estándares de seguridad.
A mediados de este año, SLEDEXT amplió su abanico de tours y comenzó a promocionar recorridos en vehículos todoterreno por el desierto de Atacama, amenazando de paso al Gigante de Tarapacá, el geoglifo con forma humana más grande del mundo antiguo. El Consejo Regional de Tarapacá acordó solicitar al gobernador que se oficie a todas las instituciones involucradas para que no se otorguen permisos a esta empresa.
Según pudo confirmar este medio, SLEDEXT suspendió momentáneamente momentáneamente las expediciones al desierto de Atacama, pero continúa ofreciendo sus recorridos en la misma Patagonia, donde fueron vistos este verano, para la temporada 2026-2027. Los millonarios recorridos incluyen campamentos sobre el hielo, acercamientos con la fauna marina y viajes en motos acuáticas y helicópteros. “No hay ni un solo operador turístico que traiga gente aquí. Casi nadie verá este lugar. Tú lo verás”, dice una de sus ofertas.
“La odisea chilena” y “trueno blanco”
El tour más exclusivo que ofrece SLEDEXT tiene un costo de 48 mil euros por persona —52 millones de pesos chilenos— y se reserva solo a un grupo de cinco integrantes. Promete una expedición de 1350 kilómetros entre Caleta Tortel y Puerto Natales, con visitas a ocho glaciares. De los nueve días por los que se extiende el recorrido, “cinco son en el agua”, según promocionan desde la empresa.
Las jornadas de navegación pueden superar los 300 kilómetros diarios a bordo de motos acuáticas Sea Doo y Fish Pro. La logística incluye traslados en helicóptero, embarcaciones de escolta y alojamiento en dos exclusivos hoteles cada noche, salvo una. “El grupo pasa una noche sobre el hielo. No es un campamento de supervivencia, sino un campamento con comodidades de hotel: tiendas de campaña cálidas, duchas de agua caliente, un cocinero y una mesa puesta”, ofrecen aludiendo al sexto día del recorrido, donde pernoctarán entre glaciares del Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Nada menciona sobre las autorizaciones que se requieren para dormir en un parque nacional.
Asimismo, destacan que en varios pasajes del trayecto “pueden aparecer leones marinos, focas, nutrias, delfines, algunas ballenas y pingüinos de Magallanes”. Solo pide como requisito contar con una condición física moderada-alta.
El segundo recorrido, denominado “White Thunder”, considera 877 kilómetros en siete días y cuesta 38 mil euros (41 millones de pesos chilenos). Los tónica es similar a la del primer recorrido, viajes en moto acuática entre fiordos y traslados en helicóptero a hoteles de la zona y un campamento de dos noches en el hielo, en un lugar no especificado. Según los promotores, las especies protegidas, como los delfines chilenos “salen a jugar tras el paso de una moto acuática”. “Todos los días sale alguien a recibirnos en el agua”, dicen en alusión a los pingüinos, cóndores y ballenas.
Ante imprevistos, aseguran contar con planes de seguridad. Si el helicóptero que los recoge no puede volar “cada moto acuática lleva tiendas de campaña y saco de dormir”.
Las autorizaciones pendientes
Consultada por estos recorridos, una de las capitanías de puerto que tiene jurisdicción sobre uno de los tramos del recorrido, confirmó que SLEDEXT no cuenta con autorización en esa zona para realizar expediciones turísticas en motos acuáticas. La autoridad marítima también precisó que se requiere autorización de CONAF y SERNATUR cuando este tipo de operaciones considera el ingreso a áreas protegidas.
Desde CONAF Aysén también confirmaron a EL DÍNAMO que no han otorgado autorización a SLEDEXT para desarrollar actividades turísticas comerciales en ese tipo de vehículos al interior del Parque Nacional Bernardo O’Higgins, donde transcurriría más de la mitad de ambas expediciones.
La institución, además, explicó que el parque no cuenta actualmente con un manejo integral aprobado y vigente. Este instrumento, justamente, establece las actividades permitidas, los sectores en que pueden desarrollarse y sus condiciones. Por ende, en el caso eventual de que la autoridad marítima certifique la navegación y la seguridad, ello no reemplaza los permisos que corresponden a la administración del área protegida. CONAF también precisó que ha realizado gestiones y coordinaciones con la autoridad marítima este año y el anterior, a raíz de los antecedentes sobre el uso de motos acuáticas en el Parque Nacional Laguna San Rafael.
Asimismo, advirtieron que las aproximaciones a glaciares requieren condiciones de seguridad y que garanticen la protección de los ecosistemas. “Se trata de ambientes naturales especialmente sensibles, donde además existen riesgos importantes para las personas, como desprendimientos de hielo, oleaje y cambios repentinos en las condiciones del entorno. Algo similar ocurre con la instalación de campamentos”, advierte el jefe (I) del Departamento de Áreas Protegidas Carlos Hochstetter.
“Nuestro interés como institución es que las personas puedan conocer y disfrutar estos lugares, pero siempre de manera responsable y respetando las condiciones necesarias para su conservación. El turismo de naturaleza es una actividad valiosa para nuestros territorios, pero su desarrollo debe ser compatible con la protección de los ecosistemas que precisamente motivaron la creación de estos parques nacionales”, añade.
El curso de las denuncias
De las tres denuncias presentadas contra la empresa por sus actividades en la Patagonia, una de ellas terminó en infracciones a los turistas rusos por contravenir la normativa de la Municipalidad de Futaleufú que prohíbe navegar en motos acuáticas por sus ríos. Cada infractor arriesgaba sanciones de entre 0,25 a 1 UTM (entre $18 mil a $72 mil). EL DÍNAMO contactó al Juzgado de Policía Local de Chaitén para conocer más antecedentes sobre este proceso, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuestas.
La denuncia que interpuso SERNATUR local ante el Juzgado de Policía Local de Puerto Aysén no prosperó. Requeridos por este medio, desde el tribunal respondieron que se declaró no ha lugar en agosto de este año por falta de antecedentes sobre la empresa. La PDI efectuó una búsqueda de información, pero la página oficial en Chile fue cerrada y en la plataforma Equifax, no se encontró información asociada al nombre de SLEDEXT. Asimismo, tampoco se pudo buscar en las plataformas institucionales a falta de RUT.
Por otra parte, CONAF Aysén denunció estos hechos ante la PDI y en febrero de este año se hicieron diligencias en el Parque Nacional Laguna San Rafael para determinar daños. No obstante, no fue posible confirmar el resultado de esas pericias, ni la vigencia de la indagatoria con el Ministerio Público.