Secciones

El 5 de abril, Cadem informó que, por primera vez en 44 semanas, los chilenos pesimistas sobre el futuro del país (49%) superaban a los optimistas (48%). La diferencia era de un punto, y el Gobierno de José Antonio Kast llevaba pocas semanas en La Moneda.

Siete meses después, el empate técnico quedó atrás: el 68% se declara pesimista, el nivel más alto desde marzo de 2015, y la aprobación presidencial cayó de 51% en el promedio de marzo al 26%.

El patrón en las últimas décadas pareciera ser claro y se asocia a los cambios de gobierno: las expectativas suben cuando nuevas autoridades asumen el poder. También es relativamente fácil dilucidar que la tasa del desempleo, que alcanzó el 9,8% el último trimestre (el más alto desde mayo de 2021), es el detonante de buena parte de las preocupaciones de los chilenos.

Si se acompañan las cifras de empleabilidad con otros indicadores macroeconómicos, el resultado es una especie de tormenta perfecta: crecimiento cercano al 0% —con aires de recesión— proyectado para 2026 y una inflación galopante que se elevó al 4,5 en los últimos 12 meses.

El impacto en los chilenos es mirado semana a semana por los sondeos de opinión. La medición de Cadem publicada el 1 de noviembre, encontró que el 71% cree que el país va por mal camino, que un 60% evalúa negativamente la situación económica de su hogar —su peor nivel desde marzo de 2014— y que un 92% considera mala o muy mala la situación del empleo. 

La preocupación por la estabilidad laboral subió nueve puntos hasta 71%, aunque el alza de precios sigue siendo la principal inquietud económica familiar (34%), por sobre el desempleo (27%). 

Otras mediciones apuntan a la misma dirección. En el CEP de junio, quienes creían que la economía empeoraría en los próximos doce meses subieron de 15% a 31% respecto de septiembre-octubre de 2025, y quienes esperaban una mejora cayeron de 51% a 33%. Mientras, Criteria halló, en un panel en línea del 1 y 2 de octubre, que el 62% ve la economía peor que hace seis meses —13 puntos más que en agosto— y que la esperanza como emoción bajó a 29%. 

Un malestar que no cabe en el bolsillo

Pero el malestar no se agota en lo económico. La Encuesta Bicentenario UC 2026, halló que el 52% de los consultados se sintió solo en la última semana, cifra que llega a 59% entre los 18 y 34 años. Quienes nunca o casi nunca se sienten solos bajaron de 58% en 2023 a 52% en 2025 y 48% este año. Un 17% dice no tener amigos cercanos, frente a 12% en 2025, aunque por debajo del 19% de 2023 y del 26% de 2015.

También cambió lo que se espera del Estado: el 43% cree que debe hacerse responsable del bienestar de las personas, frente a 28% en 2025, y quienes sostienen que cada uno debe responsabilizarse de su propio bienestar bajaron de 42% a 23%. El ICSOH-UDP de junio mostró una demanda similar: 70% quiere más intervención estatal, aunque un 66% cree que el Estado gasta mal lo que recauda.

El cuadro, con todo, no es uniformemente sombrío. Un 20% dice que su situación no es mejor que la de sus padres ni espera mejorar, pero un 52% cree que su posición económica mejorará en los próximos cinco a diez años —igual que en 2021— y un 57% afirma estar mejor que sus padres en ingresos. La expectativa de que Chile sea un país desarrollado en diez años bajó de 59% a 54%, una variación que la UC no califica de significativa.

¿Momento o daño estructural a la esperanza de los chilenos?

¿Por qué cuesta tanto recuperar el optimismo? Pablo Ortúzar, antropólogo e investigador del IES, propone una explicación de largo plazo. A su juicio, Chile vive “el duelo del sueño del capitalismo global democrátic” de los años 80, 90 y 2000, que quedó “reducido a cenizas” entre los atentados de 2001 y la crisis subprime de 2008. 

En ese marco, plantea Ortúzar, “se disolvió el contrato social de la transición: la idea de que cada generación estaría mejor que la anterior y de que las clases medias, gracias a su esfuerzo, reflejado en un título profesional, saldrían en masa de su precariedad”. 

Después vino el estallido y, finalmente, “la gran soledad y pena de hoy, con cada uno atrincherado en su metro cuadrado y la economía familiar al tres y al cuatro, siempre amenazada por la enfermedad o el crimen, sin un relato ni una visión que le den sentido a todo esto”.

La Bicentenario muestra una trayectoria en esa línea: la creencia de que un trabajador puede acceder a una vivienda propia cayó de 55% en 2009 a 17% en 2025. Para Ortúzar, el efecto en la convivencia es directo: “Dejamos de esperar algo de los demás y entramos en modo supervivencia, de sálvese el que pueda”.

Sergio España, socio de la consultora Subjetiva y magíster en Ciencia Política, coincide en que el fenómeno no es reciente. “El pesimismo y baja en las expectativas se arrastra desde hace al menos una década”, afirma, y recuerda que el CEP registró en agosto de 2017 su peak de percepción de país estancado, con 69%, cifra que en los últimos años se mantiene en torno al 50%. 

Además de factores objetivos —deterioro económico, baja en la calidad de la política, contexto internacional adverso e inteligencia artificial en el mercado laboral—, España observa que las personas no se sienten consideradas ni escuchadas, y que el pesimismo “bloquea la valoración del espacio de convivencia social y política”. 

En resumidas cuentas, una ciudadanía que “no se visualiza como tal, sino como usuarios o beneficiarios de instituciones no construye confianza sobre su quehacer y menos sus proyectos a futuro. Es una acción transaccional”.

Qué haría falta

Ortúzar advierte que el crecimiento es necesario, pero no suficiente. “Necesitamos volver a crecer, pero para eso también necesitamos volver a encontrarnos en lo cotidiano y en un proyecto de país sencillo, honesto y no partisano ni odioso”, dice. 

Propone rehabilitar la promesa de la educación, “pero esta vez sin hacernos trampa en el solitario, poniendo la prioridad en los niños y no en quienes gritan más”, y construir espacios públicos de encuentro, estatales y privados.

España plantea tres caminos. El primero es dar señales y acciones contra el “abandono” que las personas perciben, al que, a su juicio, contribuye la desconexión de las élites, no solo políticas, sino también empresariales y dirigenciales. 

El segundo es responder a la demanda de acuerdos básicos, en un escenario donde la ICSOH-UDP revela que un 65% cree que el trato entre los políticos es irrespetuoso y un 61% que hay menos respeto hacia quienes piensan distinto. “El conflicto no construye un futuro común”, sostiene. 

El tercero es apostar por espacios de convivencia que hagan visible al otro: “La buena convivencia se da en espacios donde hay vínculos y reglas compartidas, mientras que la mala convivencia se experimenta en espacios masivos, estresantes y anónimos con objetivos individuales”.

Ortúzar resume la tarea en una frase: “Chile tiene que volver a tener un sueño, hambre, ganas y cariño”.


El péndulo del ánimo en Chile: de la esperanza electoral a un pesimismo que no se veía desde 2015

El péndulo del ánimo en Chile: de la esperanza electoral a un pesimismo que no se veía desde 2015

Las encuestas no miden lo mismo ni de la misma forma —las hay presenciales, telefónicas y en línea—, pero apuntan en una dirección común: el ánimo de los chilenos se deterioró en los últimos meses, y no solo por la economía. EL DÍNAMO cruzó las mediciones más recientes con los diagnósticos de Pablo Ortúzar, desde una mirada de largo plazo, y de Sergio España, desde los estudios de opinión, para explicar qué hay detrás y qué se necesitaría para volver a proyectar el futuro.

Daniel Lillo, Francisco Rosales y Paz Rubio

Diputado Eduardo Cretton (UDI): “Si seguimos entrampados en el barro, en la pelea entre nosotros, vamos a terminar dinamitando las opciones de la derecha para el 2030”

Diputado Eduardo Cretton (UDI): “Si seguimos entrampados en el barro, en la pelea entre nosotros, vamos a terminar dinamitando las opciones de la derecha para el 2030”

El diputado y vicepresidente de la UDI aborda las consecuencias de la crisis Rabat para La Moneda y el oficialismo. Reconoce el impacto para los parlamentarios, pero evita realizar un llamado al Presidente a reconsiderar su decisión de mantener al ministro. Sin embargo, desliza una crítica a Kast en torno al diseño político del Gobierno: “Al Presidente le ha faltado mayor convicción de querer liderar una coalición política”, dice en entrevista con EL DÍNAMO.

Daniel Lillo
Su peor producción en dos décadas: lo que hay detrás de las negativas cifras de la minería y sus proyecciones para 2027

Su peor producción en dos décadas: lo que hay detrás de las negativas cifras de la minería y sus proyecciones para 2027

Pese al histórico precio del cobre y a una cartera de inversiones que supera los US$100.000 millones, la minería chilena enfrenta su peor retroceso productivo en más de dos décadas. La caída de las leyes minerales, el envejecimiento de los yacimientos, las dificultades operacionales y las trabas para desarrollar nuevos proyectos mantienen en alerta a la industria, que no prevé una recuperación significativa antes de 2027.

Francisco Rosales