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Investigadores chilenos descartan relación entre consumo de lácteos y cáncer de próstata

El World Cancer Research Fund clasifica como “limitada-sugestiva” la evidencia sobre la relación entre el consumo de productos lácteos y el riesgo de cáncer de próstata.

La evidencia científica disponible no permite establecer una relación causal entre el consumo de leche, queso o yogur y el cáncer de próstata, sostienen investigadores del Comité Científico de Lácteos, un cuerpo integrado por especialistas de diversas universidades chilenas y de centros de investigación.

La evidencia disponible presenta resultados heterogéneos según el tipo de producto lácteo, la cantidad consumida y la forma clínica del cáncer de próstata.

Para elaborar este análisis, Samuel Durán, doctor en Nutrición, académico de la Universidad San Sebastián y director del Comité Científico de Lácteos, examinó revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados desde 2008. Estos trabajos reúnen resultados de investigaciones realizadas en distintas poblaciones y abordan la relación entre el consumo de productos lácteos, la ingesta de calcio y el riesgo de cáncer de próstata.

Al analizar los desenlaces clínicamente más graves de la enfermedad, no se observaron asociaciones estadísticamente significativas con el consumo de lácteos. El riesgo relativo fue de 0,98 para el cáncer de próstata avanzado y de 0,92 para el cáncer de próstata fatal. En ambos casos, los intervalos de confianza incluyeron el valor 1, por lo que las asociaciones observadas no alcanzaron significación estadística.

“La mayor parte de la evidencia disponible proviene de estudios observacionales, que pueden estar afectados por factores de confusión, diferencias en los patrones alimentarios y estilos de vida, errores en la estimación del consumo y diferencias en el acceso o la frecuencia de realización de pruebas de detección, como el PSA”, precisa Durán.

Resultados dispares entre metaanálisis

Una proporción importante de los cánceres de próstata se detecta mediante la determinación del antígeno prostático específico (PSA), incluso en hombres sin síntomas. Por ello, una población sometida a controles más frecuentes puede presentar un mayor número de casos diagnosticados, sin que esto necesariamente implique una mayor incidencia real de la enfermedad. Si los grupos con mayor consumo de lácteos también acceden con mayor frecuencia a controles de salud, las diferencias en la intensidad del tamizaje podrían influir en la asociación observada.

Las asociaciones que han dado origen a esta discusión provienen principalmente de estudios que evaluaron la relación entre consumos elevados de determinados productos lácteos o de calcio y el diagnóstico de cáncer de próstata. En conjunto, los resultados han sido heterogéneos y las asociaciones observadas, cuando están presentes, son generalmente de pequeña magnitud. Algunos estudios han identificado asociaciones positivas modestas, mientras que otros no han encontrado asociaciones estadísticamente significativas.

Esta falta de consistencia también se refleja en la evaluación internacional de la evidencia. El World Cancer Research Fund (WCRF) clasifica la evidencia sobre la relación entre el consumo de productos lácteos y el cáncer de próstata como “limitada-sugestiva”, una categoría que no permite formular recomendaciones dietarias específicas para la población.

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