El primer Centro-Museo y Parque Paleontológico de Chile contará con respaldo del Gobierno para su construcción en Bahía Inglesa, en la Región de Atacama. La Región reúne cerca de 3.000 yacimientos fosilíferos que registran casi 400 millones de años de historia de la vida.
La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, y el gobernador regional de Atacama, Miguel Vargas, formalizaron el anuncio este lunes en la Sección de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural, en Santiago.
“Hoy anunciamos la creación y la construcción del Parque, Museo y Centro Paleontológico de Atacama, que será también una ventana para desarrollar ciencia desde Chile y reconocer el valor de nuestra tierra. Invitamos al turismo educativo y al desarrollo económico a través de nuevas trayectorias profesionales”, señaló Lincolao.
La construcción del museo requeriría entre 40 y 50 millones de dólares, según una estimación preliminar que se precisará con el anteproyecto, esperado para febrero o marzo de 2027. Las mejoras y la infraestructura habilitante del parque (ya existente) superarían los 5.000 o 6.000 millones de pesos, monto que el Gobierno Regional evalúa financiar.
Museo y parque sobre los yacimientos
El complejo ocupará terrenos de Bahía Inglesa actualmente concesionarios por el Ministerio de Bienes Nacionales a CIAHN. El balneario es Zona de Interés Turístico y se ubica a minutos del aeropuerto y de la Ruta 5 Norte, con acceso directo a los afloramientos de la Formación Bahía Inglesa.
El Centro-Museo funcionará como nodo central del sistema. Contempla laboratorios, residencias para científicos y un gran depósito de colecciones destinado a resguardar bienes patrimoniales nacionales. Su museografía será inmersiva, con alto componente tecnológico y asesoría internacional.
La ministra Lincolao adelantó que el proyecto incorporará el modelo de digitalización de museos de Estados Unidos y de otros países, que ponen a disposición del mundo colecciones digitales más amplias que las exhibidas en sala. Entre sus referentes figuran el complejo de Atapuerca en Burgos, el Museo Nacional de Qatar, CosmoCaixa en Barcelona, La Brea Tar Pits en Los Ángeles y The Whale, en Andenes, Noruega.
El parque, integrado al mismo complejo, se plantea como un aula a cielo abierto con fines educativos, turísticos y de conservación, y sus impulsores proyectan su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. El plan contempla también una red de Centros Locales de Interpretación Patrimonial distribuidos en comunas de Atacama, que articulará circuitos científico-turísticos y giras de estudio.
El anteproyecto del parque está a cargo del Premio Nacional de Arquitectura Teodoro Fernández, mientras que Cristóbal Tirado es el arquitecto del Centro-Museo. Sus diseños se financian mediante la Ley de Donaciones Culturales del Ministerio de las Culturas, y las versiones finales del museo y del parque se desarrollarán durante 2026 y 2027.
La infraestructura servirá como espacio de formación para la Licenciatura en Ciencias con mención en Paleontología de la Universidad de Atacama, la primera carrera de pregrado en esta disciplina en Chile. CIAHN Atacama apoya su creación con el objetivo de formar especialistas para el estudio del pasado geológico y para la gestión patrimonial que exigen los proyectos de inversión en la región.
Fósiles marinos de Bahía Inglesa
El Parque Paleontológico Los Dedos es una de las localidades con mayor abundancia y diversidad de vertebrados marinos fósiles del Neógeno en el hemisferio sur. En el sitio afloran miles de huesos y dientes de cetáceos, sirénidos, cocodrilos y perezosos marinos, aves gigantes, peces y tiburones que vivieron hace entre 7 y 8 millones de años.
Ese registro permite reconstruir los cambios climáticos y ambientales ocurridos en la zona a lo largo del tiempo. La misma formación geológica aflora en Cerro Ballena, donde se hallaron decenas de esqueletos de cetáceos y otros animales completamente articulados, es decir, con los huesos aún en su posición anatómica. Esa acumulación apunta a eventos ambientales catastróficos del pasado cuyo origen aún no se determina con precisión.