La rebaja de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores abrió una crisis que ha tensionado al oficialismo. Si bien el presidente José Antonio Kast decidió ratificar en el cargo al ministro de Justicia, Fernando Rabat, parlamentarios del oficialismo evalúan si apoyar la acusación constitucional que presentará la oposición.
En ese escenario, el diputado Tomás Kast —sobrino del presidente Kast—, representante del Distrito 23 en La Araucanía, plantea que “la continuidad del ministro siempre la va a definir el presidente de la República” y llama a sus colegas a respaldar esa decisión.
En entrevista con EL DÍNAMO, además, afirma no haber visto una falta a la Constitución por parte del ministro, critica el “empecinamiento” de la oposición y anuncia su voto en contra del libelo.
—¿Es sostenible la continuidad del ministro Rabat ante la magnitud de la crisis que atraviesa La Moneda?
—La continuidad del ministro siempre la va a definir el presidente de la República. En eso, yo soy muy respetuoso de las decisiones y de la autonomía del mandatario. Si él cree que debe continuar para superar esta crisis y sobre todo el problema de fondo, hay que apoyarlo. Lo más grave es que desde 2022 en adelante subsistió este vacío legal que permitió que abusadores salieran libres, y el foco para mí tiene que estar en eso: en cómo remediar ese problema. Y la decisión de si eso lo debe sacar adelante el ministro Rabat, lo dejo en manos del presidente y de su sabiduría.
—¿No cree que la decisión del presidente tiene como consecuencia que se siga agudizando la crisis?
—Es cierto que esto ha generado coletazos y se está atravesando una crisis política. El mismo Gobierno lo ha reconocido, y hay que ser sumamente honestos en saber decir que es así. Pero una vez dicho eso, la pregunta es cómo seguir adelante y, en ese sentido, lo más importante es solucionar el problema de fondo y que va más allá de este Gobierno. Durante la administración anterior, se dejaron libres 276 violadores; en este gobierno, 56, accediendo al beneficio de la rebaja de la pena por buena conducta. Y eso es algo que para los violadores debiera estar totalmente vetado. Esa es la modificación legal que todo este Congreso debería estar impulsando, más que pautear al presidente sobre quién debe ser o no el ministro de Justicia.
—Si no es con la salida del ministro —algo que, al parecer, el presidente ya definió, ¿cómo se sale de esta crisis?
—Aquí lo que se tiene que hacer, y a lo que estamos llamados los legisladores, es subsanar este vacío legal y enfocarnos en reparar ese problema. Se ha abordado también la posibilidad de hacer un trabajo para las víctimas. Hay una importante posibilidad de mejora en eso.

—El ministro, hasta este episodio, siempre fue bien valorado por el Congreso. ¿Cree que el ministro queda condicionado y que la cartera de Justicia queda mermada en su relación con el Congreso?
—Yo veo que el ministro, hasta esta crisis política que genera este caso, llevaba una buena relación con el Congreso. Yo lo vi, por ejemplo, en la comisión de Familia, justo antes de que este caso se supiera, y fue una gran sesión con importantes avances en esa agenda. Tenía una buena relación con todos los parlamentarios de todos los sectores. Entonces, la verdad es que aquí veo un empecinamiento por parte de la oposición y un aprovechamiento político, porque este vacío legal persistió y nadie levantó ninguna alerta durante la administración anterior. El ministro se puede haber equivocado, y nadie está discutiendo eso. De hecho, el mismo presidente dice que acá falló el Estado, y por algo vamos a superar esta crisis a través de una mejora de la legislación. Pero no corresponde cobrársela exclusivamente a un ministro que asume este problema y que lo quiera resolver.
—Algunos diputados del oficialismo han pedido la renuncia del ministro, y otros se han abierto a la posibilidad de apoyar la acusación constitucional. ¿Cómo debe actuar el oficialismo ante la presión sobre el ministro?
Lo que tenemos que hacer como parlamentarios oficialistas es ayudar a resolver esta crisis a través de las iniciativas legislativas que se han ido presentando. Y ahí yo llamaría a mis colegas que son parte del oficialismo a seguir siendo leales al presidente y a su decisión de lo que él estime para sacar adelante al país con este problema. Uno no puede ser oficialista a la carta; uno debe ser leal al presidente en las buenas y en las malas. Sobre todo en una crisis de esta magnitud, donde lo que buscamos es una solución real al problema.
—Sobre la acusación constitucional, ¿tiene decidido cómo votar?
—Yo nunca votaría en contra de un ministro que no ha violado la Constitución. Y acá yo no he visto eso. No he visto que el ministro esté violando la Constitución. Entonces, ahí yo no me pierdo. No voy a entrar en esa discusión. Tampoco encuentro leal votar en contra de un ministro. Por eso también el llamado es a no ser oficialista solamente cuando me conviene, sino también a respaldar, aunque sea difícil, la decisión del presidente.
—¿Por qué cree que ciertos colegas del oficialismo están evaluando votarla a favor?
—Yo no he hablado con ellos. No sé quiénes son. Habría que preguntarles por qué deciden estar solamente cuando las cosas están bien con el presidente. Y cuando las cosas están difíciles, no. Eso sería una decisión personal de cada parlamentario, y yo no me voy a meter ahí. Pero este parlamentario va a ser súper consecuente en ese sentido.

—¿Cree que sería una falta de lealtad con el presidente, siendo oficialista, votar a favor de esta acusación?
—Por los antecedentes que manejo, veo que acá no hay mérito suficiente. Acá hay un vacío legal donde se generó una jurisprudencia, donde se generó una norma que daba estos beneficios a través de una comisión. Y administrativamente estos decretos se tenían que efectuar. Entonces, ese es el vacío legal que el ministro estaba, de alguna manera, llamado a cumplir. Y por eso yo no veo una falta a la Constitución.
—Pero en torno a la pregunta: ¿lo calificaría como una falta de lealtad apoyar esta acusación, siendo oficialista?
—Yo lo repito. Uno no puede ser oficialista a la carta. Uno tiene que ser oficialista en las buenas y en las malas.
—Este lunes por la noche, RN publicó una declaración en la que, entre otras cosas, cuestionaba a los asesores del presidente. ¿Comparte algún aspecto del contenido de esa carta?
—No la he leído. Yo soy independiente, pero en la bancada de RN. Entonces, si esto salió desde el partido Renovación Nacional, no la he leído.
—Pero sobre el fondo, ¿ve una falla en los asesores del mandatario?
—Aquí sí hay una crisis política. Y es evidente que, por la dimensión del problema, sería obviamente torpe de mi parte señalar que no hubo errores en cómo se dieron esos decretos. Así lo ha señalado el mismo Gobierno.
—La excandidata de Chile Vamos, Evelyn Matthei, aseguró que si fuera parlamentaria votaría a favor de la AC y cuestionó duramente la conducción políticamente del Gobierno.
—No vi las declaraciones, pero si es así lo que usted me está señalando, yo no lo comparto. Sin embargo, ella no es la representante de la bancada de la UDI. Tiene derecho a opinar y a manifestar, evidentemente, todas sus opiniones. Pero lo que a mí me importa es lo que dicen quiénes son los representantes en este momento de la UDI. Yo puedo entender que la excandidata Evelyn Matthei ha venido disintiendo permanentemente con el Gobierno; no es la primera vez que lo manifiesta, pero yo no estoy de acuerdo con eso.
—¿Por qué?
—Porque somos parte del Gobierno, somos oficialistas. Y tenemos que ver cuáles son las verdaderas intenciones de la oposición en este caso: justamente aprovecharse de las víctimas, hacer un punto político y no solucionar el problema. Yo prefiero que todas estas críticas se hagan de manera interna, evidentemente. Encuentro que esa es la actitud más constructiva. Aquí yo no me pierdo ni un minuto en quién es el adversario político, y no le hace ningún favor estar ventilando críticas públicamente a nuestro sector político.