Sin cuarentena y fuera del peak: los resultados de la relajada estrategia de Suecia para enfrentar el coronavirus

El país no realizó un confinamiento obligatorio, lo que generó críticas. A pesar de tener una de las mayores tasas de mortalidad de Europa, logró superar el peor momento del contagio.

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Sin cuarentena y fuera del peak: los resultados de la relajada estrategia de Suecia para enfrentar el coronavirus
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En medio de la aparente llegada de la segunda ola del coronavirus a Europa, los ojos del mundo volvieron a volcarse a Suecia, país que llevó adelante una polémica estrategia para enfrentar la pandemia.

La nación nórdica no realizó cuarentena total, dejando en sus ciudadanos toda la responsabilidad en el cuidado de su salud. Centros comerciales, guarderías y escuelas permanecieron abiertas, en un camino completamente opuesto a lo que hacía la mayoría del planeta, que se encerró para buscar frenar la circulación del COVID-19.

Cuando el país alcanzó el peak de contagios y fallecidos las críticas se fueron encima del epidemiólogo Anders Tegnell, quien abogó por mantener la apertura de la sociedad y la economía.

Ahora la realidad es distinta, ya que los suecos lograron superar su peor momento en cuanto a contagios y muertes. Aquello ha hecho que otros países con cuarentenas extensas como las aplicadas en Latinoamérica miren con cierta “envidia” su presente.

El arribo del invierno y el alza de casos a nivel continental mostrará un nuevo desafío para este modelo, cuyo funcionamiento será evaluado completamente cuando se logre controlar el SARS-CoV-2 en todo el planeta.

Las cifras suecas

Hasta la fecha, la estrategia de Suecia ha dejado 86.505 contagiados y 5.846 muertos por coronavirus. El peak de casos se alcanzó el 24 de junio, cuando se sumaron 1.698 infecciones confirmadas en una jornada.

Según el conteo de la Universidad Johns Hopkins, el país ocupa el puesto 37° en la tasa de casos totales por millón de habitantes con 8382.3. Es superado por varios países y territorios que aplicaron confinamientos estrictos como Perú y Argentina, que aún no han podido controlar la circulación del virus.

El número menos favorable es el de la tasa de mortalidad. Con sus 10 millones de habitantes y más de 5 mil fallecidos, los suecos alcanzaron una tasa de 566.5. A nivel europeo solo son superados por Bélgica, España, Reino Unido e Italia, los países más sacudidos con la pandemia. Sus vecinos escandinavos como Dinamarca, Noruega y Finlandia aún están muy por debajo de este índice, aunque tienen casi la mitad de la población.

Hasta hace un par de meses el panorama se veía muy oscuro, generando incluso una autocrítica en el propio Tegnell, quien admitió que “obviamente existe un potencial de mejora en lo que hemos hecho”.

Pero entre agosto y septiembre la realidad fue cambiando de a poco, la que la velocidad de los contagios fue disminuyendo. Según las cifras entregadas por las autoridades durante el lunes, de los casi 120 mil test aplicados se marcó una positividad de 1,3%, muy por debajo del 19% que se alcanzó durante el peak.

La comparación entre los vecinos también es alentadora, ya que actualmente se encuentra debajo de Noruega y Dinamarca en cuanto a las cifras de contagiados diarios, algo que no alcanzaba desde hace cinco meses.

En lo económico, la Oficina Nacional de Estadística (SCB) señaló que el Producto Interno Bruto (PIB) creció décima en el primer trimestre, pero no evitó el derrumbe posterior, mayor que en Dinamarca (7,4 %), Noruega (6,3 %) y Finlandia (4,5 %), aunque por debajo de la media de la Unión Europea (11,9 %). Gran parte de las caídas estuvieron marcadas por las exportaciones y el cierre de los mercados externos debido a la crisis sanitaria.

Críticas y defensas al modelo

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Anders Tegnell, epidemiólogo asesor del gobierno sueco. (Foto: Wikimedia Commons/Frankie Fouganthin)

Anders Tegnell, el epidemiólogo que llevó adelante la estrategia de Suecia, debió enfrentar diversas críticas por los preocupantes números que llegó a marcar el país en el peor momento de la pandemia del coronavirus. La oposición al primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven lo acusó de ser el responsable de las miles de muertes registradas en asilos de ancianos.

En una entrevista a Financial Times, el médico afirmó que las “soluciones rápidas” para enfrentar la pandemia no eran las oportunas. “Vemos una enfermedad que tendremos que manejar durante mucho tiempo en el futuro y necesitamos construir sistemas para hacerlo”, expresó.

El asesor descartó que con el relajamiento de las medidas haya buscado una inmunidad de rebaño natural para Suecia, considerando que en Estocolmo -la ciudad más afectada con la enfermedad- apenas se detectó un 7% de inmunidad en su población. De todas formas el especialista sostiene que la cantidad de personas que consiguió obtener anticuerpos permite contener “en algo” la segunda ola. “¿Qué protege a Copenhague (capital danesa) hoy? Ya veremos”, lanzó.

Löfven respaldó la propuesta del especialista y afirmó que “creo que elegimos el camino correcto. La estrategia fue la correcta: proteger a los individuos, evitar la propagación. Lo más discutido y que hicimos diferente en Suecia fue no cerrar las escuelas. Pero ahora hay muchos que piensan que fue acertado”.

Paul Franks, profesor de epidemiología genética de la Universidad de Lund, explicó a RFI que Suecia tenía características especiales para sostener esta forma de enfrentar al COVID-19 a diferencia de países latinoamericanos como Brasil, en donde las infecciones llevan varios meses desatadas.

“Suecia, y los países nórdicos en general, creen en la ciencia y se guían por el conocimiento científico. Y desde un punto de vista civil, son sociedades que tienen altos niveles de confianza en las autoridades y que siguen las directrices establecidas por ellas de forma mayoritaria y responsable”, expresó.

Por la proyección de la pandemia para los meses de invierno, los suecos esperan “un nivel bajo de propagación” con brotes locales ocasionales. 

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