La vida digital en nuestro país sigue en expansión: más conexiones móviles que habitantes, jornadas completas frente a la pantalla y un mercado en el que la innovación tecnológica y las aplicaciones de video marcan el ritmo del consumo.
En una carta al poeta Pablo de Rokha, Vicente Huidobro confiesa que solo jugar a los versos lo aleja del suicidio. Pero lo cierto es que en “Lo único que me distrae (Epistolario 1917-1947)”, recién publicado por Alquimia editores, podemos leer, una y otra vez, cómo la poesía que corre por sus venas también lo llena de vida en la prosa. Sus escritos rezuman amores y odios, promesas y amenazas -pasiones al fin- hacia los grandes del arte de su época: Luis Buñuel, André Breton, Salvador Dalí, Miguel de Unamuno, Rosamel del Valle, Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Si Huidobro viviera en siglo XXI estas páginas bien podrían leerse como las furibundas filtraciones de su WhastApp.
Conflictos como la guerra en Ucrania, las tensiones entre Israel e Irán o el conflicto con Hamas están generando efectos concretos en costos logísticos, disponibilidad de insumos y estrategias de expansión en empresas chilenas.
En el escenario internacional, Chile se ubica bajo el promedio OCDE en Lectura, como se señala en el último informe de la Prueba PISA, aunque se mantiene como el país con mejor rendimiento en nuestra región.
Un niño que tartamudeaba, que quiso ser sacerdote y terminó convertido en articulador de la transición político militar -después de vivir la clandestinidad- es el protagonista de Enrique Correa: Una Biografía del Poder, de los periodistas Andrea Insunza y Javier Ortega, directores de la productora periodística Un Día En La Vida. La publicación -de Periodismo UDP y Catalonia- da cuenta del ascenso y marginación de Correa del gobierno, de su entrada en mundo privado y de su rol como lobista. Su retrato humano -un tipo apasionado e inseguro, afable y calculador- es también una semblanza del poder. Estas son las primeras líneas del libro.