Tomás González se confiesa sobre su orientación sexual: “Asumir mi identidad no fue fácil”
Sobre el proceso que enfrentó para aceptarse, indicó que esto ocurrió a los 24 años, reconociendo que “lloré muchísimo esos días. Yo estaba en mi proceso de asumirme como homosexual y sentía que moría una parte de mí también”.
Tomás González, el mejor gimnasta chileno de todos los tiempos, lanzó su libro autobiográfico donde revela aspectos desconocidos de su vida deportiva e intimidad, cómo el proceso para asumir su orientación sexual.
En entrevista con La Tercera, el deportista entrega detalles de “Campeón: Lecciones, triunfos y caídas de un gimnasta olímpico”, calificándolo como “un proceso increíble y muy sanador en muchos aspectos. He decidido compartir mis experiencias deportivas y personales”.
En materia deportiva, confesó que “estaba tan concentrado en llegar a los JJ.OO. que acepté abusos y maltratos de mi entrenador”.
Por su parte, en el ámbito personal,Tomás González reconoció que “asumir mi identidad no fue fácil, uno crece en una sociedad heteronormal que igual te condiciona”.
Sobre el proceso que enfrentó para aceptarse, indicó que esto ocurrió a los 24 años, reconociendo que u0022lloré muchísimo esos días. Yo estaba en mi proceso de asumirme como homosexual y sentía que moría una parte de mí también”.
“Supongo que ya no es tema, pero sí, soy gay. Y si se trata de hacerlo público, prefiero hacerlo en este libro”, apuntó.
Tomás González aseveró hace semanas atrás que está felizmente emparejado, detallando que “estoy full enamorado. Ahora siento que estoy en una muy buena relación, muy sana, me siento bien y me proyecto mucho. Al principio tenía mis dudas por mis experiencias anteriores, pero ha sido increíble”.
“Cuando tienes una relación sana, cualquier problema es más fácil de resolver porque hay voluntad de las dos partes“, cerró.
A tres meses de su inicio, al menos una quincena de exfuncionarios de Sebastián Piñera conducen las áreas más sensibles del Gobierno de Kast, como seguridad, agenda legislativa y educación.
La empresa reconoció que debieron enfrentar una serie de percances económicos, entre los que destacan la pandemia, el cierre prolongado de sucursales, el estallido social, mayores costos operacionales y un mercado más competitivo.
“Tengo una memoria implacable y siempre me dicen que soy bueno para contar historias”, asegura el exembajador y canciller. Pronto a cumplir 79 años, Juan Gabriel Valdés está aprovechando esas habilidades para escribir sus memorias. Ahí se cruzan un tío en camino a ser santo y un padre que soñó con ser presidente. Aparecen también el azar que lo salvó de ser asesinado por la DINA, la misión de lograr que Augusto Pinochet fuera liberado en Londres luego de haber celebrado su detención, y la compleja tarea de decirle que no a un Estados Unidos listo para partir a la guerra.
No importa que el cobre esté en precios históricos. No importa que, en casi todos los parámetros económicos, Chile sea el mejor o el segundo mejor país de la región. La guerra de Irán y el precio del petróleo, sumados a un déficit fiscal evidente y preocupante, bastan para que desde la nueva Hacienda se nos recuerde eso que nunca hemos olvidado del todo: somos un país pobre.
Necesitamos más inversión para crecer y crear empleos. No hay balas de plata para recuperar la economía, pero sí sabemos que la reducción de la burocracia excesiva del Estado tiene un enorme potencial reactivador. Las normas ambientales en nuestro país son estrictas y deben cumplirse, pero no podemos permitirnos seguir poniendo barreras irracionales a la inversión.
Quiroz tiene algo de esos personajes que no se preocupan de caer bien porque sospechan que hacerlo es una pérdida de tiempo. Esto no es, desde luego, sinónimo necesario de virtud. Pero en momentos en los que el país parece haber confundido prudencia con inmovilidad y diálogo con postergación, la aspereza del ministro adquiere un raro magnetismo.