Secciones
Deportes

Lo que se viene para los campeones del fútbol chileno: el futuro para Coquimbo Unido y Universidad de Concepción

Ambos campeones volverán a competencias de las que se estaban alejados desde hace años.

El fútbol chileno vivió un fin de semana histórico, luego de que Coquimbo Unido y Universidad de Concepción se proclamaran campeones de la Liga de Primera y el Ascenso, respectivamente. Con esos resultados, ambos equipos ahora se preparan para lo que serán sus próximas temporadas, que tendrán nuevos desafíos para los dos cuadros.

El Campanil aseguró su cupo para disputar el próximo año la Liga de Primera, en lo que será su regreso a la máxima división de honor del balompié nacional desde 2021 luego de caer ante Colo Colo en la recordada Promoción de la temporada 2020.

Sin embargo, la UdeC no deja de mirar de reojo la Liguilla de Promoción, donde Deportes Concepción aún podría ascender, lo que devolvería el derbi penquista a Primera División. La última vez que se vieron las caras en la máxima división de honor del fútbol nacional fue en el Torneo de Apertura 2008, donde el León de Collao derrotó 2-0 al cuadro estudiantil.

Coquimbo, por su parte, al lograr el primer título en su historia consiguió también meterse a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, una competencia que solo había disputado en la edición de 1992 donde ganó un partido, empató otro y perdió seis.

Por el mismo motivo, ahora los piratas recibirán 3 millones de dólares por su participación en el torneo internacional, además de recibir un millón de la divisa norteamericana por parte de Conmebol por ser campeón del torneo nacional. La ANFP, en tanto, le otorgó 600 mil dólares por quedarse con el título.

Así, los caminos de Universidad de Concepción y Coquimbo Unido se cruzarán el próximo año, en la Liga de Primera. Será específicamente en la primera fecha del torneo, cuando ambos clubes disputen el tradicional partido de dicha jornada que enfrenta al campeón de la máxima división de nuestro fútbol ante su símil del torneo de ascenso.

Notas relacionadas








Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Si nos imagináramos a la persona que hoy tiene mayor influencia sobre el comportamiento de uno de los sistemas de inteligencia artificial más sofisticados del mundo, probablemente veríamos a un ingeniero frente a una pantalla llena de códigos o a un ejecutivo en una reunión en Silicon Valley. No se nos ocurriría alguien del mundo de las humanidades. Pero la persona en cuestión es exactamente eso: una filósofa de 38 años que estudió en Inglaterra, se doctoró en Nueva York con una tesis sobre mundos con infinitos seres y que explica las ideas más complejas con la misma naturalidad con la que un niño habla de fútbol.

Angélica Errázuriz


Paulina Núñez:

Paulina Núñez: "No hay nada más valiente que lograr acuerdos"

Hace tres meses asumió como presidenta del Senado, y fue la primera mujer de derecha en hacerlo. El proceso de asentamiento en el cargo no ha sido fácil: ha marcado matices con el Gobierno, lo que le ha valido críticas incluso de sus aliados. Pero la representante de la región de Antofagasta dice no temer a la confrontación ni a los vaivenes de la política. Ya ganó, sostiene, su mayor batalla: ser madre. Y eso no le impide proyectarse más allá: asegura que se está preparando por si viene un desafío todavía mayor, la presidencia de Chile.

Daniel Lillo

España, la primavera y la dolce vita

España, la primavera y la dolce vita

Nuestro columnista se fue por un rato a Madrid y Barcelona. Volvió a España para ver y rescatar algo de lo que había dejado allá hace 26 años. Pero entre la Feria del Libro, el nuevo turismo, los escándalos políticos, el Mundial y la visita del Papa, se encontró con otra cosa. Con dos ciudades muy distintas entre sí (lo que siempre se ha sabido), pero sobre todo respecto a lo que ambas eran hace tres décadas.

Rafael Gumucio

Apruebo

Apruebo

¿Es arriesgada la apuesta? Evidente. Este proyecto es en la práctica una innovación y como todo cambio disruptivo, que rompe con las recetas antiguas, tiene un componente de riesgo. Pero no hay crecimiento sin riesgo.

Foto del Columnista Alejandro Weber Alejandro Weber