La derrota de la selección de Brasil por 2-1 ante Noruega este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey no solo despidió al equipo de Carlo Ancelotti en octavos de final, también dejó una serie de registros negativos que retratan la profundidad de la crisis del seleccionado más ganador de la historia.
El primero de los “anti récords” es el más elocuente. Brasil no quedaba eliminado en octavos de final de un Mundial desde Italia 1990, cuando Argentina lo despachó por 1-0 con gol de Claudio Caniggia. Pasaron 36 años y nueve ediciones del torneo para que la Verdeamarela volviera a despedirse tan temprano de una Copa del Mundo.
La segunda marca confirma una tendencia que persigue al Scratch desde su última vuelta olímpica. Todas sus eliminaciones mundialistas desde el título de 2002 han sido a manos de selecciones europeas: Francia en 2006, Países Bajos en 2010, Alemania en el recordado 7-1 de 2014, Bélgica en 2018, Croacia por penales en 2022 y ahora Noruega. La maldición europea suma seis capítulos consecutivos.
El verdugo de turno, además, carga con una particularidad estadística: Noruega es el único seleccionado del mundo que nunca ha perdido con Brasil. Con el triunfo de este domingo, el historial entre ambos quedó en tres victorias nórdicas y dos empates. El único antecedente mundialista era de Francia 1998, cuando los escandinavos también ganaron 2-1, en la primera fase de aquel torneo.
El retroceso de la era Ancelotti
La caída también marca un retroceso deportivo respecto de los dos procesos anteriores. En Rusia 2018 y Qatar 2022, Brasil al menos alcanzó los cuartos de final. La llegada de Carlo Ancelotti al banco, concebida precisamente para revertir esa tendencia, terminó con el equipo una ronda más abajo.
El desenlace en Nueva Jersey estuvo marcado por el fallo de Bruno Guimarães que erró un penal en el primer tiempo, atajado por el arquero Ørjan Nyland, cuando el partido aún estaba en cero.
Erling Haaland castigó el desperdicio con un doblete en la recta final —a los 79 y 90 minutos— y el descuento penal de Neymar en el tiempo de adición sólo sirvió para maquillar el marcador.
El fracaso mundialista corona un ciclo de deterioro que venía de antes. Brasil llegó al torneo tras firmar un quinto lugar en las Eliminatorias Sudamericanas, un proceso clasificatorio en el que acumuló derrotas inéditas ante Colombia y Paraguay, su primera caída frente a Uruguay en 22 años y el fin de su histórico invicto como local en clasificatorias, sepultado por Argentina.
La contracara del derrumbe brasileño es el momento noruego. El equipo de Ståle Solbakken alcanzó los cuartos de final de un Mundial por primera vez en su historia, y Haaland llegó a siete goles en el torneo, igualando a Lionel Messi y Kylian Mbappé en la cima de la tabla de artilleros. Los nórdicos esperarán en Miami, el próximo 11 de julio, al ganador del cruce entre México e Inglaterra.
Para Brasil, en cambio, el regreso a casa abre un nuevo proceso de reconstrucción. La Confederación Brasileña de Fútbol deberá definir el rumbo de un proyecto que, con Ancelotti a la cabeza, prometía cerrar la brecha con Europa y terminó agrandándola.