El partido que Argentina e Inglaterra jugaron el miércoles se avizoraba tenso, por la disputa latente que ambos países mantienen sobre las islas Malvinas, que administra Reino Unido y por las que desde el otro lado de la cordillera reclaman soberanía.
Antes del duelo, 1600 efectivos de seguridad se desplegaron en las inmediaciones del Atlanta Stadium y la ministra de Seguridad de Argentina, Alejandra Monteoliva, se encargó de recordar que los hinchas que llevaran algún tipo de consigna política no podrían ingresar. “(La consigna) ‘Las Malvinas son argentinas’ es un mensaje político”, aclaró.
Sin embargo, luego de que Argentina se asegurase su paso a la final contra España, hinchas arrojaron a la cancha una pancarta blanca con el lema “las Malvinas son argentinas”, que fue sostenida por los jugadores trasandinos. El gesto fue incluso celebrado por la vicepresidenta de Argentina, Victoria Villaruel, en su cuenta de X: “¡Las Malvinas son Argentinas! Prohibieron llevarlas a la cancha y se olvidaron que las llevamos en la sangre y el corazón”.
Lo controversial es que en el reglamento del Mundial se prohíbe a los jugadores enarbolar mensajes o consignas políticas antes, durante o después de un partido. Por ello, el gobierno británico pidió a la FIFA que encabece una investigación al respecto. Desde la oficina del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, incluso transmitieron que “puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las islas Falklands sin duda lo son”.
Según consigna Clarín, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) o los futbolistas involucrados arriesgan sanciones económicas o adverntencias.Como antecedente, la selección argentina ya había sido multada en 2014 por exhibir una pancarta similar en un amistoso con Eslovenia. La sanción fue de 30.000 francos