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¿Por qué Santiago se inunda todos los inviernos?: la geografía, la infraestructura y cuáles son las soluciones que aún no llegan

El 71% de los habitantes del Gran Santiago vive en barrios susceptibles a inundaciones. EL DÍNAMO consultó con expertos en urbanismo qué falla cada año en la capital y qué modelos se están incorporando en el mundo para hacer frente a estos eventos climáticos.

Las primeras lloviznas del intenso sistema frontal que afecta a la zona centro sur del país y que promete traer a la capital la mitad de la lluvia anual en cuatro días, comenzaron a sentirse el miércoles en Santiago. Para ese entonces, el Gobierno Regional Metropolitano ya tenía identificados 175 puntos críticos, distribuidos en 21 comunas, que presentan riesgo de inundación y anegamiento.

El 60% de los puntos críticos está concentrado en comunas de la zona sur, suroriente y poniente de la Región Metropolitana. Cada año, se repiten postales de calles inundadas en comunas como Maipú —donde su alcalde, Tomás Vodanovic, dijo que no están preparados para la emergencia—, Puente Alto, San Ramón y Quilicura.

Un estudio de la Corporación Ciudades y la Universidad Católica, reveló que las comunas de esas zonas son las que concentran las mayores condiciones de vulnerabilidad frente a precipitaciones. El mismo estudio dio cuenta de que el 71% de los habitantes del Gran Santiago vive en lugares con algún grado de susceptibilidad a inundaciones.

En el sector opuesto de la RM, como el nororiente que alberga a comunas como Vitacura y Las Condes, o el casco histórico de Santiago en el centro mismo de la región, las postales son menos dramáticas.

EL DÍNAMO consultó a expertos en urbanismo qué es lo que falla cada año en estos sectores de la Región Metropolitana y qué alternativas se están tomando en el mundo para hacer frente a las inundaciones derivadas de las lluvias.

15 de julio de 2026/PROVIDENCIA Vista a la virgen del cerro San Cristóbal, durante el atardecer previo al sistema frontal, desde la comuna de Providencia. FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Una geografía compleja e infraestructura débil

En conversación con este medio, Alejandro Cortés, académico del Departamento de Geografía de la
Universidad Alberto Hurtado, explica que Santiago “tiene una condición geográfica que hace que nuestras aguas lluvias vayan desde la cordillera de los Andes hacia el poniente y que tiendan a ir hacia los puntos de menor pendiente que están hacia los cursos fluviales históricos, como el río Maipo en el surponiente, la cuenca del Mapocho y el Zanjón de la Aguada”.

“Eso hace que comunas como Maipú se vean siempre más afectadas que comunas del sector oriente como Vitacura y Las Condes, donde la pendiente drena el agua y continúa ciudad abajo. Maipú recibe el acumulado”, complementa. El canal Santa Marta, explica, es un punto especialmente crítico porque, pese a que se organizan cuadrillas de limpieza en el sector, “a veces el agua moviliza la misma basura y se obstaculizan puntos donde hay curvas”.

Obras de remoción de basura en canal Santa Marta, Maipú. Foto: Agencia Uno.

No solo la orientación influye en las postales que se ven cada invierno en la zona sur o poniente de la región. El doctor en Arquitectura y Estudios Urbanos habla del caso de San Ramón para ejemplificarlo. “Es una comuna que está consolidada en una zona central de la ciudad, a pesar de que está orientada más hacia el sur, pero no ha tenido la suficiente provisión de infraestructura para evacuar aguas lluvias. Ante la ausencia de puntos de estructura de evacuación lo que termina pasando es que el agua se comienza a acumular en algunos puntos“, detalla.

En el sector oriente, además de la pendiente que hace que las aguas lluvias vayan hacia sectores bajos, también hay obras con mayores niveles de preparación y de limpieza de ductos, añade el experto. Otras zonas, como el centro de Santiago se vieron beneficiadas por su diseño. “El centro histórico de Santiago fue construido a inicio del siglo XX con una urbanización que previó grandes ductos de evacuación de aguas. Eso ha hecho que siempre resista de una forma excepcional en relación a las comunas de la periferia en el sur y norte o el poniente”, añade.

22 DE AGOSTO DE 2025 / SANTIAGO Personas se protegen de las lluvias frente al Palacio de La Moneda en Santiago Centro. FOTO: LUKAS SOLIS / AGENCIAUNO.

Las ciudades esponja

Sumado a la geografía, la infraestructura y los ductos de evacuación, estudios citan otros factores que explican esta disimilitud entre comunas. Un informe de la Universidad San Sebastián registró en 2022 deficiencias en el registro de obras que a su vez provocan obstrucción en sumideros durante repavimentaciones, poca capacidad de los colectores de lluvia y una planificación territorial que no ha estado a la altura del crecimiento urbano. También concluyó que el aumento de superficies pavimentadas ha reducido la capacidad del suelo para absorber agua, tanto en zonas urbanas como en sectores precordilleranos.

La académica de la Universidad Diego Portales, Elizabeth Wagemann cita el modelo de “ciudades esponja” implementado en China como una de las alternativas para hacer frente a inundaciones. Esta política pública implementada a partir de la práctica del urbanista y arquitecto del paisaje Kongjian Yu, privilegia las zonas verdes como método para absorber el agua, sin depender únicamente de sistemas de canalización y drenaje. El modelo también permite reponer acuíferos locales y que el exceso de aguas lluvias se dirija a zonas inundables, como parques diseñados para ese fin.

Ejemplo de ciudad esponja.

Sin embargo, a juicio de la arquitecta, la metrópoli local aún está lejos de implementar este modelo. “Santiago no cuenta con la gobernanza necesaria para ello. El modelo de ciudad esponja implica una visión territorial integrada, y los casos internacionales han demostrado que puede desarrollarse tanto desde una gobernanza centralizada, como en los casos chinos, como desde una descentralizada, como en los casos europeos. Otra limitación en el caso chileno es la débil asociación público-privada en una línea pensada para infraestructura verde-azul urbana. Este proyecto es colectivo y, además de requerir la colaboración interministerial, necesita alianzas y una comprensión de la infraestructura que trascienda la infraestructura gris”, reflexiona.

“Es un modelo a explorar. Claramente en el caso de ciudades tan complejas como Santiago o la Región Metropolitana no bastaría para verlo como la solución única a este tipo de desafíos como los que tendremos”, suma sobre este modelo el académico Alejandro Cortés.

La infiltración de aguas y las infraestructuras azules

Para el geógrafo Alejandro Cortés también vale la pena mirar iniciativas como las infraestructuras azules, que incorporan ríos, lagos naturales y artificiales, así como humedales en la planificación urbana, de manera de filtrar y guiar el agua derivada de la lluvia, en lugar de solo evacuarla como se hace en Santiago hacia el mar mediante el río Maipo.

Parque Fluvial Renato Poblete/Parque de la Familia. Ejemplo de infraestructura azul en Chile.

A ojos de Elizabeth Wagemann también es importante mirar el caso de Münster en Alemania. “Es particularmente interesante porque las medidas provienen de un instrumento fiscal para la gestión de las aguas lluvias, junto con la aplicación de la ordenanza municipal que prioriza la infiltración de las aguas. En este campo de acción, los gobiernos locales son clave”, explica.

“En Chile no hay incentivos a la infiltración, o bien desincentivos a impermeabilizar el suelo. Sin embargo, tenemos ciudades como Valdivia con una gran capacidad de infiltración, producto de su complejo sistema de humedales y del bosque que la rodea. Valdivia, hoy protegida por la Ley 21.202 de Humedales Urbanos (2021) y declarada Ciudad Humedal 2025, tiene condiciones naturales que le confieren una capacidad de infiltración e inundación análoga a los principios del modelo de ciudad esponja, y lo ha demostrado su funcionalidad en innumerables ocasiones. Por esto es imperativo proteger su sistema natural e integrar los sistemas naturales locales en la planificación urbana”, cierra la académica.

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