Se estima que alrededor de 2.200 millones de personas en todo el planeta vieron la final del Mundial 2026 en la que España ganó el título tras derrotar por la cuenta mínima a Argentina, y un puñado de esos espectadores lo observaron desde el único país donde el fútbol es un deporte prácticamente inexistente y jamás ha tenido una selección.
Una vez que el equipo hispano levantó la copa, la Federación de Fútbol del tercer país más pequeño del mundo -tras el Vaticano y Mónaco- felicitó a los nuevos monarcas a través de las redes sociales y expresó que “algún día esperamos estar en la posición de España“.
Sin embargo, el resto de los habitantes de Nauru regresó a su vida rutinaria, en la que el fútbol está lejos de ocupar un lugar relevante. De hecho, el deporte más parecido que se practica, aunque sus niños luzcan camisetas de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, es el fútbol australiano.
Es que, tal como apunta BBC, esta isla del Pacífico, la nación insular más diminuta del orbe, jamás ha presentado un equipo en un partido internacional oficial y, aunque la televisión transmite los partidos más importantes de la Premier League, solo tiene un campo de juego, no de pasto, sino de arena dura.
Los cambios en el único país sin una selección de fútbol
Situada en el océano Pacífico, la isla de Nauru ya había intentado desarrollar el fútbol anteriormente, pero nunca llegó a consolidarse.
Parte importante de ello se debe a su geografía, ya que la explotación minera dejó gran parte de sus 21 kilómetros cuadrados inhabitale y la mayoría de sus 12.000 habitantes viven en la zona costera.
No obstante, un grupo de voluntarios inició un trabajo destinado a cambiar esta realidad e introducir al deporte más popular del mundo en la que en algún momento fue la nación más rica del planeta per cápita.
Como parte de este trabajo, pusieron en marcha una campaña para regalar una pelota a cada niño de entre cuatro y catorce años.
“Comencemos a crear una cultura del fútbol en esta isla y ayudemos a que crezca, porque es algo importante. Construyamos el ecosistema, no solo partidos aislados”, planteó el británico Charlie Pomroy, líder de la iniciativa.
“Digamos que ahora encontramos un grupo de jóvenes de 14 años y decimos: Bien, trabajemos con este grupo durante los próximos tres o cuatro años“, dijo el exjugador.
“Para cuando tengan 17 o 18 años, ese será el primer partido de la selección nacional de Nauru“, manifestó sobre cómo ver el futuro.
“Dentro de 20 años, alguien de Nauru se me acercará y me dirá: ‘Mi vida cambió gracias al fútbol y al programa de desarrollo‘… Ese sería el sueño definitivo”, le reconoció al medio británico.