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Crecimiento y empleo están muy cuesta arriba, pese a la aprobación de la megarreforma: ¿qué otras palancas habría que mover?

Reducir el desempleo y aumentar el crecimiento son dos de los objetivos declarados del gobierno de Kast. ¿Le alcanza con la megarreforma para lograrlos? EL DÍNAMO consultó a economistas y expertos sobre qué más hace falta para que Chile despegue.

Luego de cuatro meses, el Gobierno logró que el Congreso aprobara la megarreforma con la que pretende cumplir la ambiciosa meta que se fijó en su cuenta pública de este año: volver a crecer a un 4% anual y reducir la tasa de desempleo a un 6% para el 2030.

Sin embargo, incluso con las modificaciones tributarias e incentivos sectoriales que incluye esta ley, llegar a estas cifras es un camino cuesta arriba, a juicio de expertos. “Esta es una economía que viene estancada hace demasiado tiempo y que va a requerir bastantes más esfuerzos de política para reactivarla en serio, particularmente en el mercado laboral, donde tenemos un problema gigantesco”, advirtió la semana pasada el académico de la U. de Maryland e investigador de CLAPES UC, Sergio Urzúa a T13 Radio.

Urzúa, además, advirtió que si antes un punto de crecimiento económico generaba 40 mil empleos en 2017, hoy esa cifra es un 24% menor. El camino para superar la barrera del 4%, a juicio del economista, es la modernización y flexibilización laboral. “Vamos a tener que dar una discusión difícil e incómoda para mucha gente, particularmente para la izquierda en Chile (…) Es importante generar incentivos para que los trabajadores puedan reinventarse o emprender. Si un trabajador no se puede cambiar de empleo porque la indemnización por años de servicio le resulta atractiva ante un despido, existen trabas que frenan el proceso“, explicó.

¿Es la flexibilización laboral la única vía para generar más empleo y superar la barrera del 4%? EL DÍNAMO consultó y recogió impresiones de economistas sobre las otras rutas que existen para llegar a esa meta.

Luis Eduardo Escobar, consultor sénior en macroeconomía

El consultor sénior y economista con trayectoria en el Fondo Monetario Internacional (FMI) Luis Eduardo Escobar es contrario a la tesis de “modernizar” el mercado laboral si ello implica precarizar. “Los economistas de derecha dicen que la culpa del lento crecimiento de la economía tiene que ver con la baja productividad de los trabajadores y recomiendan “modernizar” el mercado laboral que, en realidad, significa precarizar el empleo. Como dicen los sindicalistas de los EEUU (AFL-CIO), ‘la mano de obra calificada no es barata, y la mano de obra barata no es calificada'”, dice a EL DÍNAMO.

“Si uno revisa la historia económica del mundo y la de Chile, podrá constatar que las altas tasas de crecimiento están asociadas a la expansión y creación de nuevas industrias y mercados“, dice para luego ejemplificar con los acuerdos público-privados en Corea del Sur con los chaebol y el caso chileno.

“En Chile a partir de 1990 con la confirmación de Ley de Minería de la dictadura se elevó la inversión privada en minería, especialmente de cobre, y la producción de cobre se multiplicó por cuatro en menos de 10 años. Fuera de los efectos expansivos en la cadena productiva del cobre, esto fue acompañado de la liberalización del comercio exterior y las exportaciones forestales, agrícolas y salmones. Todo eso ocurrió con un aumento de los impuestos, del salario mínimo y de las protecciones a los trabajadores”, diagnostica.

Por ello, la receta de quien fungiera como asesor económico de Jeannette Jara para crecer más allá del 4% “es necesario que el Estado trabajando junto con el sector privado identifiquen áreas nuevas que permitan la expansión y diversificación de la matriz productiva. Eso requiere más inversión pública y privada, incluyendo en calificación de los trabajadores. Los sectores minero, energético ⎯especialmente los no convencionales⎯ y de procesamiento de datos ofrecen grandes oportunidades de expansión productiva, como lo atestiguan las cifras de la Corporación de Bienes de Capital (CBC) que ha registrado intenciones de inversión, principalmente en esos sectores, de más de US$75.000 millones para los próximos cinco años”.

Juan Ortiz, economista sénior del Observatorio del Contexto Económico UDP

Para Juan Ortiz, economista sénior del Observatorio del Contexto Económico de la UDP, sí se requiere hacer cambios en el funcionamiento del mercado laboral, además de medidas para seguir generando incentivos para la inversión e impulsar la productividad total.

Hay aspectos donde se puede avanzar como son los incentivos para el gasto en Investigación y Desarrollo, ya sea por mayores exenciones tributarias vía gasto o rentabilidad de proyectos asociados a I+D, considerando que el Chile este es inferior al 0,5% del PIB, el cual es un limitante para impulsar la productividad en la economía”,

“De igual forma, hay factores de política económica que también inciden en potenciar un mayor crecimiento como es lograr una senda creíble de consolidación fiscal, con el fin de mantener la calificación de riesgo en la economía y garantizar la sostenibilidad fiscal en el país. A nivel sectorial, Chile tiene ventajas en sectores de energía renovable e hidrógeno verde, en la minería asociado al litio y a la explotación de las tierras raras, por lo cual se debe seguir impulsando la reducción costos de transacción en esto sectores, con el fin que el Estado sea un facilitador“, complementa.

Carlos Smith, docente investigador del CIES-UDD

El docente investigador del Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) de la UDD, Carlos Smith, sostuvo a este medio que los datos del crecimiento del PIB tendencial no minero, generan que incluso con la reforma del Gobierno “Chile quede en un 2,6% de crecimiento. Por lo tanto, hablar de un 4% o 4,5% significa básicamente sumar dos puntos más, algo que no se logra con una sola reforma. Se necesita algo distinto”.

Si bien Smith coincide con la modernización del mercado laboral, advierte que políticas como la indemnización por años de servicio “cumple dos funciones simultáneas: es un costo por despido y un instrumento de protección de ingresos ante el desempleo. La segunda función no se puede eliminar sin construir un sustituto; esto debe abordarse como una reforma y no como una mera desregulación”.

Por ello, creo que hay que transitar hacia un modelo de seguro tipo austriaco, con un seguro de cesantía más robusto y cuentas individuales portables. Si el trabajador acumula un fondo que lo acompaña de un empleo a otro, conserva el saldo si renuncia y lo utiliza si es despedido, generaría mayor movilidad sin desproteger al trabajador”, sugiere.

Otras acciones clave, dice, es reducir el conjunto de trámites con largos tiempos de espera que en Chile se conoce como “permisología”. “El comité de expertos identificó que el sistema de permisos vigente en 2023 constituía una barrera estructural para la inversión. Diversos estudios indican que reducir en un tercio la permisología actual tiene un efecto sobre el valor presente neto de la inversión seis veces superior al de una rebaja en el impuesto corporativo de la megarreforma”, explica.

“Aunque en el debate público se suele asumir que el problema principal radica en los costos laborales, considero que el factor determinante es la productividad y la reasignación de recursos. El crecimiento impulsado por demanda agregada está agotado; el crecimiento futuro debe vincularse al lado de la oferta: aumentar la productividad, bajar los costos de energía y fomentar la inversión. Ninguna de estas reformas tendrá un impacto inmediato: la inversión toma de dos a tres años en responder, y la productividad entre cinco y diez años. Por ello, discutir metas del 4% no es una conversación sobre el próximo Imacec, sino sobre la economía al 2030 o 2035 en adelante. De ahí la urgencia de tomar las decisiones hoy“, cierra.

La vía política, laboral y educacional

En diálogo con The Clinic esta semana, el decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Óscar Landerretche (PS), y el exministro de Hacienda, Ignacio Briones (EVOP) también dieron las rutas que deberían llevar a Chile al 4%.

“Tenemos tres áreas estructurales, que hay que reformar en forma muy profunda. El sistema educativo, particularmente el sistema escolar y el sistema de educación técnica. Yo que eminentemente creo que nosotros tenemos completamente al revés la educación superior. O sea, necesitamos una educación más central en la formación técnica y la cosa universitaria está completamente inflada. Dos, el tema del mercado laboral. Tenemos que pensar en el mercado laboral del capitalismo actual, no de los dos siglos anteriores. Y un Estado que sea coherente consigo mismo para poder ser un regulador efectivo, eficiente y eficaz respecto a una economía de mercado“, dijo Landerretche.

En el mismo espacio, Ignacio Briones fue partidario de modificar el estatuto administrativo, así como la Ley Lafkenche y de centrar la atención en la formación de los profesores. En ese sentido, instó a “traer profesores de afuera mientras no somos capaces de formarlos, como se hizo en el siglo XIX y principios del siglo XX con la escuela normalista”.

“Por último, sistema político, fome, latero, pero indispensable. La comisión Marfán fue lo primero que pusimos como medida pro crecimiento y ahí están los proyectos durmiendo en el Congreso, a nadie le importa. Es cierto que los parlamentarios tienen cero incentivo a hacer un cambio que los afecte, pero hay que empujar y empujar y empujar, porque el crecimiento y la inversión dependen de que haya buenos incentivos a invertir, a crecer, a aprender, a innovar y eso no cae de martes, sale de las reformas y esa reformas son intermediadas por el sistema político y si el sistema político ,porque es díscolo, diseminado, fraccionado, no intermedia nada, bueno, no vamos a tener reformas, no vamos a tener esas reglas que generan incentivos para crecer al 4%”, zanjó.

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