Comprar una vivienda implica mucho más que calcular el pie y el dividendo mensual. Existen beneficios tributarios que pueden influir en el costo final de la operación y que muchas veces no son considerados por quienes están evaluando adquirir una propiedad.
Uno de ellos permite rebajar de la renta bruta imponible anual los intereses pagados por créditos con garantía hipotecaria, beneficio que puede utilizarse para viviendas nuevas o usadas y cuyo monto efectivo depende de la renta anual del contribuyente.
“Muchas personas hacen sus cálculos considerando el precio, el pie y el dividendo, pero desconocen que existen herramientas tributarias que también deberían formar parte de esa evaluación. Informarse antes de comprar permite tener una visión mucho más completa del costo real de una propiedad”, explica Ignacio Gantes, Gerente de Marketing y Renta Inmobiliaria de Inmobiliaria Alborada.
A esto se suman los beneficios asociados a las viviendas acogidas al DFL2, normativa aplicable a viviendas económicas que cumplan las condiciones establecidas legalmente. Dependiendo de cada caso, existen franquicias que pueden incidir en aspectos como contribuciones y tributación de los ingresos obtenidos por arriendo.
También existe un beneficio tributario transitorio para la adquisición de viviendas nuevas mediante crédito hipotecario, que permite acceder a una rebaja de impuestos o devolución, según corresponda y siempre que se cumplan los requisitos establecidos en la normativa.
“Cuando se compra para invertir, una diferencia tributaria que parece pequeña puede adquirir bastante relevancia al proyectarla durante varios años. Por eso es importante hacer el análisis completo y revisar qué beneficios corresponden según la propiedad y la situación particular de cada comprador”, agrega Gantes.
Conocer estas alternativas antes de firmar también permite comparar propiedades bajo criterios más amplios que su precio publicado. Gastos asociados, financiamiento, impuestos y eventuales beneficios deberían formar parte del cálculo tanto para quien busca su primera vivienda como para quien está construyendo un patrimonio inmobiliario.
“Una propiedad es una decisión de largo plazo. Mientras mayor sea la información que tenga el comprador sobre financiamiento, impuestos y beneficios disponibles, mejores herramientas tendrá para evaluar si esa propiedad se ajusta realmente a sus objetivos”, concluye Ignacio Gantes.