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El regreso de Gloria, la ópera que se ríe de la farándula

Este 30 de julio se estrena en el Teatro Biobío. Su autor, Sebastián Errázuriz, habla sobre cómo es desarrollar teatro musical desde regiones.

Gloria es una diva chilena que cuenta con una destacada carrera en Hollywood. Ella sí que se ha codeado de verdad con artistas de la talla de Brad Pitt y Robert De Niro. Invitada por un programa de televisión para hablar de su próximo estreno cinematográfico en Chile, poco a poco se va dando cuenta de que han maquinado toda una orquestación en su contra y salen a relucir detalles poco gratos de su pasado y de sus romances. De esta forma, su aparición desata una tormenta de celos, secretos y emociones, mientras las cámaras siguen grabando.

Esa es la trama gatillante de Gloria del Canto, la ópera compuesta por Sebastián Errázuriz (Viento Blanco, Patagonia) y con guion de Felipe Ossandón, que se estrenó en el GAM en 2013 y que ahora regresa en una nueva versión que se presentará el 30 y 31 de julio y el 1 de agosto en el Teatro Biobío de Concepción.

La ópera cuenta con una nueva producción escénica gestada desde el sur de Chile, siendo una comedia musical para todo público. Coproducida por el Teatro del Lago y Teatro Biobío, la obra de MusicActual se presentó en enero de este año en Frutillar, luego de haber pasado por un ciclo de Opera Studio en donde postularon cantantes de todo el país, quienes trabajaron tanto con Errázuriz como con la directora de escena María Izquierdo, quien puso énfasis en la actuación.

Crédito Ale Contreras Westermeyer.

A poco más de una década de ese estreno, la farándula regresó a las pantallas de televisión con programas como Only Fama o Hay que decirlo, por lo que la ópera musical de Sebastián Errázuriz vuelve a las tablas con una escenografía y diseño de Claudia Yolín, jefa técnica del Teatro del Lago, quien también concibió el concepto general de la obra. Entre los nuevos recursos cuenta con una maqueta de un set de televisión —donde cada personaje tiene un alter ego en versión muñeco o títere—, que fue diseñada por la jefa escénica de Teatro Biobío, Fernanda Videla, y realizada en TBB Lab.

La soprano nacional Paulina González, que ha cantado en roles protagónicos en el Teatro Colón de Buenos Aires, lidera el elenco, junto a tres cantantes emergentes —Jessica Rivas, Natalia Vilches y Nicole Galleguillos—, quienes fueron seleccionadas tras participar del Opera Studio realizado en Frutillar y Concepción en junio de 2025.

A ellas se suma, como artista invitado, el experimentado barítono Javier Weibel, quien cerró una exitosa temporada 2025 con presentaciones en el Teatro Municipal de Santiago y el Auditorio Nacional del Sodre en Uruguay. Completa el cuadro musical la Orquesta de Cámara Ciudadana de Concepción, sumando un total de 15 artistas dirigidos por el propio compositor.

Sebastián Errázuriz.
Crédito de la foto: @imricardinho.

En entrevista con EL DÍNAMO, Sebastián Errázuriz cuenta que volver a darle vida a “Gloria” comenzó con una conversación con María Izquierdo para retomar alguna de las obras que han hecho a partir de una nueva propuesta de voces y diseño. Ahí se inclinaron por esta pieza, que usando el formato de Opera Studio les permitió descubrir nuevas cantantes. “Con la María trabajamos súper a la par para que se puedan construir los personajes desde lo vocal y lo actoral al mismo tiempo. Yo me siento muy orgulloso de ese modelo, porque permite desarrollar ambos ámbitos de la ópera y del teatro musical, donde lo principal es encantar”, dice.

—En 2013 la sátira apuntaba a programas como SQP o Vértigo; hoy la farándula volvió con formatos como Only Fama o Hay que decirlo. ¿Hubo que actualizar el libreto o la mirada escénica para que dialogara con esta nueva era de la farándula?

“Pasó algo muy curioso, porque estos montajes tienen una planificación larga, así que cuando partimos hace dos años dudábamos si a alguien le interesaba la farándula. Sin duda creíamos que Gloria tiene música y un libreto muy hilarante, pero justo nos dimos cuenta que había vuelto la farándula. Ahora, para estar acorde a los tiempos, en esta oportunidad el público puede interactuar a través de sus teléfonos. Tenemos muchas sorpresas, ya que durante la obra aparecen QR para que la gente participe. En ese sentido queremos ser contemporáneos”.

—¿Qué se mantiene intacto de la versión original y qué cambió radicalmente en esta nueva producción?

“De la versión original se mantiene el libreto, pero con chistes actualizados. En la orquestación reduje algunas cosas, como un par de instrumentos menos, mientras que es totalmente distinta la puesta en escena. La primera versión tenía una puesta en escena realista que simulaba un set de televisión; en cambio, ahora hay muchas capas mentales en donde el espectador se va relacionando con la obra. En esta oportunidad hay una maqueta de un set de televisión con muñecos que encarnan a ratos a los personajes. También hay un montón de juegos que tienen que ver con seguirle la pista a los personajes que están encarnados tanto en los cantantes como en los títeres, lo que da a entender que en los programas de farándula y los reality están maqueteados y tienen un guion detrás. Así se da una oda a la falsedad”.

—¿Cómo fue construir esa capa de comentario crítico sobre la escenografía misma?

“Fue súper desafiante para los cantantes, porque les planteaba otros desafíos actorales que están muy lejos de la formación tradicional. Durante el Opera Studio estábamos pensando en un perfil de cantante emergente, y cuando estaba revisando los videos de las audiciones me di cuenta que estaba postulando Paulina González —quien interpreta a Gloria—, que tiene un tremendo recorrido en el Municipal de Santiago. Ella estaba justo cantando en el Teatro Colón de Buenos Aires, entonces le pregunté por qué quería participar de teatro musical independiente. Ella me contestó que le interesaba estar en el Opera Studio porque nunca había tenido una formación actoral, así que deseaba mucho trabajar con María Izquierdo. En la ópera no se da tanto el trabajo para desarrollar personajes desde lo actoral, ya que los directores de escena no se dedican mucho a eso”.

—Tres de las cantantes —Jessica Rivas, Natalia Vilches y Nicole Galleguillos— llegaron a través del Opera Studio de Frutillar y Concepción. ¿Qué encontraste en esas voces nuevas que quisieras destacar?

“Nos llevamos varias sorpresas. Nicole Galleguillos (que interpreta a Cyntia) nos sorprendió con su vocalidad. Ella es una soprano aguda, pero tiene una dicción perfecta, en donde se le entiende lo que está cantando. Además, fue súper interesante la proyección que hizo en el Opera Studio. Otro hallazgo fue Jessica Rivas, que es soprano, quien asumió el rol que en la obra original es de un tenor. Cuando lo hizo por primera vez en un ensayo con la María Izquierdo, nos dimos cuenta que ella podía personificar al personaje. Cuando la verdad escénica se manifiesta, no se puede ir contra la corriente, y eso pasó con Jessica. Ahora el personaje de Ramón es Raquel”.

—La obra Patagonia llegó hasta Madrid, y ahora Gloria del Canto nace y crece desde Frutillar y Concepción antes de pensar en otros escenarios. ¿Qué aprendizajes de la gira de Patagonia se aplicaron a este nuevo proyecto?

“Se aplican muchos temas de producción, como que hay que pensar en montajes ultra livianos, evitando fichas técnicas gigantes. A nosotros nos interesa el mundo de los teatros que no necesariamente hacen ópera. En la gira a España nos presentamos en el Teatro de la Zarzuela, que está dedicado a la ópera, pero también nos salió una extensión en un teatro chico en Portugal, en donde la producción escénica no entraba. Ahí nos hicimos la pregunta de cómo podíamos contar la historia sin tanta parafernalia, algo que logramos en una versión de cámara. Así aparece la posibilidad de contar la historia de otras formas. Esta vez pensamos en ‘Gloria del Canto’ desde un principio con una producción muy sencilla, porque queremos que itinere por Chile y tenga más circulación”.

—¿Qué significa para ti, como compositor, que este modelo de colaboración se esté consolidando como una forma de hacer ópera desde regiones y no solo desde Santiago?

“Para mí es totalmente clave. La ópera durante el siglo XX termina siendo un espectáculo muy elitista y muy lleno de códigos que deja gente fuera. Sin embargo, algo que comencé a observar con programas de talento como The Voice, es que cuando aparecía alguien que cantaba lírica, el teatro se venía abajo. Pasa algo con lo lírico. Ha habido intentos de llevar la ópera a poblaciones, y el resultado siempre ha sido increíble. Por otro lado, el teatro musical ha tenido una revitalización, porque estuvo muerto mucho tiempo en Chile, siendo que, en Londres, Nueva York y Buenos Aires siempre ha tenido mucha vida. Desde hace 20 años en nuestro país ha vuelto, siendo súper importante el montaje de El hombre de la Mancha en el Municipal, que fue un exitazo. Así se fueron dando ciertos fenómenos que han ido reimpulsando el teatro musical. El gran desafío como compañía es llevar obras a más lugares y construir comedias para ir a pasarlo bien”.

—¿Qué se viene ahora para ti luego de este reestreno?

“El año pasado cumplí 50 años, y eso me llevó a preguntarme cómo hacer que estas obras que he hecho pasen a ser repertorio y se vuelvan a mostrar. El próximo año se cumplen 20 años de Viento Blanco, obra que atrajo público nuevo al Municipal. Nunca se ha vuelto a hacer una puesta en escena. Y queremos retomarla en Concepción, porque es la región donde ocurrió la tragedia”.

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