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Jakub Józef Orliński: “Lo importante de la música es que provoque algo en ti”

El contratenor polaco Jakub Józef Orliński se presenta mañana, 18 de agosto, en el Teatro Municipal de Viña del Mar, esta vez junto a la orquesta Il Pomo d’Oro y su espectáculo Beyond, una suerte de ópera itinerante construida a partir de piezas del primer Barroco que rara vez se interpretan.

A sus 35 años, Jakub Józef Orliński se ha convertido en una de las figuras más singulares de la lírica contemporánea: su versión de “Vedrò con mio diletto”, de Vivaldi, acumula más de 13 millones de reproducciones en línea, y su combinación de falsete y breakdance lo llevó hasta la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024.

El contratenor nacido en Varsovia estará mañana, martes 18 de agosto, en el Teatro Municipal de Viña del Mar, junto a la orquesta Il Pomo d’Oro, presentando su espectáculo Beyond (entradas en Ticketplus), una suerte de ópera itinerante construida a partir de piezas del primer Barroco, en un espectáculo presentado por el Museo de la Moda. En conversación con “El Dínamo”, el intérprete recuerda su primera visita a Chile en 2018, señalando que “estaba muy emocionado: vine con mi pianista, Michał Biel, y fue la primera vez que actuábamos en Chile. Nos presentamos en un teatro en Santiago que estaba completamente lleno, algo que no esperábamos porque en ese momento no estábamos muy presentes en Sudamérica. Después tocamos en Valparaíso, en una sala de conciertos de madera con una acústica muy viva. La gente fue cálida y entusiasta, y eso nos hizo sentir muy bienvenidos. Por eso estoy feliz de volver, ahora a un lugar distinto, el Teatro Municipal de Viña del Mar”

—¿Qué lo atrajo de este proyecto con Il Pomo d’Oro y qué puede contarnos sobre el repertorio que interpretará?

“Me encanta buscar y descubrir cosas nuevas. Desde el comienzo de mi carrera me ha gustado hacer las cosas de manera distinta, explorar y ser versátil. Por supuesto, están los grandes maestros —Vivaldi, Bach, Monteverdi—, pero también me gusta encontrar piezas que nadie conoce. Eso lo hago con Il Pomo d’Oro con Beyond: poder interpretar obras del Barroco temprano completamente desconocidas. Con este proyecto reunimos piezas de distintos compositores y las organizamos para que exista una trama, una historia que contar. No es un concierto convencional, sino un espectáculo: hay vestuario, hay iluminación. La gente espera un concierto y, de repente, ¡boom!, ocurre algo completamente diferente. Es muy divertido ver cómo reacciona el público”.

—Parece existir hoy un nuevo interés por la música barroca y la música clásica. Rosalía, por ejemplo, ha incorporado muchos elementos que remiten a ese universo en su último disco. ¿Siente que lo que usted hace está de alguna manera en sintonía con ese nuevo interés?

“Creo que la música clásica, y especialmente la barroca, tiene vibraciones que hablan a la gente, y por eso muchos artistas se acercan a ella. Me encanta Rosalía: creo que lo que hace es realmente divertido y extraordinario. Además, grabó uno de sus videos en Varsovia, mi ciudad natal, con amigos míos que son músicos de orquesta. Su último disco es increíble; me encantaría verla en vivo algún día, aunque los dos estamos siempre de gira y es difícil coincidir”.

—Es imposible hablar de usted sin mencionar “Vedrò con mio diletto”. El video de esa interpretación ya tiene más de 13 millones de reproducciones. ¿Sigue sorprendiéndolo lo que ocurrió con esa grabación?

“Todavía me parece increíble. El video tiene casi diez años y la gente lo sigue viendo: esa versión tiene entre 13 y 14 millones de reproducciones, y hay otras interpretaciones de la misma pieza que también suman millones. Sigo recibiendo mensajes en Instagram de personas que me cuentan que esta pieza cambió sus vidas, que la escuchan en momentos difíciles o que las ayudó a encontrarse a sí mismas. Estoy muy agradecido de que la gente siga escuchándola”.

—Hay algo muy particular en su manera de interpretar: existe una conexión emocional muy profunda con lo que canta. Para el público, escucharle puede llegar a ser casi una experiencia espiritual. ¿De dónde nace esa conexión?

“Me alegra mucho escuchar eso; es un gran cumplido. Lo que ocurre es que realmente lo siento: quiero ser un transmisor de la emoción, estar al servicio de la música. Tomo cada pieza que interpreto y la filtro a través de mis propias experiencias, y después la comparto. Me encanta construir una atmósfera única en cada lugar, incluso cuando no hablamos el mismo idioma: la música es una especie de lenguaje universal, una energía que va de un lugar a otro y con la que podemos conectar. No necesitas saber exactamente de qué trata una pieza para sentirla. Lo importante es que provoque algo en ti”.

—Cuando comenzó su carrera, muchas personas se sorprendían por su voz. Hoy los contratenores tienen una visibilidad mucho mayor. ¿Cómo ha cambiado la percepción de esta voz a lo largo de su carrera?

“Es muy bonito ver que ahora hay tantos contratenores. Cuando empecé, en 2009, pensaba que había apenas cuatro o cinco en toda Polonia; hoy hay muchos más, en todo el mundo. Gracias a las redes sociales —YouTube, Instagram, TikTok— la gente descubrió que existen muchas voces distintas. Ya no es algo exótico: es algo que la gente conoce, y eso lo hace más accesible”.

—También ha dedicado buena parte de su carrera a un repertorio muy antiguo y poco conocido. ¿Qué siente cuando descubre una obra olvidada y se da cuenta de que todavía puede emocionar a una audiencia contemporánea?

“Me encanta. Admiro a los grandes maestros, pero también hay compositores olvidados que merecen ser escuchados: piezas hermosas, conmovedoras y a veces muy virtuosas. Con mi investigador, Yannis François, trabajamos así: él convierte la notación antigua en notación moderna, la probamos, la llevamos a la sala de ensayo y la interpretamos por primera vez con la orquesta antes de grabarla. Nunca sabes si va a funcionar. Pero cuando escuchas que suena bien, y sabes que nadie la tocaba hace 300 años, es una sensación increíble: estás devolviendo algo a la vida”.

—La música barroca habla de emociones como el amor, el deseo, la pérdida o la esperanza. Son temas que nunca dejan de ser contemporáneos. ¿Es esa una de las razones por las que sigue resonando hoy?

“Exactamente, por eso la música barroca sigue resonando hoy: su núcleo es la emoción, más que las palabras. A veces tienes literalmente dos frases y la pieza dura seis minutos, así que tienes que encontrar distintos matices para una misma emoción. Es un campo de experimentación fascinante, y también un excelente ejercicio de actuación”.

—Usted es conocido también por su relación con el breakdance y por incorporar movimiento a sus presentaciones. ¿Cómo se ha convertido el movimiento en una parte tan importante de su manera de hacer música?

“Creo que es importante cuidar tu instrumento, y tu instrumento es tu cuerpo. Viajar no es fácil: solo para llegar a Sudamérica estuve casi 24 horas viajando, con escalas y vuelos larguísimos, y al llegar ya tienes ensayo. Por eso hay que estar en buena forma y conocerte muy bien para sostener este tipo de vida, cambiando constantemente de zona horaria. Es una vida extrema, pero también muy emocionante: si das mucho a la gente, la vida te devuelve mucho”.

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