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Entre fantasmas, ausencia y presente desde el desierto de Qatar al centro de Santiago

La directora de Mathaf: Arab Museum of Modern Art de Qatar. Zeina Arida. habla de “Tus fantasmas son míos”, la exposición que se puede ver en el Centro Cultural La Moneda.

Con más de 40 obras de artistas y cineastas del mundo árabe, África y el Sudeste Asiático, “Tus fantasmas son míos” se puede ver en el Centro Cultural La Moneda tras su paso por el Palazzo Franchetti durante la 60a Bienal de Venecia, convertida en la primera escala latinoamericana de una muestra curada por Matthieu Orléan. La muestra llega como legado del programa Years of Culture. Detrás de su producción está Mathaf: Arab Museum of Modern Art, el museo con sede en Doha que desde 2010 concentra la mayor colección especializada en arte moderno y contemporáneo árabe de la región.

Su directora, Zeina Arida, habla sobre el rol de Mathaf dentro de la red de museos de Qatar, los desafíos de escribir la historia del arte moderno árabe fuera de los centros tradicionales, y las resonancias que anticipa entre esta muestra y la memoria reciente de Chile y América Latina.

—Durante los últimos veinte años, Qatar ha construido una red de museos que se extiende desde el Museo de Arte Islámico hasta el futuro Art Mill Museum. ¿Qué papel específico cumple Mathaf dentro de este ecosistema y cómo se relaciona con instituciones hermanas como el Museo Nacional de Qatar?

“Cada institución que forma parte de Qatar Museums ofrece una manera particular de comprender la cultura, pero en conjunto conforman un ecosistema conectado. La responsabilidad específica de Mathaf es examinar la modernidad y las profundas transformaciones que han dado forma al mundo árabe desde el siglo XX hasta el presente. Nuestra colección comprende más de 9.000 obras y constituye la mayor colección especializada de arte moderno y contemporáneo árabe de la región. Mathaf también es un centro de investigación, educación y debate, que produce exposiciones y conocimiento para que los artistas del mundo árabe y de sus geografías vinculadas puedan ser comprendidos desde sus propias perspectivas. El diálogo con nuestras instituciones hermanas es, por tanto, complementario. Las preguntas que se exploran en Mathaf —la identidad, el colonialismo, el desplazamiento, las transformaciones urbanas y la memoria cultural— están estrechamente vinculadas con las historias más amplias que se presentan en otras instituciones de Qatar Museums”.

— ¿Qué desafíos enfrenta hoy un museo como Mathaf al momento de situar el arte árabe moderno dentro —o en contra— de la “historia oficial” del arte, tradicionalmente escrita desde Europa y Estados Unidos?

“El primer desafío consiste en cuestionar la idea de que existe una única historia oficial del arte moderno, con un centro y una periferia. La modernidad surgió de maneras diferentes en El Cairo, Bagdad, Beirut, Casablanca, Doha y muchos otros lugares, moldeada por movimientos intelectuales locales, luchas por la independencia, instituciones educativas y encuentros culturales. Nuestro papel es ayudar a las personas a comprender la compleja historia del mundo, en la que distintas modernidades puedan ser examinadas unas junto a otras. Esto requiere una investigación sostenida, conservación, traducción y acceso a archivos, así como un estrecho vínculo con artistas, familias y académicos”.

Arte y el lugar del cine

—Artistas como Ali Cherri y Shirin Neshat trabajan hoy con una enorme visibilidad internacional y han expuesto en el MoMA, el Guggenheim o el Centre Pompidou. ¿Qué distingue a esta generación de artistas de las anteriores y cuáles son los temas —el desierto, el exilio, la memoria— que siguen reapareciendo?

“Ali Cherri y Shirin Neshat pertenecen a generaciones diferentes, y esa distinción es importante porque demuestra la continuidad y evolución de las prácticas artísticas provenientes de la región. Lo que comparten es la capacidad de hablar desde historias muy particulares y, al mismo tiempo, crear obras que circulan internacionalmente sin perder su complejidad.

Temas como el exilio y la memoria reaparecen porque el desplazamiento ha marcado muchas experiencias individuales y colectivas en toda la región. El desierto también vuelve a aparecer, pero no simplemente como un paisaje. Puede convertirse en un espacio psicológico, político o incluso metafísico: un lugar de supervivencia, revelación, amenaza ecológica o confrontación con uno mismo.

— El cine ocupa un lugar central en la exposición presentada en Santiago, desdibujando la frontera entre documental, ficción y videoarte. ¿Por qué cree que el cine se ha convertido en un lenguaje tan urgente para narrar la experiencia árabe contemporánea?

“Las imágenes en movimiento tienen una capacidad particular para contener contradicciones. Una película puede reunir al mismo tiempo testimonio e imaginación, evidencia histórica y memoria personal, realidad y mito. Esto resulta esencial al abordar experiencias que no pueden ser comunicadas completamente mediante una documentación convencional. Muchas de las realidades exploradas por los artistas en esta exposición son experiencias fragmentadas. Al desplazarse entre el documental, la ficción, la animación y la instalación, los artistas pueden expresar no solo lo que ocurrió, sino también cómo un acontecimiento es recordado, imaginado o transmitido entre generaciones.

“’Tus fantasmas son míos’ reúne películas producidas, coproducidas o iniciadas por el Doha Film Institute, junto con obras de video pertenecientes a las colecciones de Mathaf y del futuro Art Mill Museum. Este diálogo cuestiona la separación tradicional entre el cine y el arte desarrollado en el contexto de los museos. Reconoce que las obras audiovisuales son centrales para la práctica artística contemporánea y para la construcción de una historia del arte verdaderamente global”.

De Venecia a Santiago

— “Tus fantasmas son míos” llega a Santiago como su primera escala en América Latina, después de su presentación en el Palazzo Franchetti durante la Bienal de Venecia. ¿Qué significa para Mathaf que esta exposición cruce el Atlántico y se instale en un contexto tan diferente?

“Una exposición cambia cuando llega a una nueva geografía: comienza un nuevo diálogo con las historias, los públicos y la memoria cultural de ese lugar. Santiago ofrece un contexto particularmente significativo. El público chileno aporta su propio conocimiento sobre las rupturas políticas, la migración, las memorias en disputa y la relación entre la experiencia personal y la historia nacional. Por eso estamos abriendo un espacio para el reconocimiento recíproco. La exposición permite que historias del mundo árabe, África y el Sudeste Asiático se encuentren con las historias latinoamericanas, sin sugerir que estas experiencias sean idénticas. El valor está en descubrir tanto las correspondencias como las diferencias entre ellas”.

— En el material de prensa de la exposición, usted señala que el arte “ofrece nuevas formas de comprender nuestra humanidad compartida”. Pensando en el público chileno, ¿qué resonancias anticipa entre las historias de desplazamiento y memoria provenientes del mundo árabe y la propia historia de Chile y de América Latina en general?

“El título ‘Tus fantasmas son míos’ sugiere que las memorias y las historias no resueltas pueden pasar de unos individuos y comunidades a otros. Un fantasma puede representar una ausencia, pero también continúa dando forma al presente. La exposición plantea qué ocurre cuando nos reconocemos en las memorias de otros, respetando al mismo tiempo las historias específicas de las que esas memorias surgen. Un fantasma puede representar una ausencia, pero también continúa dando forma al presente. En América Latina existen fuertes tradiciones de cine políticamente comprometido y de prácticas artísticas que combinan evidencia documental con poesía, ficción y testimonios personales. Esto no significa que las historias árabes y latinoamericanas deban ser equiparadas. El arte nos permite aproximarnos a ellas con mayor cuidado. Puede ayudarnos a ir más allá de las estadísticas o de los titulares políticos y encontrarnos con la manera en que las grandes fuerzas históricas son experimentadas por los individuos”.

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