Secciones
Mundo

Tras ataque de Israel: La Moneda ordena cierre temporal de la embajada en Irán

En la embajada de Chile en Irán solamente quedó el encargado de negocios, Sergio Toro Mendoza.

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que, tras el ataque de Israel a Irán, el Gobierno del presidente Gabriel Boric determinó cerrar de manera temporal la embajada en Teherán y evacuar al personal diplomático.

De acuerdo con lo reportado por la secretaría de Estado que encabeza el canciller Alberto van Klaveren, en la capital iraní solamente permanecerá el encargado de negocios, Sergio Toro Mendoza.

El encargado de negocios de Chile en Irán sigue en Teherán“, se confirmó desde la Cancillería, la que también recalcó que “hace tiempo nuestro país no cuenta con embajador en Irán“.

Respecto de la evacuación del personal, fuentes del mismo ministerio indicaron que “un funcionario profesional de la Cancillería que se encuentra destinado en ese país fue evacuado por tierra junto a su familia“, según informó La Tercera.

El mismo medio precisó que además del encargado de negocios, también permanecen en Teherán los funcionarios iraníes que trabajan en la legación diplomática chilena.

Otros países latinoamericanos también retiraron personal de sus embajadas en Irán

Por otra parte, varios otros países latinoamericanos tomaron la decisión de cerrar temporalmente sus embajadas en Irán y evacuar a su personal diplomático.

Según informó el medio trasandino Infobae, la cancillería argentina ordenó evacuar al personal diplomático en Teherán, en medio del conflicto bélico con Israel.

A este país se sumaron Brasil y Bolivia, quienes dejaron sus embajadas en Irán, mientras que México ordenó el abandono de la residencia diplomática.

Por su parte, Uruguay también dispuso que se cierre su embajada, en tanto que Cuba y Nicaragua tienen previsto hacerlo el fin de semana.

Notas relacionadas







Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

El punto no es volver sin más a la municipalización ni sostener que la gestión privada sea siempre mejor. Sería reemplazar un dogma por otro. La cuestión es más sencilla: si un municipio administra bien sus colegios, ¿por qué obligarlo a entregarlos? Si una organización sin fines de lucro puede gestionar adecuadamente un establecimiento público bajo financiamiento, reglas y fiscalización estatal, ¿por qué impedirlo?

Foto del Columnista Juan José Llorente Juan José Llorente