Las autoridades de Estados Unidos informaron que más de 2,5 millones de migrantes fueron expulsados o abandonaron de manera voluntaria el país a lo largo de 2025.
La cifra, divulgada por el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés), fue presentada como un “logro monumental” dentro de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
“Unos 600.000 inmigrantes ilegales han sido deportados de nuestro país en menos de 365 días y otros 1,9 millones se han autodeportado, lo que suma un total de más de 2,5 millones de inmigrantes ilegales desaparecidos. ¡Un logro monumental!”, señaló el DHS en un comunicado, que ha intensificado sus operaciones a lo largo del año.
Las autoridades explicaron que los números reflejan un “ritmo sin precedentes” en la aplicación de las leyes migratorias, en un contexto marcado por redadas simultáneas en decenas de ciudades.
Las cifras son superiores a las de cualquier año previo y vienen acompañadas de la exigencia de la administración Trump para que este grupo de personas asuman el programa por el que Estados Unidos les expulsa con el pago de 1.000 dólares y un vuelo gratuito.
El anuncio se conoció pocos días después de que el Departamento de Justicia confirmara la incorporación de decenas de jueces adicionales para “agilizar las deportaciones“. Esta medida busca acelerar la resolución de casos en los tribunales migratorios, un sistema históricamente congestionado y que, bajo el nuevo enfoque del Gobierno, se ha transformado en una herramienta central.
Los objetivos de Trump y el DHS con los migrantes expulsados en Estados Unidos
“Apenas estamos empezando“, señala el texto del DHS, en respuesta a las críticas de organizaciones defensoras de Derechos Humanos, que han denunciado posibles vulneraciones y el uso excesivo de la fuerza en los operativos. Diversos grupos han alertado que las redadas afectan de manera desproporcionada a familias y comunidades asentadas desde hace años en el país.
Trump, por su parte, ha reiterado que su objetivo es “eliminar las millones de admisiones de inmigrantes ilegales que fueron aprobadas por (Joe) Biden” y expulsar a “cualquiera que no sea un activo neto para Estados Unidos” o “sea incapaz de amar a este país“.
El mandatario sigue responsabilizando a los inmigrantes de la criminalidad, la degradación urbana y la presión sobre los servicios públicos, argumentos que han generado fuerte controversia entre líderes locales, académicos y activistas.