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El día que el Gobierno hizo oídos sordos a la crisis que llevó al cierre de Chilolac

El diputado Alejandro Bernales (PL) había solicitado al Ministerio de Economía intervenir ante la crisis de la empresa, pero no fue escuchado.

Manjar, queso crema, yogur, quesos y mantequilla, además de una especial variedad con ajo y perejil. Ese es parte del portafolio de Chilolac, empresa que tiene años de tradición en el sur de Chile desde 1969, cuando nació. Pero ahora todo se complicó y el sol que solía brillar en su logo se está apagando.

La firma es una cooperativa lechera que fue vendida en 2008 y se transformó en sociedad anónima, con los desafíos que ello conlleva. En el mercado de los lácteos compite con grandes operadores como Soprole, Nestlé y Colún. De acuerdo con el sitio dequienes.cl, la compañía -legalmente llamada Sociedad Agrolácteos de Chiloé- está ligada a la familia Becker.

La crisis comenzó hace unos meses y había sido advertida por autoridades políticas, pero el Gobierno hizo oídos sordos. En la hora de incidentes del 5 de noviembre de 2025, el diputado del Partido Liberal, Alejandro Bernales, representante del Distrito 26 de la Región de Los Lagos, levantó las alarmas.

“La historia de Chilolac es más que la de una empresa, es parte del alma productiva de Chiloé. Durante décadas ha sido ejemplo de trabajo, esfuerzo y orgullo”, dijo entonces Bernales, señalando que la empresa vivía un momento “complejo” y que se podía perder el esfuerzo de toda una vida.

El diputado acusó una mirada centralista que provocaba que la empresa se sintiera abandonada y que el Gobierno debía evitar la “crisis del olvido”. Entonces hizo un llamado al Ministerio de Economía a intervenir, pero no fue escuchado.

El principio del fin

El fin de semana, las noticias sobre la insostenibilidad financiera del proyecto no se hicieron esperar. El medio El Insular replicó la información difundida por el concejal de Ancud, Pablo Vargas, quien señaló que trabajadores de la planta le informaron del cese de su actividad a partir de hoy.

“Nadie creyó en esta denuncia y en lo que iba a pasar. La verdad es que no vimos ninguna proactividad de las autoridades comunales y nacionales para haber evitado un daño mayor. Hoy varios lloran sobre la leche derramada, pero no se preocuparon de nada. Esperemos que ahora quienes miraron para el lado ayuden a conseguir los apoyos correspondientes, tal como trabajamos para el incendio de Ancud y con el Ministerio de Economía”, reflexionó a EL DÍNAMO el diputado Bernales tras el lamentable anuncio.

Cerca de 130 trabajadores se verían afectados y, en gran parte, serían finiquitados durante esta jornada. Esto, luego de que la empresa -tras el revuelo causado por su cierre- se refiriera a los acontecimientos a través de sus redes sociales.

Además de su fábrica en Ancud, Chilolac tuvo sucursales de venta en Temuco, Chillán y Santiago, esta última en la comuna de Estación Central. Y también contaba con salas de venta en su natal Ancud, Quellón y Castro.

“El Área Comercial de CHILOLAC S.A. informa a sus clientes del canal tradicional y consumidores que, tras el proceso de ajuste estructural realizado el viernes 31 de enero de 2026, la compañía ha reorientado sus operaciones, manteniendo únicamente las actividades esenciales destinadas a garantizar continuidad de atención y disponibilidad de productos”, detalló la firma.

La empresa explicó que solo se mantienen operando sus dos salas de venta en Ancud, las cuales se encuentran plenamente habilitadas para compras tanto de consumidores como de clientes del canal tradicional. Agradecemos profundamente la confianza y preferencia de nuestros clientes y consumidores durante este período de transición. Reafirmamos nuestro compromiso con la calidad y con la continuidad del servicio hacia toda la comunidad”, comentaron.

La firma no aclaró si seguirán operando hasta que se termine el stock o si se trata de algún otro modelo de negocios. EL DÍNAMO intentó conseguir alguna versión adicional de la empresa, sin éxito.

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