Francia y Egipto avanzaron en medidas para regular y prohibir el acceso de menores de edad a las redes sociales en sus territorio. Las acciones siguen el ejemplo pionero de Australia, que aplicó la primera iniciativa restrictiva para otorgar la responsabilidad de cuidar a los adolescentes a las empresas en vez de sus padres.
En el caso francés, la Asamblea Nacional aprobó una ley que prohíbe el acceso a menores de 15 años, además de restringir el uso de teléfonos inteligentes en los colegios. “El cerebro de nuestros niños y de nuestros adolescentes no está en venta. Las emociones de nuestros menores y de nuestros adolescentes no se venden ni se manipulan, ni por las plataformas estadounidenses ni por los algoritmos chinos“, celebró el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
Egipto, en tanto, tiene a su Parlamento trabajando en una manera de regular el acceso a menores a redes sociales para “poner fin al caos digital al que nuestros niños se enfrentan, y que impacta negativamente en su futuro“, según explicaron en un comunicado. Legisladores consultarán con el gobierno y organismos expertos para redactar una ley que “proteja a los niños egipcios de cualquier riesgo que amenace sus pensamientos y comportamiento“.
Los motivos de Francia y Egipto para legislar el uso de redes sociales en menores
Las alarmas en el país europeo se encendieron luego de informes sanitarios presentados este año por la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES). Según sus análisis, plataformas como TikTok, Snapchat e Instagram perjudican gravemente la salud mental de los jóvenes, favorecen comparaciones constantes y exponen a menores a contenido violento y a sistemas que alteran el sueño.
El Centro Nacional de Investigación Social y Criminológica de Egipto, vinculado al gobierno, detectó que el 50% de los niños menores de 18 años en el país utilizan plataformas de redes sociales, exponiéndose a contenido dañino y abuso. En ambos casos además existen alertas por ciberacoso en dichos espacios.
Australia se convirtió en el primer país en prohibir las redes sociales para niños menores de 16 años en diciembre. De tal manera, la medida desencadenó debates sobre el uso de la tecnología, la privacidad, la seguridad infantil y la salud mental, llevando a otros países —como el Reino Unido— a considerar medidas similares.