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Qué estaría detrás de la llegada del petrolero ruso a Cuba (y de la autorización de Trump)

Pese a que la Casa Blanca prohibió suministrar crudo a la isla, inesperadamente en esta ocasión no se opuso. Expertos ahondan en las posibles razones.

El petrolero ruso Anatoli Kolodkin recaló este lunes al puerto de Matanzas en Cuba, con cerca de 100 mil toneladas de crudo, el equivalente a más de 730 mil barriles.

Una escena que en un pasado cercano no despertaba preguntas -por la alianza histórica de Moscú con la isla- sí lo hizo esta jornada e incluso desde antes, cuando el petrolero zarpó de Primorsk el 9 de marzo, debido a que desde enero de este año Estados Unidos amenazó con sancionar a los países que suministren hidrocarburos a Cuba.

Todo ello, a modo de presión para forzar un cambio de régimen en momentos en que el país dirigido por Miguel Díaz-Canel dejó de contar, a causa de la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU., con el combustible que Venezuela le enviaba.

El anuncio de Washington causó que, por ejemplo, México -otro aliado de Cuba en la región- se limitara a enviar ayuda humanitaria y desistiera de suministrarles petróleo a fines de enero Pese a que en su momento la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aclaró que esta suspensión temporal obedecía a una decisión de la empresa petrolera local, de todas maneras la decisión fue leída como respuesta a presiones externas.

De hecho, el 20 de marzo Estados Unidos prohibió expresamente a Cuba recibir petróleo ruso luego de detectar dos buques fantasmas de origen ruso, entre ellos el Anatoli Kolodkin, que pese a que declaraban otros destinos, sus rutas indicaban que se dirigían a la isla.

EE.UU. no se opone a la llegada de petróleo ruso

Con todo ese escenario a cuestas, en la noche del domingo The New York Times confirmó que la Guardia Costera que Estados Unidos mantiene en Cuba no se opondrá a la llegada de la embarcación rusa. El citado medio, de hecho, reconoce que no está claro por qué Washington optó por no bloquear el petrolero.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo justificó de esta manera en la noche del domingo a bordo del Air Force One: “Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba en este momento, no tengo problema. Prefiero dejarlo pasar, ya sea Rusia u otro país, porque la gente necesita calefacción, refrigeración“.

No va a tener ningún impacto: Cuba está acabada. Tienen un mal régimen. Tienen unos dirigentes muy malos y corruptos. Y si reciben o no un barco de petróleo, no va a importar”, dijo.

El rol de la embajada estadounidense

Si bien Trump aludió razones humanitarias como uno de los motivos para permitir que Rusia suministre crudo en esta oportunidad y a que de todas maneras la actual administración está debilitada, medios internacionales hicieron hincapié en el momento en que esta decisión tuvo lugar.

Según el reportero especializado en el Departamento de Estado, Eric Martin, la autorización velada de EE.UU. al petrolero ruso ocurre justo “después de que el régimen cubano autorizara la importación de combustible para la embajada estadounidense”. Y es que, semanas atrás, el gobierno cubano había negado que la sede diplomática se abasteciera.

Más allá de la ayuda humanitaria

A juicio de Pablo Álvarez, analista internacional y académico Escuela de Historia de la Universidad Diego Portales, además de las razones humanitarias y posible rol de Marco Rubio, el secretario de Estado de origen cubano, en esta decisión, también “puede tener que ver con que Estados Unidos necesita el petróleo ruso en este momento. La escalada de precios es tal que para evitar que las reservas se agoten y que el precio se dispare, necesitan que el petróleo ruso vuelva al mercado. Es posible que Rusia pusiera como condición para que su producción se trance en dólares que se envíe una porción a Cuba”.

“Estados Unidos necesita que el dólar sea la moneda de transacción del comercio de petróleo, Rusia está comercializando en yuanes al igual que Irán. El petróleo de Irán y Rusia no se está guardando o almacenando porque EE.UU. ha impuesto sanciones, simplemente están fuera del comercio en dólares. Para Trump es fundamental que vuelvan a transarse en dólares”, menciona.

Para Eduardo Hodge, director de la Escuela de Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral y doctor en Relaciones Internacionales, “este movimiento del presidente Trump parece responder a cálculos estratégicos. Por una parte, se ve una lógica de dosificación de la presión: de hecho, el mismo presidente sostuvo que un cargamento no iba a alterar el destino político del régimen cubano, lo que sugiere que Washington busca mantener el cerco sin incrementar, innecesariamente, los costos políticos de aquello“. 

“Por otra, es posible apreciar un criterio de administración asociado a los riesgos geopolíticos: interrumpir el buque ruso podía elevar innecesariamente la tensión con Moscú, en un contexto internacional ya muy delicado (escenario que EE.UU. quiere evitar a toda costa, pensando que tiene abierto el flanco Irán/China). Todo indica que el presidente Trump quiere mostrar que puede ser inflexible con el régimen comunista, y, al mismo tiempo, pragmático cuando estima que una concesión limitada no fortalece realmente al gobierno cubano, pero sí a la población civil”, complementa.

Petróleo autorizado por EE.UU. ha llegado a la isla antes

Eduardo Araya, académico del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso recalca que “lo primero es que con Trump uno siempre puede asumir que es perfectamente posible que cambie de opinión. En segundo lugar, Trump está absolutamente concentrado, probablemente por razones obvias, en la crisis energética y económica generada por la guerra de Irán, y por lo tanto podríamos decir que respecto de Cuba puede ganar tiempo, o él cree que puede ganar tiempo“.

Araya también hace hincapié en que la carga de petróleo que Rusia otorgó a Cuba alcanza sólo para abastecer las necesidades urgentes de la isla por dos semanas y en que su infraestructura petrolera no cuenta con la mantención adecuada. “Pero también el gobierno norteamericano ha aceptado, a través de una oficina que se llama OFAC el envío privado de combustible a Cuba, por la vía de contenedores especiales para transporte de combustible que están destinados, en el fondo, a lo que en el caso nuestro serían pymes”, relata en alusión a los más de 30 mil barriles de petróleo venezolano, que han llegado desde Florida, Estados Unidos, para el sector privado de Cuba, según reporta El País.

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