Más de medio siglo después, la humanidad pretende nuevamente acercarse a la Luna. Sin embargo, la experiencia será distinta a la del comandante del Apolo 11, Neil Armstrong, el primer ser humano en pisar el satélite natural. En esta oportunidad, los integrantes de la misión Artemis II no descenderán a la superficie lunar, sino que sobrevolarán su cara oculta.
Se trata de un viaje de 10 días que iniciará este miércoles 1 de abril a las 19.24 horas de Chile (18.24 horas de Florida). A su llegada, el cohete SLS y su tripulación -entre los que se encuentran, por primera vez en la historia, una mujer y un hombre de ascendencia afroamericana- se mantendrá a más de 7.400 kilómetros de altitud.
La excepcionalidad de la misión no solo reside en su tripulación, ni en que sería la ocasión en que los humanos estarán más lejos de la Tierra, sino que también en que se trata del primer paso para, en palabras de la NASA, “lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio”.
El ribete geopolítico del mensaje no es casual. Y es que la carrera espacial ha parecido reactivarse, pero esta vez, a diferencia de la Guerra Fría, el tablero incluye más competidores que Rusia y Estados Unidos. Esta vez el objetivo es llegar al Polo Sur de la Luna, por la posible presencia de más de 10 millones de toneladas de agua en estado sólido en ese punto. Todo, también, con miras a Marte.

Rusia
Según reporta EFE, Moscú está buscando “reducir” su retraso en la carrera espacial, apoyándose en China. “El programa lunar es una dirección importante de nuestro trabajo. Planificamos investigaciones de la Luna para elegir un lugar de alunizaje y ubicación de la base lunar. En 2026 comenzamos a desarrollar equipos para estudiar la composición de la Luna”, dijo este miércoles el director de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Bakánov.
Ante el Senado, explicó que 15 países participan en el proyecto “Estación Internacional Científica Lunar”, que pretende instalar una base científica, automatizada en primera instancia, en el Polo Sur del satélite.
Adicionalmente, el presidente del Instituto Kurchatov de Rusia, Mikhail Kolvachuk, sostuvo que su país podría instalar una central nuclear entre 2033 y 2035.
En su afán por acercarse a la superficie lunar, intentó con la nave espacial no tripulada, Luna-25, ser el primer país en posarse sobre el Polo Sur. Sin embargo, este propósito quedó atrás cuando la nave se estrelló contra el satélite en 2023.

China
El gigante asiático, por su parte, le lleva ventaja a Estados Unidos en lo que refiere a misiones no tripuladas, según recoge EFE.
A inicios de 2019, por ejemplo, se convirtió en el primer país en alunizar en la cara oculta de la Luna y cinco años después otra misión obtuvo material de ese sector.
Otra misión no tripulada pretende acercarse al Polo Sur en busca del hielo alojado allí. Los humanos, en este caso, llegarían en 2030, dos años después de lo que pretende Estados Unidos.
La base conjunta con Rusia sería construida, según reporta la agencia estatal Xinhua, con un sistema de impresión 3D, ejecutado por robots, con la propia arena del suelo lunar.
“Este gran avance en la impresión ha validado la viabilidad de utilizar suelo lunar como única materia prima de construcción, lo que permite un verdadero aprovechamiento de los recursos “in situ” y elimina la necesidad de transportar materiales adicionales desde la Tierra”, explicó Yang Honglun, ingeniero sénior del Laboratorio de Exploración del Espacio Profundo.
India
India entró pisando fuerte a la carrera espacial en agosto de 2023 cuando se convirtió en el primer país en aterrizar una nave no tripulada en el disputado Polo Sur de la Luna.
“El cielo no es el límite. Todos podemos aspirar ir a la Luna y más allá”, dijo el primer ministro indio, Narendra Modi en ese momento. La misión encontró entre otros elementos -como aluminio, calcio, titanio y manganeso- azufre.
“El azufre suele provenir de los volcanes, por lo que esto contribuirá a nuestro conocimiento sobre cómo se formó la Luna, cómo evolucionó y su geografía. También indica la presencia de hielo de agua en la superficie lunar y, dado que el azufre es un buen fertilizante, es una buena noticia, ya que puede ayudar al crecimiento de plantas si existe hábitat en la Luna”, explicó a la BBC Mila Mitra, ex científica de la NASA sobre los hallazgos de Chandrayaan-3.
La Organización de Investigación Espacial de India (ISRO) ya confirmó, además, su objetivo de enviar astronautas a la Luna para 2040.