Decenas de hallazgos científicos han tenido como objeto a Ötzi, la momia natural más antigua de Europa, desde su descubrimiento en los Alpes, entre Italia y Austria en 1991. Del hombre fallecido en el 3255 a. C. se sabe qué comió en sus últimas horas de vida, su causa de muerte —una herida de flecha— , las enfermedades que arrastraba e incluso su posible descendencia. Sin embargo, un último hallazgo impresionó y a la vez, preocupó a la comunidad científica.
Un estudio publicado en la revista Microbiome demostró que en su interior Ötzi mantenía al interior de su cuerpo bacterias intestinales que sólo se pueden encontrar en un grupo limitado de seres humanos modernos, que suelen adoptar estilos de vida no industrializados.
Lo más llamativo para los científicos, sin embargo, fue que los microorganismos que acompañaban a este hombre de 46 años al momento de su muerte están activos, pese a que la momia se ha mantenido en un entorno que replica las condiciones de frío extremo que permitieron conservarlo por miles de años.
En 2019, de hecho, Ötzi fue descongelado cuidadosamente por cinco horas con fines de estudio. Sin embargo, la incógnita para los investigadores es si estos microorganismos, específicamente levaduras, han permanecido activas durante todo este tiempo, incluso en condiciones óptimas para la conservación del cuerpo, o si se reactivaron tras la descongelación.
“La cuestión crucial que se plantea ahora es si estas levaduras son descendientes de levaduras antiguas que mantuvieron su multiplicación a lo largo de los años, o si se encontraban en un estado latente que se reactivó tras descongelar la momia”, resume Frank Maixner, coautor del estudio y director del Instituto de Estudios de Momias en la institución Eurac Research a El País.
El estudio también alerta que algunos de los microbios, incluso las levaduras descubiertas, podrían incidir en la degradación de la momia. Con todo, las levaduras no fueron objeto únicamente de estudio. También se intentó, según recoge AFP, hacer pan con ella una vez, sin éxito. Pero luego de tres meses de intentos, “obtuvimos una masa madre realmente excelente”, dijo Maixner.