Las autoridades brasileñas continúan investigando el choque de dos helicópteros ocurrido el pasado domingo en Río de Janeiro, tragedia que dejó seis personas fallecidas, entre ellas los argentinos Gaspar “Gaspi” Prim y Lucas Vignale, además del músico estadounidense Oliver Tree.
En medio de las diligencias, la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) confirmó que una de las aeronaves involucradas, un helicóptero Bell 206B Jet Ranger con matrícula PP-MAC, había sido objeto de una investigación durante 2025 por presuntas irregularidades operacionales.
De acuerdo con antecedentes difundidos por medios brasileños, la aeronave fue denunciada por supuestamente prestar servicios de transporte aéreo de pasajeros sin la autorización correspondiente. Tras recibir la alerta, la ANAC inició una revisión administrativa que incluyó solicitudes de documentación y registros de vuelo.
Según la investigación preliminar, la empresa propietaria no habría entregado toda la información requerida por los fiscalizadores, motivo por el cual recibió sanciones administrativas. Además, se reportaron observaciones relacionadas con el mantenimiento de la aeronave y registros de horas de vuelo que presentaban inconsistencias.
No obstante, la autoridad aeronáutica precisó que las indagaciones realizadas en ese momento no lograron acreditar de manera definitiva una operación ilegal.
El antecedente clave del helicóptero donde viajaban Gaspi y Oliver Tree
Tras el accidente, una de las principales líneas investigativas apunta a establecer si el helicóptero realizaba transporte remunerado de pasajeros al momento de la colisión. Tanto esta aeronave como el otro aparato involucrado estaban autorizados únicamente para vuelos privados, condición que impide efectuar servicios comerciales o recibir pagos por el traslado de pasajeros.
La ANAC también informó que el segundo helicóptero implicado en el accidente mantenía observaciones similares relacionadas con eventuales servicios de taxi aéreo no autorizados.
Respecto a las condiciones de vuelo, el director ejecutivo de la ANAC, Tiago Faierstein, señaló que “los pilotos estaban en regla y tenían bastante experiencia, especialmente para el tipo de aeronave que pilotaban. Y la aeronave también estaba en buen estado”.
Sin embargo, la autoridad agregó que “debemos verificar si estas aeronaves —o al menos una de ellas, la que transportaba pasajeros— realizaban lo que denominamos transporte aéreo clandestino. Tenemos varias denuncias y algunas investigaciones en curso”.
Mientras tanto, especialistas de la Fuerza Aérea Brasileña continúan efectuando peritajes para reconstruir la dinámica del accidente y determinar las causas exactas de la colisión.
Paralelamente, avanza el proceso de identificación y entrega de las víctimas a sus familiares. Las autoridades ya lograron confirmar la identidad de cinco de los seis fallecidos, mientras que los restos de Oliver Tree aún requieren análisis genéticos debido a los daños sufridos tras el impacto y el posterior incendio.
Las familias de los ciudadanos argentinos iniciaron además los trámites para la repatriación de los cuerpos, proceso que cuenta con apoyo consular para la gestión de la documentación correspondiente.