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El silencioso conflicto con China desde la mirada de tres chilenos que estuvieron en Taiwán

Tres chilenos que vivieron en Taiwán relataron a EL DÍNAMO su experiencia y detallaron cómo vive dicha sociedad con el conflicto con China.

Desde hace más de medio siglo, China y Taiwán mantienen una disputa no resuelta sobre la soberanía de la isla, un tema que sigue generando tensión hasta el día de hoy.

En los últimos días, durante el aniversario del Partido Comunista chino, el presidente Xi Jinping calificó la “reunificación completa” de Taiwán como una “tarea histórica” e hizo un llamado a combatir las fuerzas favorables a la independencia, sin descartar el uso de la fuerza.

A eso se suma que en los últimos días, China retomó el despliegue marítimo en las costas del este de Taiwán, pese a la molestia que generó no solo en Taipei sino también en Europa.

Todo esto lo vivieron en carne propia tres chilenos que, gracias a distintas becas, vivieron durante unos meses en Taiwán. En conversación con EL DÍNAMO relataron su experiencia en dicho país y evidenciaron cómo vive la sociedad con este silencioso conflicto con el “continente”.

Buena relación con el continente

Jaime Arriagada es militante de la Democracia Cristiana (DC) y actual presidente en el Biobío de las Juventud DC. Fue gracias al diputado Héctor Barría que postuló a una beca que ofrecía la embajada de Taiwán en Chile que, tras postular, logró vivir durante tres meses en Taipei.

En el país asiático se enfrentó a la barrera del idioma, reconociendo que “era muy complicado” pero, aún así, “me sorprendió es que, de manera transversal, ya sea en un segmento más joven, como también más adulto o adulto mayor, la gente manejaba dos idiomas. Podías comunicarte en inglés”. Además hay muchos interesados en aprender en español.

Otro de los factores que captó su atención fue que, a diferencia del modelo chino, en la isla tienen una muy alta “valoración de la democracia”. Eso se evidencia en el sistema democrático “pleno” que tienen y una libertad de expresión “que es sorprendente para los países asiáticos, que por lo general se escucha que son un poco más cerrados. Muy en contraste con lo que pasa en China”.

Respecto al conflicto de Taiwán con China, Arriagada recordó que “en el día a día no se percibe, no existe una sensación constante de alarma, salvo que, principalmente, que justo en la época en que yo fui, China realizó ejercicios militares de gran escala. A fines de 2025, que se hizo en la frontera”.

En ese sentido, destacó que la gente “convive con esta amenaza histórica”, puesto que se reconocen como un “país autónomo” a pesar de ello. Incluso recalcó lo nacionalista, puesto que “tú ves la bandera por donde caminas”.

A pesar de ello, reveló que los taiwaneses “independiente del conflicto histórico, tienen una buena relación con la gente del continente. No existe una actitud confrontacional”.

Conflicto arraigado

Otro chileno que vivió en la capital taiwanesa fue Marcial Marín, quien llegó a dicho país debido a que para realizar el doctorado que actualmente cursa en Heidelberg, Alemania, debía cumplir con el requisito de realizar una “fellowship o intership“.

“Tú tienes que encontrar el lugar y me puse a buscar, y me interesó Asia porque no había ido, y porque hago estudios de política comparada. Entonces, me interesaban países del subglobal o que tuvieran similitudes con Chile. Y Taiwán, aunque no lo parezca, tiene varias similitudes: la división territorial, en la herencia indígena, en algunos instrumentos de planificación territorial, las escalas que manejan”, explicó.

Así llegó a la beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán, la que obtuvo tras postular con un proyecto de análisis comparado de políticas de descentralización con Chile.

Durante su estadía, Marín recordó que su experiencia “fue loquísima en el sentido de que para alguien que no había estado en Asia, llegar a Taiwán tal vez no es el Asia general. Me pareció interesante ver el cómo vivían. El choque cultural fue inmediato, si no manejas el chino te sientes perdido inmediatamente. Pero en las ciudades en las que estuve, súper desarrolladas, mucho rascacielo, muy limpias, segurísimo”.

A eso sumó que “hay políticas públicas muy interesantes. Los temas de basura, por ejemplo, los ciudadanos tienen responsabilidad directa con sacarla. Hay pocos basureros en la calle porque se piensa que es una responsabilidad de cada ciudadano. Tienen acceso a agua y baños públicos en todas las estaciones del Metro. Es una mescolanza muy interesante que igual te choca“.

“La brecha lingüística hace que uno se sienta perdido pero también la forma en que viven. Encontré que la gente es muy amable y la ciudad logra incorporar lo tradicional con lo moderno, está lleno de templos entre medio de la ciudad: taoísta, budista, también cristiano. Harta actividad, muy verde, es bien impactante el desarrollo que tienen. La gente muy orgullosa de su país“, añadió.

Con respecto al conflicto con China, Marcial afirmó que “lo hablé con varias personas. Conocí varios investigadores que trabajaban el tema de Taiwán y China, el conflicto es latente y a veces prolifera entrenamientos de aviones militares de China en las cercanías o te enteras que habían algunos buques. La gente allá como que lo tiene súper normalizado, como que esto es parte de la historia. Me pareció que no le daban tanta importancia, no así los medios”.

“No era un mayor tema. La herencia de China la sienten latente todos, se consideran parte de la China tradicional antigua, solo que hay algunos que consideran que tienen que estar preparados para un posible enfrentamiento. Es un conflicto que está arraigado en su propia democracia“, agregó.

“No existe una percepción real de riesgo”

Paulo Collantes actualmente vive en Taipei, pero llegó por primera vez a Taiwán en 2019 cuando tuvo la oportunidad de ir a estudiar chino mandarín. Desde que volvió a Chile en 2020 siempre quiso regresar porque “en mi viaje anterior hice grandes amigos, viví bonitas experiencias y pude aprender un nuevo idioma. Desde entonces quise volver a especializarme allí. Además, Taiwán es un país con un desarrollo tecnológico, económico y cultural notable“.

“Por eso postulé a las becas del gobierno de Taiwán en 2025, y me otorgaron la beca para cursar una maestría de especialización en negocios y derecho del comercio internacional”, contó.

Collantes destacó que su estadía en la isla “ha sido bastante buena. Ya voy a cumplir casi un año aquí desde que vine en 2025“. En esta oportunidad se acostumbró “bastante” a lo que en su primer viaje se enfrentó culturalmente como el idioma, el clima o costumbres locales.

Ya como habitante, de la sociedad en la que se desenvuelve destacó que tiene “una cultura bastante profunda y, a la vez, una sociedad segura. Esto se percibe al caminar por la calle, incluso de noche, o al relacionarse con desconocidos. También es una sociedad muy competitiva en el plano educativo, lo cual tiene aspectos positivos —potencia las industrias nacionales y la economía— pero también aspectos más difíciles de comprender para nosotros, como un mayor sometimiento al estrés y la frustración”.

Consultado por el silencioso conflicto entre la isla y el continente, el chileno indicó que “es un tema latente desde hace años, pero la experiencia aquí es muy tranquila, al menos como la percibe la comunidad extranjera con la que me relaciono”.

“Es, sin duda, uno de los principales temas de política exterior del país, por lo que siempre aparece en los debates y elecciones presidenciales, pero fuera de eso la gente vive el día a día con normalidad. Hay mucha inversión nacional y extranjera y mucho turismo —de Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y la misma Asia—, lo que indica que no existe una percepción real de riesgo, al menos hoy”, recalcó.

En ese sentido, sostuvo que “entre la comunidad extranjera pasa algo similar: todos saben que el tema está presente, pero no hay una sensación de alarma constante. De vez en cuando China realiza ejercicios militares en la frontera y a veces se reportan aviones haciendo maniobras cerca de la isla, y Taiwán a su vez refuerza la protección de su territorio; pero, más allá de esos ejercicios y de la política exterior, no ha habido un conflicto real, y es algo que uno espera que no ocurra”.

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