Como un estandarte incómodo se alzaba la casa donde nació Adolf Hitler en Braunau am Inn, Austria. Pese a que dos décadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial el gobierno austríaco utilizó este recinto en beneficio de personas con discapacidad como una forma de reparación histórica, el lugar era continuamente visitado por simpatizantes neonazis, que dejaban ofrendas florales en cada cumpleaños del dictador.
A ello se sumaba que el Estado debía alquilar la propiedad pues estaba en manos de una familia que se negaba a venderla. En 2011, de hecho, una de las herederas se opuso a obras de remodelación y con ello, el edificio quedó en desuso. También, según recoge La Vanguardia, comenzaron a llegar ofertas de compra “sospechosas”, posiblemente vinculadas a grupos que simpatizaban con la ideología nazi.
Luego de un largo proceso que incluyó una expropiación, una comisión debatió por meses qué hacer con este inmueble. ¿Convertirlo en un museo que registrara el horror del Holocausto o demolerlo? Ninguna de ellas despertó apoyo transversal, pues la primera alternativa también podría atraer grupos neonazis y la segunda eludía su responsabilidad ante el pasado. Este 22 de julio, finalmente, el destino de la casa que vio nacer a Hitler quedó sellado: una comisaría fue inaugurada hoy allí y según quienes defienden la medida, esto permitirá disuadir a grupos neonazis.
Su fachada antes amarilla hoy luce blanca y su techo también ha sido remodelado. Permanece sí en su frontis una piedra extraída de un campo de concentración en 1989 con el mensaje “por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más el fascismo. Millones de muertos nos lo recuerdan”.

Apartamento en Múnich
El caso del edificio en Braunau am Inn no es excepcional. A lo largo de su vida, Hitler tuvo varias residencias emblemáticas. Una de ellas, en Múnich, Alemania, también terminó convertida en una comisaría.
El lujoso apartamento fue ocupado por Hitler desde 1929 y en él convivió con una de sus sobrinas, Geli Raubal, quien presuntamente se suicidó en ese lugar, luego de meses de intenso control de parte de su tío. Pese a que conservó el apartamento, a mediados de la década de 1930 comenzó a utilizarlo como punto de encuentro para reuniones diplomáticas.
En momentos en que Hitler permanecía oculto en el Führerbunker, la fotógrafa de guerra estadounidense Lee Miller ingresó al apartamento y se fotografió en su bañera. Al término de la guerra, el edificio fue ocupado por estadounidenses y en las últimas décadas el lugar en el que residía Hitler sirve de sede de la policía regional.

Berghof en ruinas y cercana a un museo
Una de las residencias más emblemáticas del dictador de origen austríaco se situaba en Berghof, en los Alpes Bávaros. Allí permanecía la mayor parte del tiempo, cuando no estaba en su residencia oficial en la Cancillería del Reich. Este último edificio fue destruido por aliados al término de la Segunda Guerra Mundial y sus ruinas demolidas por el ejército soviético. En ese lugar hoy se erigen bloques de apartamentos y sobre un estacionamiento, una placa recuerda que bajo tierra y sellado se encuentra el Führerbunker, donde Hitler se suicidó, según recoge NPR.
Berghof, en tanto, experimentó un destino similar. Solo quedan ruinas de un muro, producto del bombardeo británico y de la posterior demolición del gobierno local, en medio de un bosque. Un sendero conecta el otrora centro de operaciones y de vacaciones de Hitler con un museo que documenta el Holocausto y el uso que le dieron los jerarcas nazis a esa zona.
En las ruinas del bosque hay carteles que explican brevemente su origen, pero también se ha convertido en lugar de peregrinación de neonazis. Personal del museo dijo a The Guardian en 2018 que han encontrado velas, rayados en los árboles de esvásticas y sobre los letreros.

“El nido del águila”
Otra de las casas de Hitler convertida hoy en atracción turística se encuentra en Berchtesgaden, en la cima de una montaña. La mansión le fue entregada como regalo cuando cumplía 50 años y fue bautizada en ese entonces como “Nido del águila”.
La construcción del túnel y sistema de elevador que lleva a la ostentosa residencia cobró en su momento la vida de 12 trabajadores. De acuerdo con lo reportado por El Diario, no fue utilizada por Hitler en más de diez ocasiones y al término de la guerra no fue bombardeada. Se convirtió brevemente en punto de ocupación para fuerzas estadounidenses y en la actualidad sirve como restaurante que, brevemente, consigna la historia del lugar.
