Varias son las crisis que ha logrado sortear el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, desde que asumió el poder el 1 de junio de 2018, pero la llegada de más de 60 mil migrantes marroquíes a Ceuta podría desencadenar el fin de su mandato debido a que, a diferencia de ocasiones anteriores, los cuestionamientos provienen incluso desde el interior del Ejecutivo.
Tanto al interior del país como desde fuera de sus fronteras se incrementan las presiones sobre Sánchez, que van desde la extrema derecha hasta la misma izquierda que lo apoya.
Uno de los resultados inesperados de la crisis que se vive en el enclave español en África es la fractura que se evidenció entre los ministerios de Defensa e Interior, ya que según el primero se alertó oportunamente sobre la posibilidad de una llegada masiva de migrantes, algo que desmintió la segunda cartera, que defendió la gestión de Marruecos.
A lo anterior se suman los cada vez mayores cuestionamientos de la derecha democrática y la extrema derecha, que ahora ven la oportunidad de remover del poder a Sánchez.
En esa línea, desde el opositor Partido Popular se cuestiona que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no supiera de la “ocupación premeditada” de Ceuta, mientras que el líder del partido ultraconservador Vox, Santiago Abascal, acusó a Pedro Sánchez de estar “sometido” a Marruecos y pidió “militarizar permanentemente la frontera” entre ambos países.
Además, durante las últimas horas, grupos de activistas y políticos españoles de extrema derecha y antiinmigrantes llegaron a Ceuta y abrieron otro foco de preocupación para las autoridades y policías.
También desde la izquierda española cuestionaron el accionar de Pedro Sánchez ante lo ocurrido, debido principalmente a que el presidente del Gobierno le quitó responsabilidad a Rabat tras la crisis migratoria, mientras que Izquierda Unida y Más Madrid acusan directamente a Marruecos de promover la crisis migratoria.
Críticas a Pedro Sánchez de la derecha europea, Trump e Israel
Lo ocurrido en Ceuta trasciende la política interna española, debido a que forma parte de la Unión Europea y, en ese sentido, el ingreso masivo de migrantes también afecta al resto de los países miembros.
En particular, la derecha y la extrema derecha europea apuntan directamente a Pedro Sánchez y, por ejemplo, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, suspendió temporalmente las normas de libre circulación con España.
A ella se sumaron Nigel Farage, en el Reino Unido, y Jordan Bardella, en Francia, quienes aseveraron que la actual crisis en el enclave en África se originó en la decisión del presidente del gobierno español de permitir que más de un millón de migrantes ilegales en España pidieran formalizar su estatus.
Por su parte, la centro izquierda europea, representada por la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, defendió la propuesta de excluir a España del Tratado de Schengen.
Otro de los que aprovechó la ocasión es el presidente estadounidense, Donald Trump, quien manifestó que “están entrando por decenas de miles, simplemente invadiendo el país, y eso es por una débil aplicación de la ley, mala administración, unas leyes muy progresistas“.
“Eso mismo nos va a pasar a nosotros si no ganan los republicanos (las elecciones), pero mucho peor“, añadió el mandatario republicano.
Pero los cuestionamientos también llegaron desde Israel, donde ven lo ocurrido como una oportunidad para tomar una revancha frente a la dura postura de Pedro Sánchez contra las ofensivas israelíes en Gaza y Líbano.
Así, el titular de la cartera de Seguridad Nacional de Tel Aviv, Itamar Ben–Gvir, aprovechó los incidentes en el enclave para postear en sus redes sociales “mis felicitaciones al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, por su profundo compromiso con la acogida de la inmigración y la diversidad humana“.
En tanto, el embajador de Israel ante Naciones Unidas, Danny Danon, llamó a Madrid a “explicar al mundo por qué sigue manteniendo enclaves coloniales en África“.
Desde España, por su parte, incluso surgieron versiones que mencionan una posible planificación del estado israelí de la invasión al enclave español, precisamente para debilitar el gobierno de Pedro Sánchez, aunque hasta el momento no se ha proporcionado ninguna prueba.