El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió este lunes a Marruecos de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta y vinculó lo ocurrido a Rusia, Israel y la ultraderecha internacional.
Los dichos de Sánchez fueron rechazados de inmediato por Tel Aviv, y el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, acusó a Sánchez de mentir, mientras que desde Moscú se rechazó de plano cualquier implicación en el tema.
Horas antes, Sánchez había abordado lo ocurrido en Ceuta a finales de julio en la entrevista que le concedió a la Cadena SER, oportunidad en la que descartó de plano que la invasión de inmigrantes al enclave español en el norte de África fuera producto de un plan de las autoridades marroquíes.
El líder socialista aseveró que no existe “ninguna información” procedente de las Fuerzas de Seguridad, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) u otros servicios de inteligencia con los que coopera Madrid que apunte en ese sentido.
Por qué Sánchez apuntó a Rusia e Israel por lo ocurrido en Ceuta
A continuación, sostuvo que “tras el 30 y el 31 de julio, se difundieron rumores y desinformación desde redes sociales vinculadas tanto a Rusia como a Israel, y a una internacional ultraderechista“.
Dijo que lo ocurrido se relaciona con una campaña en contra de la política exterior de su gobierno y que “es evidente que si Rusia se mete a desinformar sobre esta cuestión o Israel también desinforma criticando al Gobierno de España, no será porque les preocupa la migración en España o en Europa“.
En su respuesta a los dichos de Sánchez sobre lo ocurrido en Ceuta, el titular de Exteriores israelí sostuvo que “seguir difundiendo mentiras difamatorias no distraerá de la vergonzosa incapacidad de Sánchez para gestionar los asuntos de su país“.
“Volvió a mentir, acusando, sorprendentemente, a Israel de difundir información engañosa sobre los acontecimientos de Ceuta. Esto es una mentira descarada“, añadió.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, descartó de plano los dichos el presidente del gobierno español y solo manifestó: “No. Nada que ver“.