Como “un atentado contra la democracia” calificó el partido Likud, que lidera el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, el intento de injerencia extranjera en las elecciones parlamentarias de su país, según denunció a través de un mensaje en las redes sociales.
De acuerdo con lo expuesto por la colectividad, además de revelar el hecho, exigió que de inmediato se inicie una investigación por parte de los servicios de seguridad y la Policía.
La formación calificó lo ocurrido como “un terremoto”, a la vez que reafirmó que, por los antecedentes que maneja, “actores extranjeros” manipularon los comicios y sobornaron a los votantes para favorecer a los partidos árabes.
Los reportes de la prensa internacional indicaron que, para sustentar sus acusaciones, el Likud se respaldó en las declaraciones en ese sentido que emitió el juez Noam Solberg.
Qué se buscaba en las elecciones según el partido de Netanyahu
El partido que lidera Netanyahu advirtió que uno de los propósitos de la intervención en las elecciones buscaba facilitar el control extranjero de la Knéset, que es el Parlamento israelí.
En esa línea, la formación apuntó que también se pretendía impulsar “islamización de Israel” y provocar la caída del Gobierno “para llevar a una retirada y derrota del IDF en todos los frentes y principalmente en Irán“.
Junto con dar a conocer la denuncia, el Likud manifestó que ningún partido sionista debería cooperar con Ra’am (Liga Árabe Unida) ni con la Lista Conjunta, que incrementaron notablemente el número de sus representantes en el Knéset.