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Cómo se las arreglará Trump para gobernar con el Congreso en contra: qué podrá y qué no podrá hacer

A partir de enero de 2027 el presidente norteamericano perderá parte de su poder, aunque mantendrá amplias atribuciones.

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La victoria del Partido Demócrata en la elección de mitad de mandato en Estados Unidos representa un duro revés para el presidente Donald Trump, pero, lejos de lo que se puede pensar, aquello no implica que el mandatario haya perdido su capacidad de gobernar aunque tenga el Congreso en contra.

De hecho, hasta enero próximo el mandatario norteamericano continuará manteniendo la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y el Senado.

Solo a partir de ese momento y hasta enero de 2029 seguirá instalado en la Casa Blanca, con mucho menos poder que el que ostenta en la actualidad, aunque aún mantendrá amplias atribuciones que le permitirán cumplir una parte importante de su programa.

Según apuntan los analistas de Washington, efectivamente conservará amplias atribuciones constitucionales para conducir su administración, entre ellas la de vetar los proyectos de ley que aprueben los congresistas.

No obstante, se reducirá ostensiblemente su capacidad para traducir en leyes sus propuestas, además de que se le apruebe el presupuesto y evitar que los parlamentarios sometan a un escrutinio constante sus acciones internas y externas.

Qué podrá hacer Trump con el Congreso en contra

Entre las atribuciones que mantendrá Trump una vez que asuma el Congreso dominado por los demócratas está la de mantener la política migratoria, por lo que se prevé que continuará ejecutando deportaciones y reforzando los controles fronterizos.

Además, tendrá un margen de acción importante en materia de comercio internacional, por lo que podrá continuar imponiendo nuevos aranceles gracias a las atribuciones que le delegó el Congreso que controlaba hasta la elección de mitad de mandato.

La política exterior es otro nicho que tiene asegurado el mandatario norteamericano, ya que conservará la capacidad de establecer negociaciones con otros países, además de dirigir las relaciones con sus aliados y definir buena parte de la estrategia internacional.

En términos militares, Trump seguirá con el cargo de comandante en jefe del Ejército y mantendrá amplias facultades para ordenar operaciones y dirigir las Fuerzas Armadas. Y aunque el Congreso es el órgano que tiene las atribuciones para declarar la guerra y el financiamiento militar, en concreto le será difícil limitar las decisiones del presidente sobre el uso de la fuerza fuera de sus fronteras.

Cuáles son las restricciones que enfrentará el presidente

Algunas de las restricciones que enfrentará Trump con el nuevo Congreso se relacionan con la política interna, ya que el Senado tiene la atribución de condicionar la confirmación de embajadores y altos funcionarios. No obstante, si los demócratas no cuentan con una mayoría que les permita superar el veto, es difícil que impongan su criterio por sobre el de la Casa Blanca.

La principal herramienta de presión que tendrán los demócratas será la de los recursos públicos, porque es el Congreso el que debe aprobar el presupuesto, así que los opositores a Trump podrían poner luz roja a los proyectos del mandatario.

En política exterior, el presidente norteamericano deberá enfrentar un contrapeso que no tenía hasta ahora, ya que los legisladores opositores podrán exigir, por ejemplo, explicaciones sobre las operaciones en América Latina y la guerra en Irán, así como la asistencia a Ucrania.

Pero también tener a la Cámara de Representantes y el Senado en la oposición le podría conllevar grandes dolores de cabeza, porque se abre la posibilidad de que se lleve a cabo un juicio político o impeachment en su contra, aunque para destituir al presidente se necesita una condena de la Cámara Alta por una mayoría de dos tercios, algo que hoy no existe.

Las posibles investigaciones

Otro de los temas que podría incomodar en extremo es la opción de que el Congreso establezca una comisión investigadora para que indague en profundidad el aumento del patrimonio del mandatario desde que regresó a la Casa Blanca, el que Forbes estima en cerca de más de 2,7 mil millones de dólares.

Lo anterior, sin contar con que se podrían intensificar las investigaciones legislativas sobre Donald Trump y sus vínculos con Jeffrey Epstein, que hasta el momento se han mantenido en estricta reserva.

Además, los analistas prevén que el presidente norteamericano perderá también la capacidad de frenar eventuales investigaciones en el Congreso respecto de los negocios de sus hijos, a los que se apunta por conflictos de interés entre sus empresas y el Estado.

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