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No soy lesbiana. Tampoco heterosexual

“Alguien pudiese decirme que si me gustan los hombres, mujeres y trans soy pansexual y sí, podría ser, pero no quiero que me pongan una etiqueta, porque siento que las etiquetas nos dividen y nos coartan”.

Soy sexóloga. Enseño en una universidad acerca de las orientaciones sexuales e identidad de género, más no me identifico con ninguna, porque creo que tanta etiqueta nos hace mal, nos coarta en nuestro ámbito de acción y no nos permite ser libres. De hecho las orientaciones sexuales, heterosexual, homosexual y bisexual, se crearon desde la Psiquiatría en 1985 para intentar patologizar las conductas sexuales, esto es, homosexuales y bisexuales, rescatando como “normal” sólo la heterosexualidad.

Heterosexuales, bisexuales, homosexuales, lesbianas, pansexuales, transgéneros, cisgéneros… uf. Una lata. Cada vez nos vamos dividiendo más y más con estas etiquetas. Yo pienso que las etiquetas son para la ropa. No pienso identificarme como heterosexual cisgénero. Sólo soy Janet, un ser humano… nada más.

He dedicado toda mi vida al estudio de la conducta sexual, algo que pienso y repienso siempre y mientras más la estudio, más me convenzo de que no existen. De hecho Kinsey, realizó el estudio más grande de orientación sexual y concluyó que ésta no estática, no existe el 100% heterosexual, la orientación sexual se va moviendo en la vida, a veces hay atracción hacia personas del mismo sexo momentánea y otras hacia el sexo distinto. Yo me pregunto, ¿qué pasaría si nos permitiésemos amar o sentir atracción más allá de estas etiquetas?, ¿Qué pasa si ya no te defines más como heterosexual y te permites vivir las sensaciones de atracción o amor hacia otros seres humanos sin fijarte en sus genitales? Yo creo que seríamos más libres. De hecho, me he preguntado esto muchas veces y con esto, poco a poco, comencé a permitirme sentir atracción hacia otros seres humanos sin fijarme en sus genitales y actualmente, puedo decir que no tengo ninguna orientación sexual fija. Solo soy yo, Janet, ser humano, nada más. Nada de heterosexual, bisexual u homosexual. He sentido atracción hacia hombres y mujeres, dejando que los sentimientos fluyan y se expresen libremente. Puedo enamorarme de alguien con pene, con vagina, de alguien transgénero o cisgénero y disfruto así bastante mi vida, no limitándome, sino que viviendo, experimentando. Alguien pudiese decirme que si me gustan los hombres, mujeres y trans soy pansexual y sí, podría ser, pero no quiero que me pongan una etiqueta, porque siento que las etiquetas nos dividen y nos coartan. No me pongas una etiqueta o un diagnóstico. Sólo déjame vivir y ser feliz.

A partir de mi experiencia sin etiquetas, puedo concluir que si te sacas las culpas de la cristiandad, los deber ser y las moralinas, es posible sentir atracción hacia personas de ambos sexos, cisgéneros o transgéneros. Es un proceso lento y a veces doloroso, pues tienes que lidiar con siglos de enseñanzas cristianas, de tu familia y de la sociedad entera pero cuando logras sacarte estos estigmas, y te propones vivir sin deber ser, sí es posible experimentar atracción hacia personas de tu mismo y distinto sexo. Lo sé por experiencia propia y vaya que es un alivio vivir de esta manera y por sobre todo, vivir sin etiquetas.

Yo me quedo con los estudios de Kinsey de la conducta sexual humana y a pesar de que hasta tengo un libro titulado LGBTI, no me identifico con ninguna de esas siglas. Yo amo sin etiquetas y creo ser mucho más feliz de aquel que intenta por todos los medios de ser 100% heterosexual. Kinsey lo dijo. No existe la heterosexualidad pura.

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