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Niños y familias sanas: la importancia de apoyar a padres, tutores y cuidadores

“Las investigaciones demuestran que los programas de educación parental efectivos pueden cambiar actitudes y comportamientos en padres y/o cuidadores, promover factores protectores y obtener resultados positivos en niños y adultos”.

“Se necesita todo un pueblo para educar a un niño” dice un proverbio africano. La recientemente creada Comisión de la Infancia parece ser un buen indicio de que por fin en Chile nos haremos cargo, como comunidad, de todos los niños de nuestro país. Creemos que una de las principales medidas debe ser apoyar y empoderar a los padres, tutores y cuidadores de los niños, capacitarlos con las habilidades socioemocionales necesarias para desarrollar vínculos sanos y seguros, que son la base para el óptimo desarrollo de los niños.

Existe el prejuicio de que los padres y madres en condición de pobreza no ejercen bien su rol, lo que puede ser una creencia limitante para implementar políticas adecuadas para la protección de los niños. La dolorosa experiencia que tenemos con el SENAME, demuestra que el Estado jamás podrá reemplazar los lazos afectivos que se dan en las familias. Hay que superar los juicios negativos hacia las personas en condición de pobreza, porque ellos si tienen la capacidad de atender a las necesidades afectivas de los niños, como lo demuestran miles de familias sanas y funcionales de escasos recursos. Es imperativo buscar la manera de fortalecer y capacitar a los adultos significativos que están alrededor de un niño vulnerable.

La Agencia de la Infancia (Children´s Bureau) del gobierno de Estados Unidos, señala en su informe Educación Parental para Fortalecer a las Familias y reducir el Maltrato, que las investigaciones demuestran que los programas de educación parental efectivos pueden cambiar actitudes y comportamientos en padres y/o cuidadores, promover factores protectores y obtener resultados positivos en niños y adultos.

Este mismo informe señala las características claves para el éxito de los programas de educación o habilitación parental: centrarse en desarrollar fortalezas más que en corregir la debilidad, tener una aproximación ecológica, que reconoce la complejidad y multiplicidad de influencias en las familias, promover el apoyo entre pares a través del trabajo grupal, tener objetivos concretos y medibles, y combinar el trabajo grupal con intervenciones individualizadas.

Esperamos que de esta Comisión salgan propuestas concretas en esta línea, porque si de verdad queremos tener éxito en temas de infancia, tenemos que hacernos cargos de padres, madres y cuidadores.

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